CULTURA
Exhibición

Jardín del Litoral: el nuevo territorio del arte contemporáneo

En Goya, Corrientes, el espacio MUDA inaugura su programación con "Heredé un jardín", una muestra de Sebastián Báez que propone pensar el litoral como un archivo vivo, donde memoria, territorio y prácticas artísticas se entrelazan para activar nuevas formas de ver, narrar y construir comunidad.

Muestra Heredé un jardín
La inauguración "Heredé un jardín", del artista misionero Sebastián Báez, no sólo abre el calendario anual del espacio: activa una forma de pensar el arte como archivo sensible. | Gentileza MUDA

En el mapa del arte contemporáneo argentino, los espacios que nacen fuera de los grandes centros urbanos suelen cargar con una doble tarea: producir obra y, al mismo tiempo, construir escena.

En Goya, Corrientes, MUDA —creado en 2023— asume ese desafío desde una premisa que parece simple, pero es profundamente política: la mirada se construye viendo. Y ver, en este caso, es también aprender a leer entre líneas, entre los pliegues, entre los gestos y detrás de lo fue dicho.

La inauguración de "Heredé un jardín", del artista misionero Sebastián Báez, no sólo abre el calendario anual del espacio: activa una forma de pensar el arte como archivo sensible. No el archivo rígido, institucional, que ordena documentos y fija versiones, sino un archivo vivo, poroso, hecho de restos, materiales y gestos. Un archivo que se toca, que es materia viva, presente.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

MUDA, en su cruce entre galería y talleres, ya funciona como ese tipo de dispositivo: un lugar donde la práctica artística no se separa de la experiencia, donde el hacer —cerámica, pintura, fotografía, dibujo— produce comunidad y, al mismo tiempo, memoria. Lo que allí circula no son únicamente obras, sino formas de transmisión. En ese sentido, el espacio se inscribe en una lógica de archivo expandido: que acumula y activa, capa sobre capa.

La obra de Báez entra en resonancia directa con esa idea. Si en "Tras los muros" —su muestra en el Cabildo— el artista se preguntaba qué memorias quedan atrapadas en los objetos del poder y cuáles sobreviven en los márgenes, en "Heredé un jardín" esa pregunta se desplaza hacia el territorio del litoral. Pero no como paisaje decorativo, sino como espesor histórico.

El litoral, en esta lectura, no es un fondo: es un archivo en sí mismo.

Un archivo húmedo, inestable, donde la memoria no se conserva intacta, sino que se filtra, se mezcla, se desborda. Allí, las historias no siempre están escritas: aparecen en los relatos orales, en los nombres propios, en los oficios, en los materiales. En lo que queda.

Báez trabaja precisamente con esos restos. Textiles antiguos, caireles, canutillos, técnicas como el ñandutí o la cerámica de raíz guaraní: cada elemento funciona como un fragmento de memoria que el artista no ordena de manera lineal, sino que rearticula. No reconstruye el pasado: lo reescribe desde el presente.

Las obras producidas para la muestra —como A tu lado Camila o Doña Goya— no buscan fijar una historia, sino abrirla. Son piezas que toman figuras del imaginario local y las desplazan hacia otra temporalidad, donde lo íntimo y lo colectivo se superponen. La historia de Camila O’Gorman, por ejemplo, deja de ser sólo un hecho trágico del siglo XIX para convertirse en una forma de pensar el amor, la violencia y la memoria desde hoy. Doña Goya, en cambio, aparece como una figura casi mítica: una mujer que, desde el puerto, tejía comunidad. Ambas son archivo. Pero un archivo encarnado.

"Heredé un jardín" puede leerse, como una escena donde memoria y paisaje se entrelazan. El “jardín” no es sólo naturaleza: es un territorio heredado, sí, pero también disputado. Un espacio donde la historia oficial —la del progreso, la urbanización, el orden— convive en tensión con otras memorias más frágiles, más difíciles de nombrar.

Cuando Báez habla de una “venganza de la selva sobre el progreso”, no está proponiendo una imagen literal, sino una inversión del relato: dejar que aquello que fue desplazado —lo natural, lo doméstico, lo artesanal— vuelva a ocupar el centro.

Y en ese gesto, tanto su obra trabaja con lo que persiste, con lo que insiste pero también con lo que todavía no termina de decirse.

Ahí, quizás, aparece lo más potente: entender que el arte no es sólo un lugar donde se guarda el pasado, sino un espacio donde el pasado todavía puede pasar.

La muestra se puede visitar: de lunes a viernes de 10hs a 12.30hs o de 16hs a 21hs en 9 de julio 197, Goya, Corrientes.

MUDA son: Robin Baena, director creativo y artista visual, Alejandro Arellano director operativo y fotógrafo, y Mariza Hierro asesora creativa y docente.

Próximas actividades de MUDA GALERIA: ArteCo (feria de arte contemporáneo de Corrientes) del 21 al 24 de mayo en el MAC.