El campo inició ayer el paro de actividades a nivel nacional, que se extenderá durante nueve días,
en protesta porque el Gobierno
obligó a que transfieran, según los cálculos de las entidades
agrarias, 3.300 millones de dólares de sus ganancias a las arcas del Estado.
La medida, fuertemente cuestionada por la administración de Néstor Kirchner, incluye el
no envío de ganado y granos al mercado, aunque el Gobierno
garantizó que no faltará la carne. En cambio, está previsto que se trasladen a los puntos de venta
lácteos, frutas y verduras.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, denunció el sábado que el paro agropecuario es "
una presión" para que los argentinos paguen el kilo de
carne al mismo precio que en el mercado internacional.
En declaraciones por
Radio Del Plata, Fernández sostuvo que la medida de fuerza
"demuestra una formidable vocación de tener utilidades muy altas aún en desmedro de la gente".
El jefe de Gabinete remarcó la "alta rentabilidad" que ganan los productores ganaderos, al
reseñar que "el promedio del valor para producir un kilo de carne es de 1,30 pesos y lo venden en
el mercado internacional a 13 dólares".
Por su parte, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, sostuvo que "acá hay dos partes:
una, la que puede significar la rentabilidad, y otra, la medida política propiamente dicha".
"De las cuatro entidades, Coninagro no adhiere y de la Sociedad Rural Argentina (SRA), de 28
directores, 15 votaron por el sí y 13 por el no. Esta es la parte política", indicó Fernández a
radio Rivadavia.
El funcionario remarcó que "lo que uno analiza es que habiendo muchos de los dirigentes
ligados a determinados candidatos de la oposición apareciendo en los palcos de estos mismos, lo que
precisamos nosotros es que es más un gesto político que otra cosa".
Fuente:
DYN