miércoles 29 de junio de 2022

Deseada por todos los candidatos

11-01-2015 00:00

Es rubia y tiene un cuerpo exuberante, pero no lo utiliza al estilo de una vedette. Esta semana se robó todas las miradas y generó polémica por hacer lo mismo que hace desde hace tiempo: imitar a la Presidenta. Pero claro, la clave fue que lo hizo en el espacio Clarín y en diálogo con el gobernador Daniel Scioli. Se trata de Fátima Florez, la imitadora que, además de motivar a largos y aburridos debates en la tevé, lidera el ranking de las obras más vistas en Mar del Plata.
—¿Qué creés que hiciste para estar en boca de todos esta semana?
—Esta fue terrible, pero yo no hice nada. Estaba en el espacio Clarín y entre el tumulto vi que venía Daniel Scioli con su gente, y una periodista le dijo que se acercara a mí. El vino con mucha onda, y cuando la notera nombró a la Presidenta para que yo la imitara sólo hice lo de siempre. Fue corto, pero no entiendo por qué tanto escándalo. Scioli se puso colorado, pero en el momento no me di cuenta de lo que se podía generar.
—¿Conocías a Scioli?
—Vino a verme al teatro con Karina, como hace con todas las obras, y vino a saludarme. Imité a Karina, incluso, pero nada más. Fueron dos veces o tres que lo vi, y no más de cinco minutos. No tengo vínculo y no hay un guiño entre ambos.
Al día siguiente se realizó un evento motivado por Sergio Massa.
—En la puerta, antes de entrar, se escuchó que el candidato a presidente hizo referencia al episodio con Scioli y le dijo a un asesor que quería sacarse una foto con “la rubia” porque sabía que se generaría ruido, y esa rubia vendría a ser vos. ¿Cómo te hace sentir que te metan en un juego político?
—Prefiero pensar lo que es de mi parte, lo que siento. Soy una artista que no tengo compromiso con nadie, no tengo ninguna vinculación política, soy libre. Recorrí Carlos Paz, Mar del Plata, y sin problemas. Digo lo que quiero arriba del escenario con respeto, a cada personaje y a la investidura de la Presidenta. Si me quieren venir a ver los políticos, pueden hacerlo en el teatro. Eso sí, si pagan la entrada, porque soy una laburante y necesito trabajar (se ríe).
—¿Cómo te vinculás vos con la política?
—Sólo me acerco a la política para imitar a algunos de ellos, pero nunca milité en nada. No me interesa en lo más mínimo. Como ciudadana, quiero lo mejor para mi país, que se termine “los de un lado y los del otro”, pero es eso nada más.
—Javier Faroni se postuló a intendente de Mar del Plata. Los actores están más involucrados con los candidatos. ¿Notás la fusión del espectáculo y la política?
—Me parece que los políticos se quieren acercar a las luces, a los artistas, porque bien o mal somos queridos por la gente y tenemos una imagen familiar y limpia. Eso es valorado por los políticos, que necesitan sacarle lo aburrido a la política. Pienso que así lo verán. A ellos les encanta la cámara y a todos les encanta que los imiten, por más que los imiten mal, ellos están felices.
—¿Se te acercaron políticos para pedirte que los imitaras?
—Me doy cuenta de que se me acercan, pero sigo mi camino. Hay algunos que se muestran, para de alguna manera ver si lo considero para imitarlo.
—¿Cómo te sentías al ver los informes de Jorge Lanata?
—Eran informes muy fuertes. Lo mío era Disney, era un remanso. No soy quién para opinar, pero había un equipo muy grande de investigación y me genera indignación ver tanta suma de plata que podría ayudar a tantos que lo necesitan, y si es así como decían, pido que se haga justicia.
—Los candidatos a presidente son todos varones. ¿Imitarías a un presidente?
—Massa me pidió un día jorobando si lo iba a hacer. Vamos a ver, falta un año para eso, pero creo que ya son muchos los hombres que imitan a Scioli y Massa y sólo por ahora hago a Michael Jackson y Justin. Pero mejor aplico la frase “nunca digas nunca”.
—¿Siempre harás imitaciones o querés cambiar de rol arriba del escenario?
—Un artista tiene que saber desenvolverse en todos los géneros, estoy segura de que aparecen otras cosas sin necesidad de imitar a nadie. Se empieza a abrir el abanico de opciones y eso me alegra. Es la tarea más compleja ser imitador. Hace años que me dedico a esto y te lleva años, todos los días pienso en qué puedo mejorar.
—¿Imitarías a un dictador, o tenés límites?
—No hay que ponérselos, no quiero tener techo. Siempre para adelante, es un desafío cada personaje; elegirlos bien diferentes a uno es no ir a la cómoda, y eso hago.

*Desde Mar del Plata

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