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ELOBSERVADOR / nueva investigacion
sábado 17 febrero, 2018

Ana Frank murió antes de lo que se suponía

La autora del diario que narra su vida en un escondite junto a su familia para escapar a los nazis, falleció en febrero de 1945, un mes antes de la fecha que se aceptaba hasta ahora.

por Agustina Grasso

Documento. La vida de Ana Frank, una niña feliz, cambió drásticamente con la irrupción del nazismo en el continente europeo. Foto: coleccion a.f.
sábado 17 febrero, 2018

“Escribir en un diario es una experiencia muy extraña para alguien como yo. No solo porque nunca antes había escrito algo, sino también porque me parece que más adelante ni yo ni nadie va a estar interesado en las reflexiones de una niña de 13 años. Pero bueno, no importa. Tengo ganas de escribir”.

El diario de Ana Frank es uno de los libros más leídos del mundo, fue traducido a más de setenta idiomas y su figura aún sigue generando interés y revuelo: una nueva investigación de su Casa Museo en Amsterdam revela que la joven escritora falleció en febrero de 1945, un mes antes de lo que se creía, en el campo de concentración alemán Bergen-Belsen por tifus.

PERFIL habló con Teresien da Silva, directora del Departamento de Colecciones de la Casa de Ana Frank, en la capital de los Países Bajos, quien aseguró que la fecha exacta se desconoce, pero que la establecida por la Cruz Roja no es correcta: “La Cruz Roja basó la fecha de la muerte de Ana y Margot en el testimonio de Lientje Rebling-Brilleslijper (sobreviviente del Holocausto y una de las últimas personas en ver con vida a Ana). Este testimonio fue reexaminado y comparado con otros testimonios y documentos no utilizados / descubiertos previamente”.

Captura. Luego de dos años y medio de estar refugiados en un entramado de habitaciones ocultas en la parte trasera de una casa en un canal de Amsterdam (que hoy es un museo abierto a la comunidad y tiene una réplica en Buenos Aires), el 4 de agosto de 1944, toda la familia de Ana fue capturada y llevada a distintos campos de concentración alemanes. Margot y Ana pasaron un mes en Auschwitz II-Birkenau y luego fueron enviadas a Bergen-Belsen, donde murieron (Ana tenía 15 años y Margot, 19) de tifus. Solo su papá, Otto, logró sobrevivir ya que estaba demasiado enfermo para viajar y fue abandonado en la enfermería.

—¿En qué se basó la nueva investigación sobre su muerte?

 —Las investigaciones de la Casa de Ana Frank determinan que es poco probable que todavía estuvieran vivas en marzo; sus muertes deben haber ocurrido en febrero de 1945. El trabajo se basó en todos los archivos disponibles y mucho material nuevo. Hemos puesto todas las fuentes una al lado de la otra, y eso nos dio nuevas ideas. Sabemos que su amiga Hanneli Goslar ha hablado con Ana Frank en Bergen-Belsen. Esta reunión tuvo lugar a fines de enero. Cuando las dos amigas se vieron, Margot ya estaba muy enferma. También otros relatos de testigos oculares mencionan esto. Hanneli vio a Ana por última vez a principios de febrero. Ana se habría unido a Augusta van Pels en un transporte rumbo a Raguhn el 7 de febrero. Pero Ana y Margot no aceptaron este transporte porque ya estaban demasiado enfermas. Según el Instituto Nacional Holandés de Salud Pública y Medio Ambiente, la mayoría de las muertes causadas por tifus ocurren alrededor de doce días después de que aparecen los primeros síntomas. Los testigos Rachel van Amerongen, Hanneli Goslar, Nanette Blitz y Annelore Daniel ya reconocieron los síntomas en Ana y Margot antes del 7 de febrero, y ya estaban debilitadas cuando llegaron a Bergen-Belsen. Por lo cual, es muy probable que hayan muerto algún día de febrero y poco factible que sobrevivieran hasta fines de marzo. En vista de esto, es más probable que la fecha de su muerte sea en algún momento de febrero. La fecha exacta es desconocida.

—¿Cuál cree que fue la razón de la equivocación en la fecha?

—Después de la guerra, la Cruz Roja intentó establecer un lugar aproximado y la fecha de la muerte de las innumerables personas desaparecidas. En el momento, esto era de vital importancia para los familiares sobrevivientes que querían volver a casarse o resolver cuestiones de herencia. La hermana de Jannie Brilleslijper (sobreviviente del Holocausto y una de las últimas personas en ver viva a Ana), Lientje, quien también estuvo recluida en Bergen-Belsen, le dijo a la Cruz Roja que Ana murió en marzo. La Cruz Roja concluyó que, en su consideración oficial, su muerte ocurrió entre el 1º y el 31 de marzo de 1945. Las autoridades holandesas fijaron posteriormente la fecha oficial de la muerte el 31 de marzo tanto para Ana como para Margot. Pero este testimonio fue reexaminado con la investigación del archivo de la Cruz Roja Holandesa, Gedenkstätte Bergen-Belsen y el Servicio Internacional de Seguimiento en Bad Arolsen.

—¿Y qué se determinó según los documentos?

—Rachel van Amerongen y Jannie Brilleslijper vieron que Ana y Margot tenían los síntomas del tifus. Annelore Daniel, que estaba en el mismo cuartel, también notó los síntomas. Rachel y Annelore, al igual que Auguste van Pels, fueron enviados a Raguhn para realizar trabajos forzados el 7 de febrero de 1945, por lo que sus observaciones deben ser anteriores a esta fecha. Los síntomas del tifus, después de un período de incubación de alrededor de una semana, incluyen dolores de cabeza severos, dolor muscular y fiebre alta, seguidos unos cinco días después por erupción cutánea y delirio. Debido a los piojos que infestan la ropa de cama y su ropa, Ana estuvo expuesta al principal portador de tifus epidémico durante un período prolongado. Esto dice la descripción de Nanette que se refiere a Ana como un “esqueleto”, ya no llevando sus ropas infestadas de piojos, afortunadamente. Ella vio a Ana por última vez en enero, y para entonces ya estaba gravemente enferma. Para esa fecha, Margot no pudo encontrarse con su amiga Hanneli junto a la valla ya que estaba en una condición aun peor que su hermana. El hecho de que ambas estuvieran tan enfermas explica por qué no fueron enviadas a Raguhn. Fue en base a estos descubrimientos que fue posible ajustar la fecha establecida en 1952. Además, el periódico holandés NRC tenía la tarea legal de determinar oficialmente la muerte de personas desaparecidas, una tarea casi imposible, y en muchos casos era inevitable asignar fechas de muerte colectivas”.

Diario. “El no poder salir me altera más de lo que puedo decir y estoy aterrorizada de que nuestro escondite sea descubierto y nos disparen”, escribió Ana Frank en su diario, que recibió como regalo para su cumpleaños número 12. Cada día que pasó ocultándose de los nazis quedó registrado en sus páginas. Una vez capturada, Miep Gies y Bep Voskuijl, dos de las personas que la protegieron a ella y a su familia mientras estuvieron escondidos, encontraron y guardaron su diario y otros papeles. Casi un año después, Miep le dio el diario a su papá, Otto, quien lo editaría y lograría su inmortalidad, como ella misma escribió: “En el largo plazo, el arma más poderosa de todas es un espíritu amable y gentil”.


Recordar a Margot

La hermana mayor de Ana, Margot Frank, no es tan conocida, pero sin embargo fue una figura imprescindible en su vida ya que la acompañó hasta sus últimos días.

Enfermera. En sus escritos, Ana cuenta que después de la guerra Margot quería emigrar a lo que entonces era el Mandato de Palestina y convertirse en “una enfermera de maternidad”.

En Argentina. Su padre, Otto, más tarde aseguró que ella quería estudiar Medicina. También mantuvo un diario durante la guerra, pero nunca fue encontrado. Parte de esta historia y más puede conocerse en su escenario real en la Casa de Ana Frank (organización sin fines de lucro, fundada el 3 de mayo de 1957) en Amsterdam, que tiene una réplica en Superí 2647, Coghlan, Ciudad de Buenos Aires.

Horario. El museo está abierto de miércoles a sábados, de 14 a 19. Allí se puede visitar una muestra sobre la Segunda Guerra Mundial y también una recreación del refugio donde vivieron Ana y su familia, antes de ser capturados.


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