miércoles 17 de agosto de 2022

La pandemia profundizó problemas para niños en situaciones vulnerables

El aumento de la violencia intrafamiliar y la desescolarización, los principales problemas que surgieron a partir de marzo de 2020. El párroco Mariano Oberlín asegura que “antes de la pandemia costaba que estuvieran en la escuela y luego de dos o tres años con los colegios cerrados no volvieron más”.

03-07-2022 00:49

La Fundación Sierra Dorada trabaja desde 2005 con un solo objetivo: mejorar la vida de niños y niñas en situación de vulnerabilidad. Julio Laciar es presidente y uno de los fundadores de la institución.

Consultado por las consecuencias que ocasionó la pandemia en los niños de los sectores más vulnerables, Laciar no duda: “Visibilizó muchas situaciones que tal vez sucedieron siempre, pero que ahora quedaron muy expuestas. Algunos problemas se profundizaron, como todo lo relacionado a la violencia de género. Esto lo dicen los jueces. Las situaciones de violencia crecieron durante la pandemia y eso repercutió en el resto de las instituciones que trabajamos en este tema”, agregó.

El padre Mariano Oberlín es uno de los principales referentes en este tipo de temáticas en la provincia de Córdoba. Al frente de su parroquia en barrio Müller, convive con familias en situaciones de extrema marginalidad. Para Oberlín, el principal problema que ocasionó la pandemia fue la desescolarización. “Muchos chicos quedaron descolgados por no tener acceso a la tecnología. Antes de la pandemia costaba que estuvieran en la escuela y luego de dos o tres años con los colegios cerrados no volvieron más. Muchos chicos perdieron la escolaridad y ya no volvieron a subirse al tren”, precisó.

“Esto obviamente genera un gran número de otras situaciones. Muchos chicos salieron a juntar cartón para comer. Chicos que al no tener el comedor quedaron colgados hasta de la continuidad alimenticia”, agregó.

Oberlín describió también que el consumo de sustancias aumentó mucho como consecuencia de la pandemia. “Es probable que tenga que ver con la ansiedad generada por el encierro. Está bajando la edad (de consumo), cada vez son más chicos y al dejar la escuela hay un gran riesgo de que tengan contacto con la droga. Nosotros abrimos una escuela y en un primer momento pensamos que debíamos trabajar para chicos de 12 años en adelante, pero nos dimos cuenta que en el barrio debemos apuntar a que no dejen la escuela niños de 8 y 9 años, que ya están fuera del sistema escolar”, completó Oberlín subrayó también que durante la pandemia aumentó la violencia intrafamiliar: “El confinamiento y el hacinamiento fueron un combo explosivo”.

Por último, y con una mirada más optimista, Oberlín aseguró que en este momento hay una oportunidad para repensar cosas y con ello contribuir a fortalecer los vínculos deteriorados que dejó la pandemia. “Nunca he visto tanto tiempo como ahora la búsqueda de espacios de encuentros. Nosotros aquí en el barrio armamos un festival que se llama ‘En el barrio pasan cosas lindas’ y nunca tuvimos una convocatoria tan buena como la de este año”, cerró el párroco.

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