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Historias Crónicas

Sororidad al volante: una red de remiseras en el Conurbano

Una joven de 30 años de La Matanza creó un sistema para llevar mujeres y que se sientan más seguras a la hora de viajar. Hay conductoras en Zona Oeste, Zona Norte y Ciudad de Buenos Aires.

Sororas
Estefania Appeceix (30) de La Matanza creó Sororidad al Volante. | Cynthia Finvarb

La palabra sororidad es un derivado del latín soror, que significa hermana y promueve la acción de hermandad entre mujeres. Y no es un dato menor que fue una de las palabras más utilizadas en Argentina en 2018.

“Cuidate”, “¿Llegaste bien?”, “Avisame cuando llegues”, “¡Te olvidaste de avisarme si llegaste a tu casa!”, “¿Y amigaaaa?”.

Frases clásicas que se derivan después de un encuentro entre amigas.

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—El colectivo no viene más. Me parece que me voy a tomar un taxi o remis –escribe una amiga en el grupo de WhatsApp.

—Bueno, pero anotá la patente y mandala por acá –responde otra.

—Mejor les comparto mi ubicación en tiempo real.

Y ahí se ve su carita flotando en un GPS…

La vulnerabilidad de andar sola en un auto con un desconocido es inexplicable. Según un informe realizado por la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), nueve de cada diez mujeres se mantienen comunicadas mientras viajan en taxi como mecanismo para sentirse más seguras.

Nueve de cada diez mujeres se mantienen comunicadas mientras viajan en taxi

Estefania Appeceix, una mujer de 30 años, oriunda de Rafael Castillo, partido de La Matanza, en la zona oeste del Gran Buenos Aires, Argentina, muchas veces tuvo miedo al volver a su casa, hasta que dijo basta.

—Estábamos muy mal económicamente en mi casa y no sabía qué hacer. Mi mamá me sacó un préstamo para que pueda comprar el auto de un conocido. Lo compré con el fin de hacer remis, pero tenía miedo por la violencia que hay contra las mujeres. Pero también, por otro lado, sentía la necesidad de contar con alguien de confianza para pedir un remis. Lo hablamos con mi marido que él también me expresaba que tenía miedo. Lo publiqué en Facebook y tuvo una respuesta inmediata. La recepción con las mujeres fue fantástica. Al otro día, ya estaba haciendo viajes y tengo incluso viajes fijos de chicas que van a bailar y las tengo que traer a su casa. Si alguna de las chicas quiere viajar con el novio y ya realizó un viaje anteriormente con nosotras pueden hacerlo.

Y así, en enero de 2019, creó Sororidad al Volante.

*La palabra sororidad tomó mucho auge en los últimos años, cuando las mujeres dejaron de callar lo que ya nos quemaba el cuerpo: basta de matarnos. Basta de violarnos. Basta de ser blanco de violencia. Claro. No era una sola. Éramos muchas. Somos muchas.

Con las apps de taxis las pasajeras podrán elegir a conductoras mujeres

Así, las mujeres dejamos de tener miedo de hablar, de agruparnos.

Estefania está sentada en su Renault 19 gris. Es feriado. Pero no le importa. Ella siempre está dispuesta a contar lo que hace.

Sororidad al Volante es un servicio de remis de mujer a mujer, para que las chicas que quieran viajar tengan su espacio y puedan hacerlo tranquilas y sin miedo. A medida que se van sumando, aumentamos una red de confianza para cuidarnos entre nosotras. Me han contado que, por ejemplo, se llevan otra muda de ropa al trabajo para volver porque cuando viajaban con un hombre se sienten intimidadas.

Pero no todo es color de rosa.

— Hola — responde entusiasmada Estefania un día.

— ¡¿Ah, así que vos sos la que sale en contra de los hombres?!

— ¡¿Quién habla?! Repetime lo que me dijiste — respondió la joven mientras hacía tiempo para grabar la llamada.

— …

Pudo identificar del otro lado de la línea un hombre la había llamado para amenazarla después de tomar conocimiento de su emprendimiento.

Al principio, Estefania sintió un poco de miedo, pero con la segunda llamada el miedo ya no la paralizaró.

— Hola — contestó Estefania después de aceptar una llamada entrante en su celular.

— Moderá tu página feminista, que está en contra de los hombres, y retírate de nuestro ámbito — advierte la voz de un hombre.

— ¡¿Cómo?!

— …

Mas tarde, se enteraría que se trataba de un colectivero.

Dos llamadas. Dos emisores diferentes. Un eje en común: amedrentar. Desde su auto, relata:

— Entre todo lo que me dijo, lo que más me llamó la atención y me parece ilógico es que utilizó la palabra feminista como insulto. Creé un espacio para la mujer. Nosotras no hacemos énfasis en que el hombre es lo peor del mundo. Ser feminista se trata de otra cosa y es triste que muchos no lo logren entender. Me parece que querer igualdad, cuidarnos entre todas y luchar por lo que nosotras necesitamos como mujeres no nos hace peor. Todo lo contrario.

La idea de hermandad entre mujeres fue la que llevó a la joven matancera a crear esta iniciativa que se dio a conocer vía Facebook y que no para de crecer con nuevas conductoras.

— Tuvimos que sumar mujeres referentes de los Partidos de Morón y La Matanza, Zona Norte y Capital Federal para que cada mujer, desde su localidad, pueda comunicarse con una conductora de la zona. A través de la página de Facebook promociono el servicio.

En el mundo ideal, no debería haber espacios separados entre hombre y mujeres. Pero mientras sigan sucediendo hechos en los que nosotras nos sintamos desprotegidas esta es una salida que nace de no querer seguir viviendo con miedo.

—Me parecía algo necesario tanto para un lado como para el otro. Tanto para las que piden un remis como para las que manejan: es importante estar seguras y si nos podemos cuidar entre nosotras, mucho mejor todavía.

*Esta crónica es parte del portal de historias www.escrituracronica.com

CF EA