sábado 03 de diciembre de 2022
CóRDOBA EL HUMOR AL PODER

Secesión en las sesiones

12-12-2021 00:48

Estaba medio dormido cuando me llegó al teléfono un mensaje en el que me hablaban de que “la ruptura del bloque va a causar mucho ruido”, y entonces lo primero que pensé fue en el glaciar Perito Moreno. “Todo el mundo está hablando de que se van a separar”, me contó otro informante, y yo creí que se refería a Wanda Nara y Mauro Icardi. Hasta que me desperté con la noticia de que Rodrigo De Loredo había cuestionado el liderazgo radical de Mario Negri en la Cámara de Diputados y había armado allí su propio espacio. En Twitter, para graficar que es necesaria una renovación, jóvenes dela UCR equipararon a Negri con un Startac, aunque la comparación es poco feliz porque en este caso el que se abrió fue De Loredo.

El flamante diputado por Córdoba repitió así a escala nacional el mismo método que aplicó en la Legislatura provincial hace casi diez años, cuando partió el bloque del radicalismo en la Unicameral para disputar la presidencia con Luis Brouwer de Koning. Sus adversarios en la interna sostienen que, de seguir avanzando es sus aspiraciones, De Loredo podría ampliar hasta el infinito (y más allá) su política secesionista: temen que, para llegar al Panal en 2023, divida la jurisdicción de Córdoba y se proclame gobernador de la provincia de Quisquisacate; o lo que es peor, que para minar el poder del kirchnerismo se enfrente a Alberto Fernández y se postule como presidente la República de San Vicente.

En tanto algunos representantes elegidos para ocupar un escaño en la Cámara Baja se disputan lugares en la marquesina, otros se bajan del elenco antes de que se produzca el estreno de la obra. Más rápido que Verstappen y Hamilton juntos, Martín Gill renunció a su banca de diputado para volver a la secretaría de Obras Públicas de la Nación, pero desde Villa María le reclaman que reasuma allí como intendente. Sólo falta que lo obliguen a retroceder a su labor como Jefe de Trabajos Prácticos en la universidad para darles la razón a quienes lo comparan con Barracas Central, que de ser un serio aspirante a jugar en Primera División, en cualquier momento termina peleando el repechaje con Victoriano Arenas.

Sin embargo, lo más desopilante de la ceremonia de asunción de los representantes electos en las elecciones del 14 de noviembre, fueron las fórmulas que usaron para jurar. Lejos quedaron las invocaciones a la constitución, los santos evangelios y la patria, ante las tendencias que empiezan a imponerse entre las nuevas camadas. Según me  dijo gente de protocolo en el Congreso, lo que se vio no sería nada comparado con pedidos de algunos diputados noveles que querían jurar por Las Crónicas de Narnia, por la Play Station 5, por La Casa de Papel y por el flow de L-Gante. Tampoco fue autorizado un dirigente cincuentón que quiso hacerlo por el poder de Greiscol.

“Te apuesto lo que quieras a que voy a jurar por el Libro Rojo de Mao”, me apuró un militante de izquierda en redes sociales, a quien le respondí que tuviera cuidado porque su frase podía ser considerada como una apuesta online por el legislador Eduardo Arduh, autor de un proyecto para regular esa clase de juegos de azar. La iniciativa causó muchísimo revuelo, sobre todo entre descargan películas truchas, que generalmente son utilizadas para publicitar sitios de apuestas a través de marcas de agua. La propuesta de Arduh generó además otra interna en el radicalismo, que últimamente viene planteando un desafío a las matemáticas, porque multiplica sus divisiones.

Por su parte, con el multitudinario acto del viernes pasado en Plaza de Mayo, el Frente de Todos buscó demostrar que no está dormido, pese a que la imagen de Pepe Mujica cabeceando durante el discurso de Alberto Fernández pueda haber provocado un efecto contrario. Tal vez la intención haya sido mostrar al oficialismo unido, pero la contraposición del discurso de Cristina Fernández con el del presidente fue interpretada por algunos analistas como expresión de un “pimpinelismo explícito”. Que unifiquen criterios parece complicado, aunque más difícil va a ser que el Fondo Monetario le dé like al mandatario si postea que “la Argentina del ajuste se terminó”.

(*) Sommelier de la política

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