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ELOBSERVADOR / la economía que deja mauricio macri
sábado 14 diciembre, 2019

Una herencia complicada

El presidente Alberto Fernández trazó en un discurso de asunción un panorama sombrío sobre los números macro y micro. Los autores analizan la cuestión desde el aspecto técnico.

Eduardo Fracchia* y Martín Calveira**

Rostros. Mauricio Macri en tres momentos, junto a sus ministros de Economía. Antes de asumir, esperanzado con Alfonso Prat-Gay. Luego, en el momento de euforia con Nicolás Dujovne. Junto a Hernán Lacunza, y el peso de la intensa crisis en la mirada que se hacía notar. Foto: na / afp
sábado 14 diciembre, 2019

En estas líneas se realiza un repaso preliminar del mandato de Cambiemos en el plano macroeconómico basado esencialmente en el nivel de actividad, tipo de cambio, precios y política fiscal. La gestión fue exitosa en muchos planos, pero fracasó en la macro y deja una herencia complicada.

Falló el esquema de gobierno ante la falta de una cabeza que viera la integralidad de la política económica. Las personas a cargo no estuvieron a la altura de los desafíos. Se sobreestimó la esperanza de la recuperación de la economía con el ajuste de las variables consensuadas con el Fondo.

La economía, si bien avanzó en el frente fiscal, tarifario y externo, no queda con bases sólidas para encarar la nueva gestión de gobierno.

El núcleo de la derrota electoral se asocia a la fuerte corrección cambiaria que supuso aumentos de precios, caídas del salario real y, por ende, del consumo.

La base no está. Con esa economía era muy difícil ganar la elección. Quizás el Gobierno debería haber recurrido antes al control cambiario para estabilizar la divisa y no perder reservas. El ajuste monetario fue excesivo y no se avanzó en el ajuste fiscal en los comienzos del plan.

El Gobierno había llegado con mucha expectativa de refundación de la economía y se aplica la frase de Alfonsín de su propia autocrítica: “No se pudo, no se quiso, no se supo concretar.”

La gestión económica del presidente saliente Mauricio Macri se enfrentó a un contexto internacional e interno desafiantes, a los que se sumaron errores de política económica que, hacia el final del mandato, agravaron marcadamente la situación. Sin dudas, las condiciones iniciales sobre las cuales el Gobierno tomó el control del poder fueron de deterioro y fuertes distorsiones nominales. Esto demandaba políticas acertadas en cuanto al diagnóstico y, más aún, en la implementación. El atraso heredado en las tarifas de los servicios públicos y en el tipo de cambio, generó la necesidad de ajuste de precios relativos. La economía no iba a resistir mucho tiempo más en esos niveles de precios. Esto implicó una complicación sustancial en la política económica en su objetivo de estabilización. Las expectativas positivas con las que se llevó a cabo el ajuste tarifario, quizás por su persistencia en el tiempo terminaron defraudando.

La incipiente estabilización de finales del año 2016 fue propicia para que el año 2017 sea casi el único año positivo en materia de economía. La recuperación de ésta, cierta estabilización del tipo de cambio y la desinflación de precios internos se opacaron con los déficits fiscal y externo.

La insistencia en un programa de estabilización de orientación casi unidimensional basado en la política monetaria tuvo efectos parciales frustrados a partir de las tensiones observadas al acceder a mayor financiamiento externo.

Actividad. Durante el primer año de la gestión de Macri, la actividad económica terminó con una recesión importante. La recuperación evidenciada en algunos sectores durante los últimos meses del 2016 solo compensó marginalmente la caída. La economía comenzó un proceso de recuperación que parecía consolidarse durante 2017. En efecto, la tasa de variación interanual del producto fue 2,7%. La recuperación se interrumpió luego del frenazo del segundo trimestre de 2018. Ese año la economía registró una contracción del 2,5% llegando a caer, durante el cuarto trimestre del año, un 6,2% respecto al mismo período de 2017. Las caídas pronunciadas se comenzaron a materializar a partir del segundo semestre de 2018 para continuar hasta el primer trimestre del 2019.  

Con la recuperación del PIB durante el segundo trimestre de 2019 (previo a las PASO) y cierta estabilidad del tipo de cambio en un contexto de precios internos tendientes a la desinflación, el PIB de ese trimestre registró una variación positiva de 0,6% interanual y el PIB per cápita se expandió 16% para situarse en los US$ 11 mil. Esta dinámica solo fue temporal debido al shock producido con las PASO y el consecuente cambio de expectativas.

Los últimos dos años del gobierno del presidente Macri notan varias similitudes y desafíos, aunque de intensidades diferentes. Los años 2018 y 2019 tuvieron un quiebre de tendencia. Ambos períodos se enfrentaron a saltos devaluatorios con rebrotes inflacionarios. Si bien luego del primer trimestre de 2018 se produjo la devaluación del tipo de cambio en un escenario de incertidumbre sobre la solidez financiera de la economía. El fuerte salto devaluatorio y el retorno hacia altos niveles de inflación mensual se produjo luego de las elecciones primarias PASO.

Tipo de cambio. En relación al tipo de cambio, se produjeron dos saltos nominales destacables, durante agosto 2018 y el mismo mes de 2019. La depreciación nominal del tipo de cambio mayorista en el período enero 2016-octubre 2019 fue de 357% (punta a punta), pasando de los 13 $/US$ a los 60 $/US$, que fue parcialmente moderada en cuanto al nivel del tipo de cambio real, dada la aceleración de los precios internos. Durante ese período el índice de precios minorista (IPC) acumuló una variación de 153%.

Luego de la devaluación de los primeros meses posteriores a la salida del cepo cambiario, el tipo de cambio nominal mayorista se depreció 39% en 2016; partiendo desde $ 11,43 promedio en diciembre 2015 hasta cerrar el año en $ 16.

Relajadas las metas inflacionarias y viendo el importante atraso del tipo de cambio real, el Gobierno decidió, luego del primer trimestre de 2018, retomar el ajuste del tipo de cambio, registrándose en el segmento mayorista un importante salto promedio del 12% en solo dos meses.

Frente a los vaivenes observados a partir de abril, el Banco Central implementó una sustancial modificación en la política monetaria para estabilizar la inflación. El tipo de cambio flotaría entre bandas, con mínimos y máximos ajustables. Se pasó a controlar los agregados monetarios, interviniendo activa y directamente en el mercado de cambios. El tipo de cambio iba a flotar a partir de octubre entre cotas limitadas y ajustables.

Luego de la salida del cepo; la incertidumbre sobre los resultados de la política económica en relación a la estabilización y reanudación del crecimiento económico, y ciertas tensiones sobre los mercados emergentes, propiciaron la depreciación nominal, la cual fue del 190% en el período 2016-2018. Hacia la primera semana de diciembre de 2019 el tipo de cambio se establece en $ 60. El tipo de cambio real se depreció un 22,5% en el período 2016-2019.

Las depreciaciones profundas del peso obligaron al Gobierno a controlar el mercado de cambios. Las limitaciones sobre las compras de dólares pasaron de un máximo de US$ 10 mil mensuales luego de las PASO a los US$ 200 tras las elecciones generales. Una política necesaria por la instancia de volatilidad y dolarización.   

Las depreciaciones del año 2019 promovieron un tipo de cambio real aún más alto. Los meses de marzo, abril y agosto fueron aquellos en los cuales el tipo de cambio real tuvo mayores alzas por los niveles de depreciación nominal. En este sentido, la depreciación de la moneda en el período enero2019-diciembre 2019 se situó en 65%, con inflación acumulada de 58%.     

Precios. El primer año de la gestión de Macri también fue de transición en materia de normalización de estadísticas en lo relativo a la medición del índice de precios y la consecuente evaluación de la inflación. Los nuevos datos del Indec se informaron a partir del mes de mayo. El Indec comenzó a difundir el índice de precios al consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA) a partir de junio de 2016. Desde julio de 2017 el IPC amplió su cobertura a todo el país. Dicho indicador finalizó 2016 con una variación interanual de 36,1%, promediando un avance mensual de 2,6%. La variación estuvo impulsada por la inflación de Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano (AMBA).

Una de las principales preocupaciones del Gobierno fue bajar la inflación, más aún en el marco de la volatilidad cambiaria observada desde el segundo cuatrimestre de 2018. Durante los dos primeros años de gestión la política monetaria contractiva y la recesión económica habían contribuido para que los precios desaceleren a partir del segundo semestre de 2016 y durante 2017.

En 2017 la inflación minorista continuó con su tendencia decreciente iniciada a principios del segundo semestre del 2016. Luego de alcanzar el valor interanual mínimo de 21,4% en julio, se observó un freno y un leve repunte cerrando 2017 en 24,8%. Este freno se explicó por la marcada aceleración inflacionaria mensual registrada durante los primeros meses del año como consecuencia de los ajustes tarifarios y movimientos estacionales de precios.

En el año 2018, la incertidumbre sobre el programa fiscal y ciertas tensiones sobre monedas emergentes revirtieron la débil dinámica desinflacionaria. La reversión a la dolarización de carteras y el efecto inercial marcaron nuevamente al índice de precios. Desde junio de 2018, el índice saltó de nivel. Desde el 2% promedio mensual mencionado hacia un mínimo de 3,1% en julio de 2018. El segundo semestre del año registró un promedio mensual de 4,1% con un pico en septiembre de 6,5%. La inflación anual de 2018 se estableció en 47,6%.         

La inflación del año 2019 nota comportamientos diferenciados como consecuencia del shock de las PASO. Durante el primer trimestre del año el sendero creciente del nivel de precios continuó asociado a las tensiones sobre el tipo de cambio. El promedio mensual del crecimiento de la inflación minorista durante ese período fue 3,8%. Tras la incipiente estabilización cambiaria, en el segundo trimestre del año la dinámica fue desinflacionaria con un promedio mensual de 2,9%. El tercer trimestre retornó a un crecimiento promedio mensual en 3,9% y expectativas crecientes de inflación.    

Política fiscal procíclica. La gestión de la política fiscal sostuvo el objetivo fundamental de equilibrar las finanzas públicas, principalmente luego del acuerdo con el FMI en el año 2018. Se evidenció una mejora en línea con una política fiscal contractiva y complementado por el sesgo restrictivo de la política monetaria. En particular se observó una reducción del déficit primario durante 2018 del orden del 16,1% respecto a 2017. En 2019 casi se cumplió la meta oficial de déficit primario acordada con el FMI.

El resultado financiero, en cambio, mostró un incremento sostenido, derivado de la decisión de endeudamiento que generó un mayor peso de los intereses. En el bienio 2018-2019 las erogaciones de los intereses de deuda pública externa crecieron notoriamente en 354% respecto al bienio inicial, 2016-2017.  

En el año 2019, se observó una convergencia al déficit primario cero durante el período enero-septiembre. Con excepción de junio y septiembre, el resultado primario de todos los meses fue positivo. Si bien la contracción fiscal afectó a la actividad y al proyecto político, el objetivo era eliminar la posibilidad futura de financiar desequilibrios con emisión monetaria en un mundo donde Argentina ya no poseía la autarquía financiera que se había observado en los períodos de altos términos del intercambio. Debemos notar una vez más la prociclicidad de la política fiscal en el contexto de fuerte caída de la actividad económica.   

El escenario económico-financiero sufrió modificaciones notorias luego de las PASO, generando la necesidad de reperfilar la deuda de corto plazo a los efectos de aliviar la incertidumbre respecto a sus pasivos, en una instancia donde la economía había agotado las fuentes de financiamiento.  

Una nueva etapa de gestión comienza con el presidente electo Alberto Fernández. Hereda desafíos conocidos y de mayor intensidad. Esperamos que ésta vez sí sea distinto.

*Director del Area de Economía del IAE Business School.

**Asistente de Investigación del IAE Business School.


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