sábado 02 de julio de 2022
CóRDOBA CAIDA CON PRONOSTICO RESERVADO

Economía cordobesa entró en un valle recesivo que podría durar siete meses

La salida dependerá del tándem dólar-inflación; de la evolución del costo Córdoba; de la demanda de Brasil y del impacto del clima sobre el área sembrada.

26-08-2018 00:47

Lo que sucede en las góndolas del supermercado es la mejor evidencia micro de la evolución que va teniendo la macroeconomía. En Córdoba, durante junio, las empresas del sector registraron el segundo nivel de ventas a precios corrientes por m2 más bajo del país, según muestra la Encuesta de Supermercados elaborada por el Indec. El indicador marcó $8.157 por m2, sólo por encima de los $8.126 que lograron las provincias agrupadas en el segmento Norte (Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, Misiones y Santiago del Estero). En el mismo mes, los supermercadistas de Santa Fe obtuvieron $12.392; los de Entre Ríos $12.025 y los de Mendoza, $9.552.

Cuando se analizan las ventas por grupo de artículos, se observa la importante caída de rubros básicos: en panadería, por ejemplo, los cordobeses consumieron por este canal de retail un 75% menos que los santafecinos ($43,3 millones vs.$75,9 millones); en lácteos un 14% menos ($146,4 millones vs. $166,5 millones) y en almacén, un 12% por debajo ($495,2 millones vs. $552,8 millones). En este último rubro, que concentra los consumos esenciales de una canasta básica, la diferencia es muy significativa si se comparan las ventas de Córdoba con Mendoza: en los súper cordobeses se vendió hasta 40% menos que en los mendocinos (495,2 millones vs. $693,7 millones).

La economía provincial ingresó de llenó al valle recesivo en que cayó el conjunto de la economía nacional (-6,7% en junio respecto al mismo mes de 2017), impactada particularmente por el desempeño de tres sectores que son básicos en su desarrollo: agro, manufactura y comercio. Según la Unión Industrial de Córdoba (UIC), en junio el porcentaje de empresas que informó caída de actividad llegó al 56% y en julio, incluso, trepó al 58%. Mientras, la Cámara de Comercio señaló para junio una pérdida del volumen vendido de alrededor del 6%.

Razones. Al margen del daño que están generando en las decisiones de negocios la crisis cambiaria y su correlato en la inflación, la economía cordobesa está sufriendo las consecuencias de cuatro fenómenos que pegan directamente al corazón de su actividad: sequía, inestabilidad de la demanda brasileña, merma de la obra pública y costo energético.

De acuerdo a estimaciones de Juan Manuel Garzón, economista Jefe del IERAL Córdoba, la pérdida en términos de dólares por esta mala cosecha es cercana a los US$4.400 millones. Es decir, casi el 8% del total de las exportaciones del 2017 se perdieron por efectos de la mala cosecha. Ahora, el deterioro de este motor de la actividad se está sintiendo en toda la estructura económica.

Por el lado del sector automotriz/autopartista, las expectativas eran buenas, pero se están debilitando. La depreciación del real (podría acercarse al menor valor en cerca de dos décadas) anticipa que se desacelerarán las importaciones, incluyendo las de autopartes. Adicionalmente, a las automotrices se les alterará su plan de negocios por la sorpresiva modificación de los reintegros a las exportaciones. Según cálculos de Adefa, en un semestre de exportaciones como el realizado hasta julio (con ventas por US$6.500 millones), la pérdida por reintegros para el conjunto de terminales es de aproximadamente US$270 millones.

La caída de la inversión en obra pública es el tercer factor de alto impacto. “Si bien el fuerte desequilibrio en las cuentas del Gobierno requiere una urgente reducción del nivel del gasto público, en el corto plazo, dicha caída afecta negativamente al nivel de actividad”, señala el economista Gustavo Reyes, del Ieral. Antes de los ‘cuadernos de la corrupción’, el gasto nacional en este rubro ya había caído 20%. A partir de ahora, como consecuencia del reacomodamiento de las empresas del sector, de la readecuación de licitaciones y del complicado inicio de los Programas de Propiedad Participada (PPP), este otro motor de la actividad también operará a baja velocidad. A ello hay que agregar la eliminación de fondos para infraestructura que proveía el Fondo Sojero y que derramaba en Córdoba algo más de $1.200 millones.

Para completar el cuadro recesivo en Córdoba, el costo energético genera una distorsión adicional que complica la competitividad de los negocios en la provincia y aplana aún más el nivel de actividad. (Ver abajo:  “Tarifa eléctrica: carrera sin control”).

Luz al final de túnel. En una economía como la de Argentina, con el nivel de vulnerabilidad externa que presenta, ‘una luz al final del túnel’ no siempre indica la salida. También podría ser un tren que viene a contramano. No obstante ello, algunos datos podrían estar indicando que la recesión está transitando la profundidad del valle y la recuperación podría comenzar en próximos meses a pasos muy lentos, para llegar a una situación de deshago en el segundo trimestre del año próximo. La consultora OFJ, de Orlando Ferreres, anticipó el resultado del Índice General de Actividad (IGA) para julio, el cual recorta sensiblemente la pérdida registrada en junio: pasa de -6% a -1%. Como indica OFJ, ese recorte no estaría indicando todavía cambio de tendencia sino que ya se registró el golpe más fuerte que dejó la caída del agro por la sequía.

Si el clima acompaña y no se registran nuevas pérdidas por falta de lluvias en lo que queda del invierno y el verano llega con un “efecto Niño atemperado”, se estaría a las puertas de una producción total para la campaña 2018/19 de 120 millones de toneladas; sería la segunda mejor campaña de la historia, con un valor bruto de producción de más de US$23.000 millones, según la Bolsa de Comercio de Rosario. Son unos siete meses difíciles que restan hasta entonces, donde la capacidad del Gobierno nacional para controlar la vulnerabilidad de la economía frente a los shocks externos será clave para evitar una megadevaluación que acabe con el sistema de precios.

TARIFA ELECTRICA: CARRERA SIN CONTROL

El escenario recesivo que enfrenta Córdoba tiene al Valor Agregado de Distribución (VAD) que opera la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) entre sus principales promotores y por ende, entre uno de los yugos más pesados que enfrenta la actividad privada. Más allá de las justificaciones que tenga la Epec para incrementar el VAD, las series históricas muestran que este indicador está embarcado en una carrera sin control. Un estudio realizado por el equipo técnico del legislador del Frente Cívico, Juan Pablo Quinteros, indica que el incremento del VAD autorizado a la empresa desde el 1 de febrero del 2010 hasta el que aplicará el próximo 1 de noviembre de 2018 acumula un 1.012,54%. En igual periodo, la inflación total fue del 475%.   

 

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