DEPORTES
3 a 1 ante suiza en el alargue

Julián destrabó el partido con un golazo y ahora se viene Inglaterra

En otro duelo infartante que se definió en el tiempo suplementario, la Selección venció a Suiza y avanzó a las semifinales del Mundial 2026, donde se medirá contra la Inglaterra de Kane y Bellingham, el miércoles a las 16 en Atlanta. Un golazo antológico de Julián Álvarez, a los 112 minutos, puso el 2-1. Luego, sobre el final, Lautaro Martínez decoró el resultado. En el primer tiempo, Mac Allister había marcado de cabeza.

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Antológico. Julián Álvarez festeja su zapatazo al ángulo, un tiro inolvidable que rompió la paridad que existía en el duelo contra los suizos. | afp

Con el sufrimiento a flor de piel. Como siempre. Con la remera en la mano, los ojos entrecerrados por el temor a que algo inesperado suceda, y con la emoción de sentirnos representados. Así somos. Así jugamos. Como la Selección argentina: imperfecta, voluntariosa, sufrida y alegre. El gol de Julián Álvarez a los 112 minutos de los cuartos de final contra Suiza es otro capítulo de una saga que nadie quiere que termine. Y que ahora, contra Inglaterra en Atlanta, tendrá acaso su episodio más tenso. ¡Como si no hubiera tensión en todos los otros partidos de esta Argentina!

Sería injusto decir que la Selección no juega lindo. O que no juega del todo bien. Sería injusto porque estamos en la semifinal de un Mundial, y porque a veces –siempre– los resultados mandan: llegamos hasta aquí, sería muy jodido centrarse en los defectos o en los problemas. Nada para declarar: gracias totales. Pero la sensación latente entre quienes vemos al equipo es que no está en la sintonía de juego que tuvo en Qatar 2022 o en las Copas América 2021 y 2024.

Insistimos: es injusto porque estamos en la semifinal de un Mundial, y hubo varias generaciones que pasaron de la infancia a la adultez sin ver eso: con la frustración permanente de quedar eliminados en cuartos, octavos o en la fase de grupos, como sucedió con el equipo de Marcelo Bielsa en 2002.

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En el regreso a Kansas, y contra una Suiza que planteó un partido de igual a igual, con mucha más posesión de pelota que los anteriores rivales a los que enfrentó la Scaloneta, el equipo encontró un gol bien temprano de pelota parada, a través de un cabezazo hermoso de MacAllister, que saltó más alto que el resto a pesar de su baja estatura y puso la pelota al lado del palo.

Pero lejos de mejorar con el resultado a favor y la holgura anímica que generó eso, la Selección nunca pudo consolidar un predominio. Suiza le quitó la pelota, le quitó la iniciativa y de a poco, minuto a minuto, fue generando las bases del empate, que llegó por una linda pared entre Ndoye y Rodríguez. A esa altura, el Dibu Martínez era la figura del partido, lo que evidenciaba la supremacía suiza.

Pocos minutos después, el árbitro portugues João Pinheiro, por llamado del VAR, expulsó a Embolo. Desde ahí, Argentina volvió a tener el control y el dominio. La tenía, pero no podía hacer el gol. Hasta que Julián Álvarez pateó desde fuera del área. Y logró el gol de su vida. Y después Lautaro lo decoró.

Homenaje a Rattín

Los jugadores y el cuerpo técnico de la Selección salieron a jugar el partido ante Suiza con un brazalete negro en homenaje a Antonio Rattín, una gloria del fútbol nacional que murió ayer.

Rattín realizó toda su carrera como profesional en Boca, equipo con el que ganó seis títulos.

Con la Selección, Rattin disputó los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966. En este último protagonizó un polémico momento: en el partido contra los locales fue expulsado y se sentó en la alfombra roja de la Reina Isabel II y además estrujó un banderín con la bandera del Reino Unido.