domingo 03 de julio de 2022
ECONOMIA EMPLEO Y BOLSILLO

Aún teniendo trabajo habrá más pobres por la inflación

Según el Indec, una familia tipo necesita $ 76.146 por mes solo para comer, vestirse y viajar y evitar caer en situación de pobreza.

23-01-2022 03:23

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) determinó que en diciembre una pareja con dos hijos de seis y ocho años, necesitó $ 76.146 para comprar la cantidad mínima de alimentos, ropa y transporte, que conforman la Canasta Básica Total, y no caer en la pobreza.

Esa cifra representa “un aumento del 40,5 % para todo el año pasado en lo que se denomina Canasta Básica Total. Los trabajadores en relación de dependencia, de gremios ‘grandes’ tuvieron subas por sobre esa cifra, pero un tercio de la población que trabaja ‘en negro’ o es cuentapropista, apenas sí arañó esa suba”, explicó a PERFIL, el sociólogo Guillermo Phillips, de la consultora “Economía y Sociedad”.

“Llamó la atención que la suba del 40,5% de la CBT estuvo casi 10 puntos por debajo de la inflación, que llegó al 50,9%, pero puede ser una cuestión metodológica”, dijo Phillips.

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En tanto, el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca el umbral por debajo del cual se cae en la línea de la indigencia, subió el 45,3% durante al año pasado, con lo cual el mismo grupo familiar necesitó $ 32.963 para adquirirla.

“Esta diferencia de 5 puntos” entre la CBA y la CBT “se debe a que durante el año pasado estuvieron casi ‘congeladas’ las tarifas de los servicios públicos y el transporte, en Capital Federal y el Gran Buenos Aires”.

 

“Pero el tema es que cada vez más personas caen por debajo de la línea de la pobreza a pesar de tener trabajo”, dijo Phillips.

 

Hasta septiembre, el 50% de la gente ocupada gana menos de $ 40 mil mensuales, y cinco de cada diez hogares logra reunir ingresos por hasta $ 75 mil, según el Indec.

Si bien hubo un aumento de remuneraciones en el último trimestre, “también hubo un aumento de la inflación que lo licuó”, dijo el analista.

Cinco de cada diez hogares logran los ingresos mínimos para comer todos los días

En este marco “la situación no es prometedora; tal vez por efecto de arrastre estadístico en el primer trimestre del 2022 la tasa de pobreza sea del 40% en el mejor de los escenarios. Y en el peor no hay techo, si se asume un fuerte desequilibrio inflacionario”, dijo Phillips.

Por su parte, el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) apuntó a que el índice de pobreza descendió al término del tercer trimestre del 2021 al 43,8% frente al 44,7% de julio-septiembre del 2020.

En tanto, el nivel de indigencia, entendida como la gente pobre cuyos ingresos ni siquiera les alcanzan para comprar la cantidad mínima para alimentarse, se mantuvo en el 8,8%.

El director del Observatorio, Agustín Salvia, apuntó a que los planes sociales “son fundamentales para evitar que se dispare la indigencia”. Sin estas ayudas ese índice aumentaría del 8,8% a 18%.

En cuanto a la pobreza, la estimación de la UCA es que sin los planes pasaría de 43,8% a 48,9%.

La última medición oficial, dada a conocer en octubre sobre datos censados durante el primer semestre del año, registró que el 40,6% de los habitantes estaban por debajo de la línea de la pobreza.

Los datos de enero mostrarían una nueva suba de precios en torno al 3,6 o 4%

Dentro de esta medición de la pobreza, el 10,7% eran indigentes, es decir, sus ingresos no le alcanzaban ni para comprar la cantidad mínima de comida para subsistir.

En cuanto a los precios, las primeras mediciones de enero la ponen en un “mínimo” del 3,6% y hasta el 4%, contra el 3,8% de diciembre.

Estimamos un 4% de inflación en enero en parte por el nuevo acuerdo de precios, algunos aumentan preventivamente y a otros le dieron luz verde para subir un poco lo del último trimestre. Y otra parte es inercia simplemente, contratos que se actualizan con una expectativa de 55% para este año”, explicó el consulto Guido Lorenzo.

Estos datos mostraron la peor cara de la inflación en el país, la misma que el Gobierno no logra encorsetar y que golpea más fuerte a los que menos tienen porque repercute directamente en la mesa de los argentinos. Lo más duro es comprobar que aún teniendo trabajo y logrando ingresos que muchos hogares alcanzan con varios trabajos ni siquiera alcanza.