ECONOMIA
reforma laboral

Pese al optimismo por la reforma, el sector privado mira con preocupación la caída de la actividad y el empleo

El ajuste golpeó con mayor fuerza a las empresas, donde se destruyeron casi 200.000 puestos registrados, más del doble que en el Estado. La historia económica reciente advierte que la flexibilización normativa no alcanza para revertir la crisis si no se reactiva la demanda.

Empleo
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Mientras el Gobierno capitaliza la media sanción de la reforma laboral como una victoria política, ahora el debate será para qué se utilizará el nuevo instrumento en el sector privado. El escenario de base es un contexto recesivo en el que la flexibilización normativa choca contra la falta de demanda y la historia económica reciente muestra que la legislación no crea empleo si la actividad no acompaña.

El resultado de los dos primeros años de gestión libertaria muestra un mercado de trabajo que no solo se achicó, sino que mutó su composición hacia una matriz de mayor precariedad.

El dato más contundente de la era Javier Milei es una paradoja para un gobierno que llegó con la bandera de achicar el Estado: la "motosierra" cortó mucho más profundo en el sector privado que en el público. Si se comparan los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de noviembre de 2023 contra noviembre de 2025, la destrucción de empleo asalariado registrado en el sector privado fue de 196.700 puestos.

En cambio, en el sector público —el objetivo declarado del ajuste fiscal— la caída fue de 80.900 empleos. Es decir, por cada empleado público que el Estado dejó de contratar o despidió, el sector privado expulsó a 2,4 trabajadores. En total, la economía formal perdió 277.600 asalariados en 24 meses.

Actividad vs empleo en la Argentina de Milei

Existe una correlación directa —y casi matemática— entre el Producto Bruto Interno (PBI) y la generación de empleo privado registrado. Un informe del economista Juan Manuel Telechea pone en perspectiva esta relación histórica al observar la curva de evolución del PIB y del empleo privado desde 2004. Se destacan tres etapas claras:

2004-2011 (Elasticidad plena): El empleo creció en sintonía con un PBI pujante. La elasticidad empleo-producto era alta: si la economía crecía, las empresas contrataban para cubrir la demanda.

2012-2019 (El "serrucho"): El PBI entró en una fase de estancamiento con alta volatilidad (crecimiento en años impares, caída en pares). El empleo privado se desacopló y se estancó, mostrando una línea casi horizontal. En este período, ni el cepo ni la libertad cambiaria lograron mover la aguja.

2020-Presente (Desacople): Tras el derrumbe de la pandemia (donde el empleo cayó menos que el PBI por la prohibición de despidos y la doble indemnización), la actividad rebotó pero el empleo privado registrado apenas acompañó.

Actividad vs empleo

La conclusión técnica es que a la actividad le cuesta cada vez más traccionar el empleo formal. Incluso en períodos de rebote, el sector privado prefiere utilizar su capacidad ociosa o contratar de manera informal antes que ampliar su plantilla estable. La línea naranja del gráfico de Telechea se mantiene horizontal, inmune a los rebotes estadísticos del PBI.

El cementerio de empresas y el golpe sectorial

En el gobierno libertario, ese esquema se intensifica. La tesis liberal de que al retirarse el Estado las empresas absorberán esa mano de obra chocó de frente con la caída de la actividad y la supervivencia de las compañías, con dificultades para afrontar costos en dólares altos y la competencia de la apertura de importaciones. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la cantidad de empleadores registrados cayó de 512.898 en diciembre de 2023 a 491.311 en octubre de 2025. Unas 21.587 empresas menos.

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Al hacer zoom en los sectores, el ajuste pasó más fuerte por la construcción, paralizada por el freno en seco de la obra pública nacional. La industria manufacturera le siguió de cerca, con la capacidad instalada al 53,8%.

En ese contexto, este viernes el ministro de Economía, Luis Caputo, recibió al titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini. El industrial fue a intentar convencer de la importancia de reactivar la actividad económica a través del crédito al consumo y la devolución del IVA a la construcción, entre otros puntos que diseñaron. El plan es afectar a distintos sectores productivos nacionales que puedan dinamizar la cadena de valor local y, de ese modo, evitar que la recesión del sector se estabilice.

Empleo precario

El bache de puestos de trabajo se llenó con informalidad o cuentapropismo de subsistencia. Un informe de la consultora Econométrica mostró que en 2025 la economía rebotó y se crearon unos 340 mil puestos de trabajo, “aunque todos en la informalidad”. Mientras el empleo asalariado se desplomaba, la categoría de Independientes (que agrupa a autónomos y monotributistas) creció en 159 mil personas.

Radiografía empleo

El Monotributo tradicional sumó 137 mil nuevos inscriptos (+7%), mientras que el Monotributo Social agregó otros 14 mil . Es decir que cada vez es más frecuente el fenómeno en el que los trabajadores pierden su puesto en relación de dependencia y pasan a facturar servicios o vender productos por cuenta propia para no caerse del sistema.

Datos del INDEC también aseguraron que entre el tercer trimestre de 2024 y el mismo período de 2025, la población con empleo informal creció en 201 mil personas. La tasa de informalidad saltó del 42,6% al 43,3%. Esto implica que la recuperación marginal del empleo se está dando bajo formas de contratación flexibles como el monotributo, sin aportes patronales ni estabilidad.

AM cp