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Aniversario del asalto al Policlínico Bancario

El surgimiento de la guerrilla urbana en la Argentina

Hoy se cumple un nuevo año del asalto al Policlínico Bancario que conmocionó a la opinión pública en 1963. Dado que el hecho marcó la particular irrupción de la guerrilla urbana en el país, es una ocasión para recordar los detalles del audaz robo y las singulares características de la organización nacionalista Tacuara.

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En la mañana del 29 de agosto de 1963, una ambulancia y un automóvil llegaron hasta las inmediaciones del Policlínico Bancario, en la avenida Gaona frente a Plaza Irlanda en el barrio de Caballito. En apariencia, no había nada extraño en la escena. Sin embargo, aquella mañana un grupo de jóvenes que venía preparándose desde hacía tiempo iba a protagonizar uno de los episodios más espectaculares de la violencia política argentina de los años sesenta que impactó a la opinión pública. El objetivo era el dinero destinado al pago de los salarios del personal del Policlínico, monto que en su momento se calculaba en alrededor de 100.000 dólares de la época, lo cual era una fortuna ya que esa suma, actualizada 63 años después, obviamente es muchísimo mayor. Al relato de ese operativo y a las características del grupo político que lo llevó a cabo está dedicada esta nota.

El plan pertenecía al MNRT (Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara), una de las fracciones escindidas de la agrupación política Tacuara, a la que nos referimos más adelante. El objetivo del robo serviría para financiar a la organización clandestina y preparar nuevas acciones. En general, retrospectivamente, se considera que el episodio terminó convirtiéndose en el primer antecedente de la guerrilla urbana argentina.

El operativo de la organización tenía por nombre “Operación Rosaura”, denominación que era tomada de una novela que había ganado el premio de la Editorial Guillermo Kraft (empresa hoy olvidada, pero importante en la época). Esa obra era Rosaura a las diez, de Marco Denevi, que además había tenido una difundida versión cinematográfica. La asociación con el título de la narración se debía a que en esa hora se llevaría a cabo el asalto.

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Según cuenta Daniel Gutman en su libro Tacuara. Historia de la primera guerrilla urbana argentina, el robo había sido planeado cuidadosamente desde tiempo atrás y previamente el grupo se había adueñado de dos vehículos. Por un lado, de un garaje de la calle Zabala habían robado un automóvil modelo Valiant; por otro lado, la noche anterior habían solicitado una ambulancia con chofer y sin camillero para que estuviese lista a las 7 de la mañana.

Efectivamente, a esa hora estaba el chofer con una ambulancia Rambler prácticamente nueva frente al Instituto de Haedo. Dos de los integrantes del grupo comando se subieron al vehículo y le dijeron al conductor que debían ir a buscar a un enfermo a un lugar de la Ciudad de Buenos Aires y que en el camino recogerían a un médico y a otra persona más. Se pusieron en marcha y poco después se subieron los otros dos integrantes del grupo que le habían anticipado al chofer. Luego obligaron a este a acostarse en la camilla de la ambulancia y el supuesto médico, que era un estudiante avanzado de medicina, le aplicó una inyección con narcóticos que lo durmió. Ataron al conductor a la camilla, lo cubrieron con unas sábanas para ocultar esas ataduras y así lucía como lo que querían hacer parecer, el traslado de un enfermo.

A las diez de la mañana, llegó la ambulancia a Plaza Irlanda, donde ya se encontraban otros integrantes del grupo en el Valiant robado anteriormente. Poco después de las diez y media apareció un tercer automóvil, propiedad de otro miembro del grupo de los asaltantes, que había seguido al vehículo en el que se trasladaba el dinero y se había adelantado a este para indicarles a sus compañeros que dicho vehículo ya se aproximaba al lugar. Entonces, los que estaban en la ambulancia se dirigieron a la casilla de vigilancia del Policlínico, mostraron que en la parte posterior traían un supuesto enfermo y el guardia del lugar los dejó entrar.

Pocos minutos después, como ocurría cada penúltimo día hábil del mes, llegó la camioneta que transportaba el dinero. En ella iban el chofer, el pagador del Policlínico, una empleada administrativa y un sargento de la Policía Federal como único custodio. Como nunca había sucedido nada, esa custodia, que en verdad era limitada, parecía suficiente. La camioneta entró por la misma puerta de entrada que poco antes lo había hecho la ambulancia y una vez adentro, como era costumbre, se estacionó frente al pasillo que separaba los dos cuerpos del edificio y sus cuatro ocupantes descendieron.

El dinero para pagar los sueldos estaba dentro de una valija de cuero, dentro de la cual había no solo billetes, sino también monedas y pesaba unos ochenta kilogramos, motivo por el cual de uno de los edificios del Policlínico bajaron dos ordenanzas para ayudar con la carga.

En ese momento, el líder del grupo asaltante que había entrado en la ambulancia, José Luis Nell, armado con una ametralladora, gritó con tono militar “¡Alto!”. Junto a él se hallaban los otros tres integrantes, empuñando cada uno una pistola. Fue en ese momento que ocurrió lo más sangriento del hecho, los disparos de ametralladora de Nell que mataron a dos de los empleados e hirieron a otros. Ese es un episodio que está marcado por la confusión, ya que no está claro si fue que Nell interpretó que el custodio iba a sacar su arma o si por error accionó la ametralladora.

Dos de los integrantes del grupo trataron de llevar la valija con el dinero, pero por su peso debieron arrastrarla por el asfalto de la playa de estacionamiento del Policlínico, lugar donde yacían las personas heridas. Para ayudarlos, otro de los integrantes se subió a la ambulancia y la acercó a ellos. Una vez que el dinero estuvo en el vehículo, este salió por la misma puerta por la que había entrado. Haciendo sonar la sirena, la ambulancia partió a toda velocidad por la avenida Gaona en dirección hacia Flores y el Valiant, que había permanecido fuera del establecimiento, la siguió.

La ambulancia fue abandonada a pocas cuadras del lugar y cuando la policía la encontró después halló en ella al chofer narcotizado. Algunos de los asaltantes marcharon con el Valiant al departamento de un amigo de uno de los miembros del grupo. Este amigo, de apellido Posse, había sido el informante que permitió conocer con precisión los detalles para poder llevar a cabo el robo y pidió como recompensa una parte del botín.

En cuanto a lo sucedido con los miembros del grupo asaltante posteriormente, con el tiempo estos fueron apresados. El botín obtenido en el asalto estaba compuesto principalmente por billetes de 5.000 pesos, cuya numeración había podido ser registrada por tratarse de ejemplares recién salidos de imprenta. La Policía Federal comunicó esos números a los bancos del país y, a través de Interpol, también a entidades bancarias del exterior. En 1964, el dueño de un club nocturno parisino depositó en un banco algunos de aquellos billetes y la entidad avisó a la policía francesa. Al ser interrogado, el hombre explicó que el dinero se lo habían entregado dos argentinos que habían realizado gastos considerables en su establecimiento. Así se llegó a identificar a Posse, el entregador, y a su hermano, quienes desde fines de 1963 se encontraban en Europa, donde habían cambiado parte de los pesos obtenidos en el robo. La investigación se reactivó, Posse fue detenido y a partir de su declaración la policía apresó a otros integrantes del grupo. José Luis Nell fue detenido donde se encontraba cumpliendo el servicio militar y se ordenó la captura de los restantes miembros.

Ahora bien, además de recordar los detalles del asalto al Policlínico Bancario, parece importante también dar cuenta de Tacuara, la agrupación política de la cual provenían los miembros del grupo que efectuó el robo. Si bien algunos aspectos de esa organización han sido objeto de debates, puede decirse que Tacuara nació después del derrocamiento del Gobierno peronista como un pequeño conjunto de militantes de la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios. El grupo se caracterizaba por su ideología nacionalista católica y su reivindicación de la violencia como forma de acción política. Eran seguidores de fervorosos anticomunistas como el sacerdote católico Julio Meinville y provenían en general de sectores sociales acomodados.

Sin embargo, con posterioridad, se fueron incorporando a Tacuara jóvenes de otros sectores sociales, lo cual llevaría a una mayor heterogeneidad de la agrupación y a diferentes rupturas. La primera de ellas se produjo a fines del año 1960, por un grupo de miembros que temieron cierta desviación procomunista de Tacuara y formaron la Guardia Restauradora Nacionalista. Al año siguiente, se concretó una nueva escisión, el Movimiento Nueva Argentina, liderado por Dardo Cabo y orientado hacia el peronismo. Asimismo, en 1963, se produjo la ruptura comandada por “Joe” Baxter y José Luis Nell, quienes fundaron el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara, es decir, la agrupación que llevó a cabo el asalto al Policlínico.

Sobre Tacuara, debe señalarse que siendo en un principio una agrupación nacionalista, católica y de derecha, albergó en su seno a numerosos miembros que luego integrarían formaciones de muy diverso carácter. Si bien muchos de ellos terminarían en la organización Montoneros, no debe descartarse que algunos llegaran a formar parte de la Triple A.

En cuanto al derrotero posterior de los nombrados, hay que mencionar que Dardo Cabo dirigió en 1966 el “Operativo Cóndor” (desvío de un avión hacia las Islas Malvinas para plantar allí una bandera argentina); militó en Montoneros y fue asesinado en 1977 en un simulacro de fuga estando preso bajo la dictadura militar. Con referencia a José “Joe” Baxter, primeramente, se acercó al peronismo; estuvo en distintos países como Argelia, Vietnam, China y Cuba; se integró a la organización guerrillera ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) y murió en 1973 en un accidente aéreo. En cuanto a José Luis Nell, él fue detenido dos veces, logrando escapar en ambas ocasiones; se incorporó a Montoneros; participó en el enfrentamiento entre facciones peronistas conocido como “la masacre de Ezeiza”, ocasión en que fue herido de bala quedando parapléjico; ello lo condujo a un estado depresivo y terminó suicidándose en 1974.

Por último, no está de más resaltar que el asalto al Policlínico Bancario se produjo en la primera parte de los años sesenta, cuando la sociedad argentina no estaba acostumbrada a ciertas actividades políticas de carácter violento, por lo cual causó un fuerte impacto en la opinión pública. Desafortunadamente, en los años setenta, la sociedad se fue habituando a una creciente espiral de violencia política que culminaría trágicamente en la dictadura militar.

* Doctor en Ciencias Sociales (UBA) – IG @carloscampora100.