domingo 05 de diciembre de 2021
CULTURA Efemérides 22 de noviembre
22-11-2021 16:02
22-11-2021 16:02

50 frases urticantes que Aldous Huxley nos dejó, antes y después de "Un mundo feliz"

El escritor británico que nació en una familia de científicos prominentes trabajó toda su vida para que la ciencia no fuera un obstáculo para la felicidad. Militante de la psicodelia, predijo que la tecnología y la política prometen una libertad que se convierte en servidumbre.

El 22 de noviembre de 1963 murió Aldous Huxley. Sí, fue hace mucho, y ni siquiera entonces provocó tanto estruendo como la desaparición de John Fitzgerald Kennedy, que fue asesinado en Dallas ese mismo día. Ni siquiera el escándalo de haberle pedido por escrito a su segunda esposa, Laura Archera Huxley, que acabara con su vida inyectándole 100 miligramos de LSD intramuscular, logró acaparar más de dos minutos la atención mundial. 

Sin embargo, esa indiferencia fue muy inmerecida ya que el británico que escribió Un mundo feliz es como un virus que nunca termina de morir. Sí, suena espantoso, pero a él le hubiera encantado esta frase y la hubiera agregado a su copiosa lista de epigramas rescatados de la amnesia social a través de sus once novelas, diecinueve ensayos, seis cuentos y dos libros de viaje. La crueldad del olvido es inconmensurable y Aldous Huxley vino a esta mundo para impedirlo.

En realidad estás reclamando el derecho de ser infeliz”, le dice Mustafá Mond a John, el Salvaje, en Un mundo feliz. Tal vez este podría ser su epitafio o al menos el epítome de su obra cumbre, la novela que publicó en 1932 y lo catapultó a la fama mundial. O tal vez sólo sería ésta una frase más para rubricar la injusticia distributiva de los buscadores electrónicos que –como bien advirtió Huxley- a fuerza de querer hacernos la vida más cómoda, simplifican obstinadamente.

Aldous Huxley, antes de "Un mundo feliz"

Aldous Huxley 2021118

Nacido (1894) y criado en Godalming, Inglaterra, Aldous Huxley tuvo varios motivos para decidir ser la oveja negra de la familia. Era nieto de Thomas Henry Huxley, el científico de la elite británica que no tembló en contradecir públicamente a Charles Darwin e incluso apuntalarlo en El origen de las especies (1859). Era, además, hermano de Julian Huxley, el primer director de la UNESCO y de Andrew Huxley, el fisiólogo que recibió el Premio Nobel de Medicina –compartido con Alan Lloyd Hodgkin- por su descubrimiento del impulso nervioso de la sinapsis, para explicarlo brevemente.

El padre de Aldous, Leonard, también era biólogo y antes de que le crecieran los bigotes, padre e hijos ya trabajaban y estudiaban juntos en el laboratorio familiar. Sin embargo, cuando tenía 14 años, su madre Julia Arnold –una de las primeras mujeres que fue aceptada en Oxford University- falleció y desde luego esa orfandad dejaría una triste huella en su vida. 

Aldous Huxley perdió a su madre en 1908, justamente cuando Henry Ford presentaba su célebre modelo Ford T. El primer auto, un hito del futurismo hecho realidad, un buen ejemplo de cómo la tecnología estaba llamada a ser un manantial incesante de felicidad. Una tesis que buena parte de la obra de Aldous Huxley intentó desmoronar.

El mundo se agrupaba en ejes bélicos, la sociedad le daba la bienvenida al expresionismo, el poderío, el desarrollo militar, la institucionalización de los secretos, la velocidad, el vértigo, los populismos y las dictaduras

Apenas dos años más tarde, Aldous Huxley tuvo queratitis y fue gradualmente perdiendo la vista. Aprendió Braille. Cuatro años más tarde, su hermano Noel, el mayor, se suicidó mientras estallaba la Primera Guerra Mundial.  A pesar de su discapacidad visual, Huxley se enroló, pero no pudo combatir en el frente y se dedicó afanosamente a cortar leña, a trabajar en la oficina del Ministerio de Aviación y a dar clases.

La queratitis cedió y recuperó algo de visión: ingresó a Oxford University a la par que consiguió sus primeros trabajos como columnista literario en Oxford Poetry y enseguida mostró la hilacha satírica, la flema británica, su mirada social mordaz. 

Hace rato que había colgado el delantal blanco en el laboratorio familiar y se había ido a vivir a Garsington Manor, una granja cerca de Oxford donde se conglomeraba la aristocracia intelectual de los albores del siglo XX para vociferar contra la estupidez del mundo: por allí pasaron T.S. Elliot, Bertrand Russell, Virginia Woolf, E.M. Foster y D.H. Lawrence, entre otros. Allí Aldous Huxley conoció a su primera esposa, la refugiada belga Marie Nys, con quien tuvo un hijo, Matthew. Estuvieron juntos 35 años, hasta que ella falleció de cáncer.

Su primera publicación, Los escándalos de Crome (1921) le dejó dinero suficiente para comprarse un Citroên y recorrer Europa en auto (manejaba su esposa, claro). Parte de esta experiencia de trotamundos se volcó en sus cuentos A lo largo del camino: notas y ensayos de un turista (1925).

En 1930 y siempre en busca de la luz, compró una casa en una playa del sur de Francia, cerca de Tolon, en donde incursionó en la pintura. Alternó los retratos de su propia familia con la visita de algunos intelectuales, entre ellos la argentina Victoria Ocampo.  
A favor de todo y en contra de todo, Aldous Huxley creía en la cultura, los “ismos” la historia, el universo, la fuerza natural, la evolución, la ciencia sin límites, la selección natural, la eugenesia, el amor, la felicidad, la familia, las religiones, el misticismo, la inmortalidad, las drogas, el sexo libre y el librepensamiento. 

Sin embargo, cualquiera que conozca al menos una de sus obras sabe que es factible afirmar exactamente lo contrario. 

Aldous Huxley después de "Un mundo feliz"

Aldous Huxley 2021118

“Un mundo feliz” se tradujo a innumerables lenguas y le dio una celebridad mundial merecida que los totalitarismos de los años 30 y los sectores de poder recelaron. En 1937, un médico le recomendó ir a California, un lugar con mejor luz que podría ser beneficioso para su visión maltrecha. Y resultó así; llegó incluso a leer sin lentes. 

La familia se instaló primero en Nuevo Méjico y el viaje de nueve meses se convirtió en “para toda la vida”, a pesar de que Estados Unidos le negó la ciudadanía porque él no aceptó decir que su pacifismo provenía de alguna creencia religiosa. 

Se mudaron a Los Angeles (período en el que Huxley escribió guiones para Hollywood y se hizo amigo de Charles Chaplin y Greta Garbo), pero finalmente ancló en el desierto de Mojave y muchos años más tarde, viudo y en segundas nupcias con la violinista y psicoterapeuta italiana Laura Archera, en el bosque de Los Angeles. 

En 1961, un incendio le hizo perder todo lo que tenía. Sólo pudieron encontrar el violín de Laura y el manuscrito de su última novela, La isla (1962), que Leonardo Di Caprio llevaría al cine.

Dos meses antes de morir de cáncer de lengua, llegó a ver publicado su ensayo Literatura y ciencia, la reconciliación del divorcio entre ciencia y arte que había vaticinado en Un mundo feliz.

Feliz o no, se fue de este mundo mientras el LSD lo sumergía en la psicodelia de estupefacientes que había promocionado con “prescripción responsable” junto a su amigo Humphry Osmond. 

 

La felicidad by Aldous Huxley

Antes de apagarse, llegó a escuchar alguna de las frases del Libro tibetano de los muertos que su esposa le susurraba al oído.
Entre miles, medio centenar de sus propias frases urticantes, tan devastadoras como esperanzadoras, se derritieron en su conciencia: 

  • Hay cosas conocidas y hay cosas desconocidas, y en el medio están las puertas de la percepción.
  • En los países subdesarrollados la esperanza de vida está disminuyendo de forma alarmante, debemos hacer algo.
  • Los buenos fines no pueden ser alcanzados por los medios no apropiados.
  • El precio de la libertad es la eterna vigilancia.
  • Nuestro progreso se debe a los insatisfechos.
  • Quizás, los únicos verdaderos hombres sean los sabios.
  • El burgués es el perfecto humano en estado domesticado.
  • ¿Cómo sabéis que la Tierra no es el infierno de otro planeta?
  • Mi anhelo no es la comodidad. Busco a Dios, anhelo la poesía, deseo el verdadero riesgo, anhelo la libertad, anhelo la bondad. Quiero el pecado.
  • Hay tres tipos de inteligencia: la inteligencia humana, la inteligencia animal y la inteligencia militar.
  • Una verdad que carezca de emoción puede verse desplazada por una mentira que tenga emoción.
  • La estupidez es, desde luego, una hija de la voluntad.
  • Todas las personas obtienen siempre lo que piden. El problema reside en que antes de tenerlo nunca son conscientes de qué es lo que pidieron.
  • Es una lástima pero la educación superior no garantiza necesariamente una virtud o una sabiduría pública superior.
  • El avance del conocimiento natural está marcado por un absoluto rechazo a la autoridad.
  • Creo que existe un grupo de dispositivos tecnológicos que nos pueden alejar de la libertad imponiendo control.
  • La Iglesia católica pareciera estar empujándonos a las manos de los comunistas.
  • Mientras más complejas sean las tecnologías, mayor será la necesidad de crear organizaciones capaces de mantenerlas controladas. (…) La sobre-organización nos está robando nuestra libertad.
  • Una tecnología bien moldeada y neutral es un tremendo poder que puede ser usado para el bien o puede ser abusado para el mal.
  • Creo que en el futuro los dictadores encontrarán preservar su poder a través del consentimiento de los dominados y esto en parte se deberá al uso de las drogas.
  • Las descripciones de los métodos publicitarios son realmente sanguinarias cuando las lees.
  • Las técnicas de adiestramiento publicitario produce un quiebre en los jóvenes que causa un 75% de fanáticos leales con visión única.
  • Creo que todas las nuevas tecnologías son un instrumento para adquirir poder y no hay nada más tentativo que la pasión por ostentar el poder.
  • El pecado más profundo contra la mente humana es creer en cosas sin evidencia.
  • Que los hombres no aprenden mucho de las lecciones de historia es la más importante lección de toda la historia.
  • Nos oponemos a la moralidad porque ella interfiere en nuestra libertad sexual.
  • Es natural creer en Dios cuando estas solo, muy solo, en la noche, pensando sobre la muerte.
  • Mientras más grande es el talento del hombre, mayor es su poder para perderse.
  • La inquietud de la siguiente generación no será en cómo liberar a las masas, sino cómo hacer que amen su servidumbre.
  • Todo aquel que quiera el bien de la raza humana siempre termina en acoso universal.
  • Dejando de lado el silencio, lo que mejor expresa aquello que no puede ser expresado es la música.
  • En el combate de la vida nuestra arma más poderosa es el amor.
  • Nunca será lo mismo encontrar la verdad por uno mismo que tener que escucharla por otros.
  • El saber es un asunto que puede considerarse relativamente fácil. Querer y ser capaz de obrar de acuerdo a lo que uno quisiera, es un asunto más difícil.
  • La genialidad tiene su secreto en mantener siempre el espíritu de un niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo.
  • Cuando vemos indiferencia vemos una forma de pereza. Y cuando vemos pereza vemos una de las formas del desamor. Ninguna persona es negligente con lo que ama.
  • El nacionalismo junto con el capitalismo son el fruto de la obsesión por el poder, el éxito y el prestigio social.
  • Las palabras tienen el poder de los rayos X, si se usan de modo apropiado, pueden atravesarlo todo.
  • Un intelectual es una persona que ha encontrado una cosa que es más interesante que el sexo.
  • La belleza es peor que el vino, intoxica tanto al que la tiene como al que lo observa.
  • Un hombre puede sonreír y sonreír pero aun así ser un villano.
  • Las libertades no son dadas, son tomadas.
  • El recuerdo de cada hombre es su literatura privada.
  • Nos oponemos a la moralidad porque ella interfiere en nuestra libertad sexual.
  • La realidad, por más utópica que sea, es algo de lo que la gente siente la necesidad de tomar vacaciones con mucha frecuencia.
  • Para cada viajero que tiene algún gusto propio, la única guía útil será aquella que él mismo ha escrito.
  • Todo el mundo se esfuerza por la felicidad, y el resultado es que nadie es feliz.
  • Todo aquel que sepa cómo leer tiene el poder de glorificarse, de multiplicar la manera en que existe, de hacer su vida plena, importante e interesante.
  • La rutina transforma los placeres lujosos en necesidades aburridas y cotidianas.
  • Nunca dejes para mañana la diversión que puedas tener hoy.

Aldous Huxley fue cremado y sus restos se trasladaron a Inglaterra; descansan en el panteón de científicos de la familia.

mm / ds