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EQUIPO DE INVESTIGACIóN / Protestas en CABA
miércoles 25 diciembre, 2019

Preocupa la presencia de asbesto en escuelas de la Ciudad de Buenos Aires

El gobierno porteño reconoció que hay 24 instituciones educativas que aún tienen calderas con amianto. Ya se recuperó la mitad y en enero se completará el proceso de desasbestización en las restantes. Críticas de los representantes sindicales. La respuesta de los funcionarios.

Nadia Dragneff

Protesta por asbesto en escuelas porteñas Foto: Cedoc
miércoles 25 diciembre, 2019

El Equipo de Investigación de Perfil Educación confirmó que sigue habiendo preocupación por la presencia de asbesto o amianto —otro modo de denominar al mineral—, en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires. El gobierno porteño reconoció que un total de 24 establecimientos empezaron un plan de desasbestización, que la mitad ya fueron recuperadas pero que aún hay 12 doce instituciones educativas que esperan a ser tratadas.

Luego de que en el receso invernal el Gobierno porteño retirara la caldera con asbesto del colegio Lenguas Vivas, la comunidad del establecimiento y los referentes sindicales reclamaron a la cartera educativa de la Ciudad la intervención en el tema. Desde la misma, se informó que para enero del 2020 se concretará la licitación para extraer el mineral.

"Estamos en alerta por el desinterés y la liviandad con que se trata el problema. Si a un estudiante o docente le llegan a aparecer secuelas hay responsabilidades civiles y penales", denuncia Edgardo Castro, licenciado en Seguridad e Higiene e Inspector de Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires.

 

 

“Lo grave es que hubo años de exposición de todos los trabajadores a la dispersión del amianto en el ambiente. La falta de seriedad es no haber atacado el problema, tomar una medida inmediata y después una más a largo plazo. La tarea del retiro del asbesto es de alto riesgo y tiene que intervenir personal especializado pero, previamente, habría que encapsularlo para que luego pueda hacerse su extracción. Si no se sigue exponiendo a la gente”, dice Castro, quien en septiembre de este año denunció penalmente al Jefe de Gobierno Rodríguez Larreta por la presencia de asbesto en el subte.

El Equipo de Investigación se comunicó con Ignacio Castro Cranwell, director de Relaciones Institucionales del Ministerio de Educación porteño y con Sebastián Tomaghelli a cargo de la Subsecretaría de Gestión Económico Financiera y de Administración de Recursos de la Ciudad que, entre otras funciones, reporta la infraestructura edilicia de las escuelas. “En Educación venimos atacando el tema del asbesto hace un par de años. Lo que acordamos es una licitación que tiene 180 días de plazo, como máximo de culminación de obra, aunque venimos trabajando en un proceso de sesenta días para que todo el material de la escuela pueda ser retirado”, indicó Tomaghelli.

El listado de las escuelas porteñas donde se retiraron las calderas con asbesto.

 

“Más del 50% de las escuelas tienen por arriba de 75 años y en el pasado este material se utilizaba como aislante para evitar la pérdida de calor, con lo cual habíamos detectado veinticuatro calderas que contenían asbesto. No se retiraron antes porque nunca hubo ningún problema y en la mayoría de los casos están en lugares que no son de circulación masiva. En el Lenguas Vivas los padres sabían del retiro de la caldera y no hubo ningún problema hasta dos meses antes de las elecciones”, señaló Tomaghelli ante el Equipo de Investigación.

La próxima licitación comprende los siguientes establecimientos para desasbestizar:

 

“Es un tema sensible y su tratamiento requiere de mucho cuidado para no alarmar a la población. No hay que tocar el material sin medidas de seguridad adecuadas, ni querer sacarlo por cuenta propia. Se debe retirar en condiciones de suma seguridad porque, de lo contrario, es mejor dejarlo donde está. En primer lugar, hay que confirmar que se trata de asbesto”, dijo al Equipo de Investigación Susana Mühlmann, arquitecta e Investigadora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), especializada en sustentabilidad y toxicidades de los materiales de la construcción y en procedimientos seguros para detección, tratamiento y remoción de amianto en edificios.

En un informe realizado por Mühlmann para las Jornadas de Construcción Sustentable 2017, organizadas por la Fundación Hábitat y Desarrollo en conjunto con la Agencia de Protección Ambiental (APRA-GCABA), al cual accedió el Equipo de Investigación, se explica que el asbesto es un mineral que fue considerado décadas pasadas como un material extraordinario para la construcción, por su capacidad de aislamiento térmico y acústico, su durabilidad, su fácil detección y extracción de la tierra.

"Es un tema sensible y su tratamiento requiere de mucho cuidado para no alarmar a la población y que esta no termine haciendo justamente lo opuesto a lo que hay que hacer", Susana Mühlmann.

Por sus propiedades, el amianto se encuentra de forma masiva a nivel mundial, como componente del fibrocemento para la producción de techos, tejas y chapas o como aislante de cañerías y de calderas, entre sus funciones más conocidas. Sin embargo, con el paso del tiempo descubrimientos científicos demostraron que en relación a la salud, el amianto o asbesto es tan mágico como peligroso. Según el informe nombrado, de acuerdo a la roca mineral de la que se extrae, hay dos tipos de asbesto: anfíboles y serpentina.

El riesgo extremo para el sistema respiratorio es la biopersistencia de las fibras dentro de los pulmones, que no se eliminan y pueden permanecer intactas más allá del ciclo de vida humano, lo que en un periodo de latencia, dependiendo de cada organismo, puede oscilar entre aproximadamente veinte a cuarenta años. Esto da tiempo para el potencial desarrollo de formaciones cancerosas, siendo una de las más conocidas el cáncer de pulmón.

En la Argentina, la tenencia, uso y comercialización del asbesto se prohibió en 2003 y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2006 por la Ley 1820.

El riesgo extremo para el sistema respiratorio es la biopersistencia de las fibras de asbesto, que provoca enfermedades como cáncer de pulmón.

Por su parte, en la misma línea que Mühlmann, el Dr. Mariano Acevedo, Presidente de la Asociación Argentina de Expuestos al Amianto (ASAREA), señala “se debe ser cuidadoso con el tema para no generar pánico" y que "muchas veces hay material sospechado de ser amianto pero solo un análisis llevado a cabo por laboratorios especialmente autorizados pueden determinar que lo es”.

“Si bien no hay que descartar su peligrosidad, el asbesto o amianto instalado requiere una serie de procedimientos técnicos muy complejos y costosos para su retiro. Hay veces que ante la disyuntiva es mejor dejarlo como está antes que tocarlo mal. La única forma de manipularlo es hacerlo de forma correcta. En Argentina recién ahora se está tomando conciencia y conocimiento de las problemáticas que este mineral genera, pero para su tratamiento se deben seguir los pasos responsablemente”, agregó Acevedo.

"En Argentina recién ahora se está tomando conciencia y conocimiento de las problemáticas que este mineral genera, pero para su tratamiento se deben seguir los pasos responsablemente” ASAREA

Nuestro país no cuenta con un registro oficial de los edificios o espacios públicos con presencia de asbesto. Sin embargo, una investigación del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) de 2008, detectó que el 15% de las muestras tomadas en 30 edificios de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires tienen presencia del material. En CABA hay seis operadores autorizados por el Estado para su retiro.

La Agencia de Protección Ambiental porteña, como autoridad de aplicación, interviene solo con el objetivo de aprobar los planes de desamiantado, según la Ley 2214 de Residuos Peligrosos, previo al inicio de las tareas en los lugares donde se ejecute la limpieza.

El asbesto tomó relevancia pública luego de que metrodelegados del subte denunciaran su presencia en algunas formaciones y se diera a conocer la situación de operarios afectados por la exposición al material. A partir de este suceso, distintos sectores comenzaron a poner el foco en diversos espacios de trabajo donde este elemento fue empleado antiguamente y aún está presente.

El Equipo de Investigación reveló recientemente que uno de los trabajadores del subte afectado por asbesto contrajo cáncer.

Tuvo cáncer uno de los trabajadores del subte afectado por asbesto

En 2016 la Defensoría del Pueblo de la Ciudad a través de Gustavo Lesbegueris, coordinador de Educación, Ciencia, Cultura y Tecnología de la institución presentó a la Legislatura porteña una iniciativa que planteaba medidas para reemplazar instalaciones, revestimientos, aislaciones y otros materiales constructivos que contengan asbesto en escuelas de gestión estatal y privada, en todos sus niveles y modalidades.

En esa ocasión el proyecto no fue tratado, perdió estado parlamentario y fue presentado nuevamente en 2018, desde entonces permanece en estudio de la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología del palacio legislativo.
 

El Equipo de Investigación es dirigido por Rodrigo Lloret y está integrado por los mejores egresados del Posgrado en Periodismo de Investigación de Perfil Educación.


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