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ELOBSERVADOR / focus groups
sábado 3 agosto, 2019

El voto también es una respuesta de la emoción

Suele afirmarse que a partir los grupos focales se marcan las estrategias de campaña. La autora explica el por qué.

por Shila Vilker

Grupos. Se comprende a partir de ellos cómo sienten los votantes: las casusas más profundas y quizá desconocidas de la elección. Foto: shutterstock

Hay una imagen bastante extendida sobre la opinión pública como un fenómeno dinámico y en permanente movimiento; la opinión es una materia cambiante, arbitraria e indómita. En la conformación de las opiniones hay diversos elementos que se solapan, influencias de otras voces, lugar de enunciación, formación de corrientes de opinión e incluso la interpenetración –a veces orgánica– entre el sistema de medios y las voces de la calle. Esta mirada sobre el dinamismo no debe llevar a errores. Las sociedades tienden a ser relativamente estables, y ello también se expresa en las opiniones.

Los estudios de investigación cualitativos –grupos focales, entrevistas en profundidad, estudios de caso, etnografías– buscan dar cuenta de las voces y las perspectivas subjetivas de los miembros de la sociedad que dan forma a ese texto social que es la opinión. En época electoral, los grupos de opinión, o focus groups, o grupos focales, son una herramienta fundamental para hacer un análisis cualitativo de la opinión pública y el recurso principal para capturar las sensibilidades, percepciones y expectativas de la ciudadanía. En materia electoral, es posible realizar grupos de simulación de voto, de testeos de productos de campaña y, también, antes de que se largue la carrera electoral, de escucha social a fin de diseñar o aportar contenido a la dirección estratégica de la campaña. También se puede hacer estudios de imágenes comparadas, relevar cómo se organiza el tablero electoral para los entrevistados, etc. Las ventajas de los estudios “cuali” son que resultan propicios para captar significaciones y emergentes no necesariamente anticipados por el investigador, y climas anímicos; además, como instrumento de indagación, permite confrontar puntos de vista y someterlos a debate. Esto es de utilidad para explorar cursos posibles de acción testeando las diferentes alternativas y captar los sentidos connotados y las respuestas emocionales.

Cuarta pared. ¿Cómo es un grupo focal? Asume la forma de una reunión de aproximadamente siete u ocho personas, conducida por un analista que organiza la charla de acuerdo a los objetivos de investigación, en torno a una mesa redonda dentro de una sala con una pared espejada. La cuarta pared, la que rompió Woody Allen en Annie Hall, consiste en un espejo falso que permite a un grupo de analistas observar desde una sala adjunta lo que sucede en la reunión. Los entrevistados ven un espejo que les devuelve su propia imagen, pero detrás se encuentra el grupo de investigación que observa con atención lo que se dice y se hace (gestualidades, por ejemplo). Esta forma arquitectónica se conoce como sala Gesell, y las películas sobre crímenes nos han familiarizado con ella. Pero un grupo no constituye todavía un estudio. Para que esta clase de estudios funcione, es necesario trabajar con una batería de grupos sobre distintos segmentos sociales, de modo de ir componiendo “un saber” sobre los distintos perfiles.

¿Qué son y cómo se arman estos segmentos? Siempre depende de los objetivos de investigación. Imaginemos que buscamos entender cómo  y por qué se valora una gestión local. El criterio de segmentación tendrá (o podría tener) en la residencia, en la edad y en la valoración (positiva o negativa) de la gestión criterios para segmentar. Por ejemplo, en este caso se podría plantear seis grupos de personas jóvenes, adultas y mayores que residieran en la ciudad de estudio, y que aprobaran/no aprobaran la gestión. Así, se compondría un grupo de jóvenes aprobadores y un grupo de jóvenes desaprobadores, y así con adultos y mayores.

El respeto por los participantes es sagrado. Esto incluye tanto respetar profundamente sus opiniones y sus razones como, sobre todo, establecer un contrato de transparencia. Los participantes deben saer que se los está grabando –si se grabase– y que el analista preservará la identidad de cada quien. Por eso, forma parte de la dinámica de estos estudios que el moderador les cuente a los participantes que la conversación está siendo observada y grabada pero que la regla principal es la absoluta confidencialidad de nombres y caras, a excepción de que el grupo se grabe con algún fin y los integrantes acepten los términos.

Explicación. El desafío es dar cuenta y explicar las razones subjetivas y su interpretación sobre los fenómenos o las circunstancias de los individuos entrevistados con vistas a trazar una teoría acotada que explique el fenómeno de estudio. Hay tres aspectos centrales del trabajo analítico del investigador. A) El método comparativo constante. B) Las notas, memos o recordatorios del investigador. C) Un tercer elemento que suele denominarse “sensibilidad teórica” y no es más que la doble capacidad del investigador de suspender todo prejuicio e ir decantando lo insustancial de lo central.

El método de análisis comparativo constante consiste, en pocas palabras, en la recogida, codificación y análisis sistemáticos de los datos; es decir, se buscan similitudes y diferencias en los datos a fin de dar cuenta de patrones comportamentales o significantes. Para realizar este ejercicio, sobre todo a un gran volumen en la época electoral, trabajamos con desgrabaciones, codificaciones y grillados de los grupos realizados. El proceso es sistemático pero la ejecución tiene un gran componente artesanal.

Reclutamiento. Hay tres etapas “gruesas” en la realización de los grupos de opinión: el reclutamiento de los integrantes de los grupos, la moderación de las entrevistas grupales y el análisis posterior por parte de los especialistas. Si alguna de las fases falla o no se realiza con precisión y responsabilidad, el análisis posterior y los resultados que se obtengan serán imprecisos, tendenciosos o inútiles. La modalidad es esta, la metodología (el cómo hacer) se compone de teoría y mucho oficio.

El reclutamiento es fundamental para asegurar que las personas que participan cumplan con el perfil que buscamos (por ejemplo, jóvenes desempleados en el GBA) y sean representativos del sector de la sociedad que buscamos conocer y comprender. Los años de experiencia nos advierten sobre problemas que aparecen, como los famosos “gruperos”, personas que se dedican a participar de grupos de opinión y pueden no ser representativas de la población general de ninguna manera. El reclutamiento bien hecho contempla esto y las personas que se ocupan de seleccionar a los invitados realizan una serie de preguntas para controlar que no sea ese el caso. Incluso, muchas veces, ya en la “sala Gesell”, vuelven a rechequearse y controlar los perfiles buscados.

La moderación o coordinación del grupo, es decir la conducción de un moderador (el investigador que “modera” la conversación que fluye entre los participantes), es un momento igualmente crucial. Quien modere debe poder contestar las preguntas de investigación, confeccionadas previamente en una guía de pautas o tópicos principales, con la delicadeza necesaria para no presionar ni sugestionar a los participantes para que se manifiesten de un modo especial por su presencia, pero con la firmeza suficiente para asegurarse de que la conversación verse sobre los temas de relevancia y que todas las voces sean escuchadas por igual.

El modo de registrar la charla, que dura aproximadamente entre una hora y media y dos, es mediante grabaciones de la conversación y las notas que el investigador confecciona momentos luego de finalizar la reunión. Estas notas son centrales. Son notas “en caliente”. El manual suele decir que hay cuatro tipos de anotaciones: metodológicas, teóricas, analíticas y descriptivas. Estas anotaciones sirven para dejar registro de las impresiones, reflexiones, preguntas e hipótesis. Por lo general, estas anotaciones resultan claves pues ayudan tanto a dar volumen conceptual como a dejar registro de aspectos no siempre verbalizados.

Por último, tanto para la conducción de los grupos como para el análisis posterior, la sensibilidad teórica es el must de todo investigador cualitativo. La sensibilidad teórica, la suspensión de prejuicios y el acompañamiento activo en cada fase del proceso de investigación resulta central a fin de elaborar unas conclusiones fundamentadas en los datos provistos por el estudio.

*Directora de Trespuntozero.


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