Más de 748 millones de personas de 15 años o más están fuera del mercado laboral debido a sus responsabilidades de cuidado, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). De estas personas, 708 millones son mujeres y 40 millones, hombres. En total, a nivel mundial, alrededor de 1.600 millones de mujeres y 800 millones de hombres no están integrados a la fuerza de empleo “con el 45% de estas mujeres y el 5% de estos hombres citando responsabilidades de cuidado como la razón de su no participación”. Esto, consideran, revela la desproporción en el reparto del tiempo y trabajo que demanda la crianza.
En Argentina la canasta de crianza otorga –y mide– un valor económico para estas tareas, pero en los últimos dos años ha perdido fuerza como porcentaje del total de lo que se estima que se requiere para solventar los gastos básicos de un niño, niña o adolescente. La cantidad necesaria de dinero para cubrir bienes y servicios de un niño o niña de entre 4 y 5 años, de acuerdo con las estimaciones oficiales, aumentó menos que la inflación general: de enero de 2025 al mismo mes de 2026 se incrementó un 23,9%, cuando el índice de precios al consumidor escaló –en el mismo período– un 32,4%. Niveló para abajo en este total (de $ 483.497) el costo estimado que se le asigna a las tareas de cuidado, que creció solamente un 16,5%. El valor de la hora de cuidado se ubica actualmente en los $ 2.192, mientras que en 2025 esta cifra ascendía a los $ 1.881 (por lo tanto, subió apenas $ 311).
Por otra parte, el valor de los bienes y servicios pasó de los $ 192.555 a los $ 253.390, lo que representa un incremento del 31,6% (casi equiparable al porcentaje de inflación).
La estimación del valor económico del cuidado “considera, en primer término, el tiempo teórico requerido de cuidado para cada uno de los tramos de edad”, explica el informe que publica mensualmente el Indec. “A su vez, las horas de cuidado se valorizan tomando la remuneración de la categoría ‘Asistencia y cuidado de personas’ del Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares”, puntualizan.
La canasta de cuidados es uno de los indicadores que se usan para computar, por ejemplo, el monto que uno de los progenitores debería abonar por mes para afrontar los consumos mínimos de un niño, niña o adolescente en el supuesto de que vivan en casas separadas. En algunos de estos casos la Justicia impone la mitad de un salario mínimo vital y móvil, que en febrero es de $ 346.800. Mientras más atrasados estén estos salarios, menos cobertura tendrán como porcentaje de la canasta de crianza: con los $ 173.400 que una de las partes está obligada a aportar se cubre solamente el 35,8% del total de una canasta para un niño o niña de las edades señaladas.
Un valor monetario que no se traduce en dinero. ONU Mujeres también ofrece cifras reveladoras sobre la importancia de las tareas de cuidado: cada día las mujeres destinan 16 mil millones de horas al trabajo de cuidado no remunerado. “Limpiar, cocinar, acarrear agua, cuidar de infancias y personas de edad son solo algunas de las tareas esenciales y cotidianas que asumen predominantemente las mujeres y niñas”, explicitan.
Sin este trabajo no remunerado, recuerdan, las economías se desplomarían. “Se produciría una emergencia mundial porque este trabajo, que ni los gobiernos ni las empresas perciben o reconocen, es tan esencial que la vida simplemente depende de él”.
Si se asignara un valor monetario al trabajo no remunerado que realizan las mujeres, concluyen, este sería mayor al 40% del PIB en algunos países, “una fracción superior a la de sectores enteros como la industria manufacturera o el transporte”.
En Argentina, durante cinco de los últimos doce meses calculados por las estadísticas oficiales, la estimación del costo de cuidados de la canasta de crianza no se actualizó, a pesar de que durante todos esos meses la inflación continuó incrementándose.