Es tal la pasión por la pelota de Claudio Paul Caniggia (45) que lo primero que hizo al pisar la Isla de la revista CARAS, además de brindar con una copa de champán, fue preguntar si había un gimnasio para hacer barra y mancuernas. Ni siquiera el calmo ritmo de la bahía de Angra dos Reis logró aplacar la abstinencia física del ex delantero de la Selección argentina de fútbol que, según él, hasta hace seis meses, cuando se lesionó un ligamento de una rodilla, estaba tan rápido como en su época de jugador profesional.