A inventar adjetivos porque ya no nos quedan palabras para definirlo. Algunos serán lindos y otros impresentables. Todos serán bienvenidos porque el amor hacia Messi es más fuerte.
En las escuelas de periodismo en los 90 se especificaba que no había que hablarle al lector ni escribir en primera persona. Los tiempos han cambiado. No se enojen mis profesores o los primeros editores que tuve cuando empecé escribiendo en el periodismo. Perdón, tenía que hacerlo.
Contra Austria Lloré. Se los juro.
Lloré porque me emocionó ver a este enorme jugador de fútbol que nos da las alegrías que otros no pueden.
Lloré porque pensé en lo afortunado que soy y fui. Y un rato, anda a saber cuánto tiempo más, seré.
Lloré porque mis hijos son felices y mi familia entera lo es por un rato al menos viendo a esta Selección.
Lloré porque el fútbol es lo más importante de algo muy importante y con Messi la vida es más fácil.
Lloré porque vi llorando a un par de nenes emocionados gritando “Messi Messi” y ni sé si eran argentinos.
Lloré porque en la previa las caras de los nenes que ingresan con los jugadores se transformaron como quienes ven un superhéroe que hace cosas increíbles en cuanto vieron al 10.
Lloré porque la organización enfocó a una señora de 100 años con la camiseta de la Selección Argentina con un cartel que decía “soy fan de Messi con 100 años”. Y encima no es Argentina, es estadounidense.

Lloré porque Messi nos deja soñar con la utopía de otra Copa. Y sus compañeros se ríen a su ritmo. Y creen.
Lloré en el primero gol porque tuvo revancha del penal errado y fue récord.
Lloré en el segundo porque corrió como un debutante desaforado para meterlo en el minuto 97.
Lloré porque me di cuenta que en dos días va a cumplir 39 años. Dios mío que locura lo de este señor grande.
Lloré emocionado y muchos de ustedes, si no lloraron, estuvieron cerca. Permítanse llorar. Somos testigos de algo imposible. Inventen adjetivos como aquella marca de gaseosa que hizo la campaña. Disfrutemos. Normalmente las alegrías son efímeras.
Sin embargo, este Lionel Andrés Messi logra que también se rompa esa “ley”. No hay matrix que resista. No hay refrán que él no pueda romper.
Decían cuando yo era chico que los hombres no lloran.
Otra mentira. Messi hace que todos lloremos emocionados. Grandes y chicos. Pasen y vean. Lo de Messi es Inmessionante.
* El autor es enviado especial a Dallas, EE.UU, para cubrir a la Selección Argentina en el Mundial 2026