jueves 16 de septiembre de 2021
CóRDOBA El humor al poder
12-09-2021 00:47

Tanga para que retengan

12-09-2021 00:47

Si creíamos que ya lo habíamos visto todo en cuanto a campañas electorales, la de estas PASO ha sido tan bizarra que, de haber estado vivo el comandante Ricardo Fort, la hubiera calificado como “too much”. El álgido debate sobre cuál es el partido más lujurioso, que inspiró razonamientos basados en Wilhelm Reich, Alessandra Rampolla y el Kama Sutra, fue clausurado por una candidata que se paseó en tanga frente al Congreso para poner al desnudo los prejuicios de la sociedad. Y un humorista de conocida filiación ideológica dibujó un pene junto al rostro de un dirigente oficialista, un acto vandálico que bien podría haber llevado de epígrafe: “El enmascarado no se rinde”.

Conocedores de la apatía que predomina entre el electorado, mis colegas han asesorado a sus clientes para potenciar cualquier cosa que llame la atención, ya sea un portaligas, un supuesto embarazo o un ticket por la compra de una muñeca inflable. En medio de estas estrategias subidas de tono, un dirigente cometió la obscenidad de recitar a los gritos un tema de La Renga, como un émulo de Federico Peralta Ramos al que sólo le faltó cerrar su discurso diciendo: “Tato, hay una generación que no me conoce, por eso ahora me dedico al rock”. La banda se despegó del asunto, pero yo más bien les aconsejaría acudir a Sadaic para exigir el pago de los derechos de autor.

Y ya que hablamos de cobrar, la revelación de las cifras que perciben los sellos partidarios de parte del Estado para la impresión de las boletas hizo que muchos entendiéramos por qué hay tanta resistencia al voto electrónico. “Rinde más fundar un partido que abrir un banco”, me aseguró un financista, mientras vendía a $187 los dólares que había comprado a $1 antes de la devaluación de Duhalde. De nada valen los argumentos acerca del incentivo que esto significa para el sector de las imprentas, ni la protección de antiguos ritos comiciales, como el robo de boletas, la impugnación por votos truchos o el vuelco de urnas.

Además, otra polémica noticiosa que insumió horas en la programación de la TV abierta, giró en torno a la manera en que se debe cerrar el sobre antes de introducirlo en la urna. Como pasarle la lengua, en las actuales circunstancias, podría ser más peligroso que Iorio cantando el himno, algunos aconsejaron entrar al cuarto oscuro con pegamento, engrudo, cinta adhesiva, abrochadora o aguja e hilo de coser. Finalmente, se sugirió doblar hacia adentro la solapa, aunque habría que aclarar que se refiere a la solapa del sobre y no la del saco, no vaya a ser que haya sufragantes que terminen votando a un pedazo de gabardina en vez de a un partido político.

Las particulares condiciones en las que se desarrollarán estas PASO, con protocolos, distanciamiento, hisopados y discusiones de fiscales con insultos incomprensibles a través del barbijo, han llevado a prever que el escrutinio será más lento de lo acostumbrado. Se calcula que entre que finalice el siempre veloz recuento de la famosa mesa 86 de Necochea y que se complete el de la Tercera Sección Electoral del Conurbano, habrá tiempo de sobra para atribuir la victoria a quien perdió y para echarle la culpa de la demora al Correo Argentino, a la Junta Electoral, al Imperialismo Yanqui, a la Sinarquía Internacional, al Talibán, a los jugadores de Bella Vista y a la caída del sistema, que suele ser la responsable de todo mal que nos aqueja.

Lo importante es que el país votará contento porque Messi no sólo ganó, gustó y goleó, sino que además lloró, con lo que se desmienten las versiones de que no es posible que sea humano. Quizás la cereza del postre hubiera sido volver a derrotar a Brasil, pero la ilusión se frustró por inconvenientes ajenos a lo deportivo. Aunque arrecian las sospechas de que la mano de Jair Bolsonaro pudo haber estado detrás de la interrupción del clásico, lo sucedido días después demuestra que el presidente brasileño estaba demasiado preocupado en su propio autogolpe, como para entrometerse en un simple “partidinho”. Mejor sería que nosotros aprendamos la lección y cuidemos nuestra democracia, para que ningún extraño se meta en la cancha y nos obligue a suspender el partido.

(*) Sommelier de la política

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