Si hay algo que todo el mundo está de acuerdo, es que River volvió a ser ese equipo temible y candidato en Argentina. Ya sea jugando bien o mal, el Millonario se volvió un buen equipo defendiendo y gran aprovechador de momentos y todo esto se lo debe al Chacho Coudet, por que los jugadores son los mismos que los de Marcelo Gallardo.
Sacando al chico Tobías Ramírez, que ayer debutó con La Banda, todos estuvieron disponibles en la era Gallardo y los jugadores estaban lejos de responder. Tal es así que el propio Muñeco en su último partido prefirió jugar con varios chicos del River Camp para despedirse del Monumental en vez de jugar con otros pesos de renombre. Acuña fue el mayor apuntado ante un vestuario quebrado supuestamente en dos bandos.
La salida de Gallardo dejó una duda enorme al mundo riverplatense ¿Quién será capaz de agarrar, en un año de transición, al equipo apuntado por tener malos rendimientos?.

Exequiel Zeballos volvió a sumar minutos con Boca: ¿podrá explotar su potencial?
La aparición del Chacho no sorprendió a nadie. Pelando la permanencia en España, se hizo el distraído a la hora de responder preguntas sobre su futuro, pero si Stefano Di Carlo buscaba alguien que entienda que es River, lo acababa de encontrar.
Coudet llegó y empató ante Independiente Rivadavia, pero otro aíre corría en el Monumental. Con el pasar de las fechas se fue aclarando el panorama y poco a poco las cosas le fueron saliendo a River. Driussi, Colidio, Martínez Quarta, Bustos o Galván, son algunos de los nombres que definitivamente subieron el nivel en este equipo y que llegan con la flecha para arriba al clásico.
Marcelo Gallardo dejó un legado imborrable en River Plate, pero su segundo ciclo no fue bueno y más de un hincha de River, hoy en Sudamericana, le hubiera gustado quedarse con el recuerdo y la estatua.
LT.