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ELOBSERVADOR / panorama electoral
domingo 23 diciembre, 2018

La clase media baja definirá la elección presidencial de 2019

Para el analista, ese sector, que dio el triunfo a Cambiemos en 2015 y 2017, fue muy golpeado por la crisis y podría volver a votar a Cristina Kirchner el año próximo.

Rosendo Fraga

Subte. El aumento del transporte público es uno de los tantos impactos que ha sufrido este segmento. Foto: cedoc

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) dio a conocer que la pobreza alcanza al 33,6% de la población, con un aumento interanual de casi 5 puntos. Es un golpe para el presidente Mauricio Macri en términos políticos, porque tres años atrás planteó el objetivo de “pobreza cero” como uno de los tres prioritarios de su gestión. La evolución del dólar y la inflación durante el año 2018, y en particular desde la crisis de credibilidad financiera que se desató en abril, son las causas explicitas de la evolución negativa en este indicador.

Conurbano. Pero en términos electorales es relevante que en el conurbano bonaerense la pobreza esté casi 7 puntos por encima del promedio nacional. En ese ámbito vive una cuarta parte del electorado y es donde Cristina Kirchner tiene su mayor caudal.

Los planes sociales y la asistencia alimentaria que han sido direccionados a ese ámbito desde los gobiernos nacional y provincial contribuyen a explicar por qué no se han producido hechos de violencia social pese al deterioro de la situación. En ello ha influido también que los principales actores políticos y sociales, así como las Iglesias (católicos y evangélicos), han actuado para contener la protesta y no para derivarla hacia la violencia. Que la oposición crea que puede ganar las elecciones del año próximo explica también esta actitud.  

Pero el informe sobre la pobreza también permite constatar que es la clase media baja el sector social más afectado por la crisis económica en desarrollo. Aproximadamente un tercio de la población total pertenece a este sector que, en gran parte, hoy está bajo el nivel de pobreza tras haber sufrido un proceso de “empobrecimiento”.

En los sectores de menores ingresos, el asistencialismo mencionado ha hecho que la indigencia o pobreza extrema solo se haya incrementado 0,4 y es casi la misma que un año atrás.

Elecciones. Esta clase media baja es la que definirá el resultado de la elección presidencial de 2019. Dio el triunfo a Cambiemos en 2015 y 2017, al dejar de votar al kirchnerismo. Pero se encuentra decepcionada por su deterioro económico y es la causa sociológica por la cual hoy Cristina Kirchner es la principal candidata de la oposición frente a Macri, a quien enfrentaría en la segunda vuelta.

Un intendente de Cambiemos del Conurbano, consciente de esta situación, prepara un subsidio para uno de cada cinco alumnos de las escuelas parroquiales. Este segmento social en los últimos años había optado por esta alternativa frente al deterioro de la educación pública, y abandonar la escala más baja –en términos de costo– de la escuela privada es su mayor preocupación en este momento.

La clase media baja “enojada” es un fenómeno global en el mundo occidental, que está detrás de los cambios y los conflictos políticos más relevantes. Está detrás del Brexit británico y del triunfo de Trump. Ambos se nutrieron de los descontentos de este segmento. Pero también emerge el mismo sector en el triunfo del populismo xenófobo y la anti-política en Italia y en la protesta de los chalecos amarillos en Francia.

Con el asistencialismo, el Gobierno no gana votos en los sectores de menores ingresos, pero sí logra que no irrumpan los saqueos y las ocupaciones de tierras como factores de ingobernabilidad.

El pasado. Los segmentos medio-medio y medio-alto seguirán votando por Cambiemos, aunque la recuperación económica de 2019 se demore. Por esta razón la disputa en términos electorales se centrará en quienes se encuentran en la clase media baja empobrecida. A ello se agrega que la pobreza en los jóvenes de entre 18 y 24 años está más de 10 puntos por encima del promedio nacional (en los menores de 17 años alcanza al 51% del total). Ello explica que el voto joven hoy esté más a favor del kirchnerismo que de Cambiemos.

Al mismo tiempo, aunque la reforma previsional haya afectado los ingresos de los jubilados, son los mayores de 60 años quienes más votan por el Gobierno. En términos electorales, la idea central del oficialismo será buscar el voto para “no volver al pasado” y la de Cristina Kirchner que con ella “vivíamos mejor”. Pero la polarización –que hasta ahora hace coincidir en sus estrategias a Macri y Cristina– puede atenuarse si logra articularse un “tercer espacio” en torno al PJ anti-K, si este encuentra un candidato competitivo, o si surgen alternativas a la derecha de Macri que, aunque obteniendo pocos votos, los resten a Cambiemos, o si la izquierda “dura” logra incrementar sus votos en algunos puntos en perjuicio del kirchnerismo.

Imponderables. Pero el proceso político electoral también puede verse afectado por “imponderables” que, más allá del cálculo, produzcan impactos políticos. La Justicia, que al finalizar el año da señales de tomar cierta distancia del Gobierno –posiblemente por la incertidumbre política–, es uno de esos imponderables. Los últimos fallos de la Corte no han coincidido con los intereses del Gobierno, al igual que algunos de primera instancia en la justicia federal.

Las causas de corrupción son un ámbito en el cual esta distancia puede materializarse, y es probable que en los próximos meses la causa de los Cuadernos tenga nuevos capítulos y avance la demorada investigación por el caso Odebrecht.

Elisa Carrió puede ser otro imponderable en Cambiemos, dada su creciente tensión con el Gobierno y sus referencias cada vez más explícitas a la corrupción del oficialismo.

Los efectos en la política del Me Too argentino también pueden ser un imponderable que genere efectos no previstos.

Que la tensión social emerja tras la calma de diciembre es algo que no puede descartarse. Pero serán también imponderables derivados del mundo y la región los que incidirán en un país para el cual el llamado “riesgo país” es quizás el dato diario más relevante para diseñar las expectativas de futuro.

Hoy nadie puede anticipar el resultado de una elección en el mundo diez meses antes, y los ejemplos sobran. Pero sí puede advertirse cuál será el sector social que la definirá y, en este caso, será el voto de la clase media baja.

*Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.


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