lunes 21 de junio de 2021
CóRDOBA CAMBIO INSTITUCIONAL EN EL CAPITALISMO
16-05-2021 00:48

Veblen: su perdurable actualidad

16-05-2021 00:48

En 1999 viajé a Londres. Mi hijo, estudiante de Economía, me encargó “algún libro” de Thorstein Veblen : en Argentina no había. En la biblioteca de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres (London School of Economics) no solo encontré las obras completas del economista, sino además varios textos sobre él. Reparé, entonces, en su vigencia. En columnas anteriores me referí tangencialmente a su obra. Ahora es el momento de dedicarle exclusividad.

En Theory of Business Enterprise (1904) y un conjunto de ensayos (The Engineers and the Price System -1921- ) Veblen trató su teoría del cambio institucional en el capitalismo. En este proceso, expuso su teoría del ciclo económico y pronóstico sobre el sistema.

Tecnología y ceremonial: primer concepto. Veblen identifica a los propietarios ausentes, los “capitanes de industria”, las empresas financieras, los banqueros de inversión y los hombres de negocios, como parte del proceso ceremonial. En contraposición, los técnicos, los ingenieros y determinados obreros, forman parte del proceso tecnológico. Esta integración de funciones crea las condiciones para la máxima producción, que era el objetivo. Sin embargo, las dos funciones se divorcian a medida que los aspectos pecuniarios predominan y que el conocimiento especializado crece. Pues al hombre de negocios (financiero, capitán de industria, etc.) le interesa mantener los beneficios a un nivel tan alto como sea posible. Pero los técnicos, ingenieros y obreros “próximos al proceso mecánico”, están imbuidos de hábitos mentales diferentes. Su objetivo es estimular e idear medios y máquinas para maximizar el producto real. Aunque ellos trabajan para los hombres de negocios y los financieros. Veblen argumenta que estos son cada vez menos conscientes del derroche que se produce en la empresa y concluye irónicamente proponiendo un “soviet de técnicos”.

Nuestros resultados. Fueron los expertos industriales, no los hombres de negocios, quienes criticaron la mala dirección en épocas de Veblen. Hablando recientemente con un ingeniero, cliente y amigo, reflexionábamos acerca de un hecho muy locuaz: en Argentina las empresas (en demasiados casos) anotan una cifra de importancia en los balances en “Resultados Financieros y por Tenencia”. Pues resulta que, en nuestro país, se puede ganar más en los mercados financieros que produciendo. Y esto es así por lo que también estudió Veblen: ciclos endógenos de recesión prolongada.

La salida según Veblen. “La expansión tiene lugar junto con aumentos del empleo y una nueva inversión de capital, donde el gobierno nacional asume el cuidado general de los intereses de los negocios del país, como sucede invariable ente entre las naciones civilizadas”, dice el autor. Pero entonces, si la actividad de gobernar el proceso productivo debe estar en manos técnicas, ¿qué diría Veblen sobre el complejo “cuidado general de los intereses de los negocios del país” en un proceso expansivo?

Bueno, entiende que la máquina es tan generosa en producción bajo el control de la dictadura ingenieril que propone que, cuando llegue el momento oportuno, los técnicos dirijan las fuerzas de trabajo apoderándose del control de la producción, aboliendo los derechos de propiedad en cuanto se ejercitan como beneficio y poniendo fin al sistema de precios.

Sin duda para valorar al estadounidense hay que ubicarlo en sus circunstancias: crítica a la escuela clásica con sarcásticas soluciones. Una especie de tecnocracia socialista.

Sin embargo, las ideas de Veblen nos sirven para repensar, con un siglo más de experiencia, hasta qué punto puede seguir gobernando “el ceremonial” de políticos profesionales que no abogan por la máxima productividad.

En esta línea de pensamiento hay inclusive reflexiones muy polémicas, como la de Wolfgang Streeck, quien duda sobre la compatibilidad de una economía capitalista y un sistema de gobierno democrático como el que tenemos.

Rubén Alejandro Morero es gestor de patrimonios financieros y Contador Público

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