miércoles 14 de abril del 2021
ESPECTACULOS Miriam Odorico y Giampaolo Samà
28-02-2021 04:51

La poética y la filosofía del Pirandello teatral

Estrenan UNA, la pieza que nació como novela, pasó a Internet y ahora llega al escenario presencial. Sus creadores cuentan el proceso.

28-02-2021 04:51

Presentaron su espectáculo UNA de manera vía streaming y ahora desde este sábado 27 a las 21 horas lo harán de manera presencial en Timbre 4, por varias semanas más. Son matrimonio desde hace catorce años y se conocieron en la tierra de él: Italia. 

Miriam Dorico es una actriz que bate record de funciones con La omisión de la familia Coleman desde el 2005. Su trayectoria no es sólo teatral, incluye cine, desde 1992 con Eliseo Subiela y televisión. Giampaolo Samà, es actor, dramaturgo, director, fotógrafo y docente. Ambos compartieron el éxito de la tira de El Trece Argentina, tierra de amor y venganza (ver recuadro). 

—¿Cuáles fueron los motivos para transformar la novela de Pirandello en teatro?

GIAMPAOLO SAMA: La idea surgió en diciembre 2015 a pedido del Instituto Italiano de Cultura de Santiago de Chile para hacer un Pirandello para el 2016. Cómo iba a ser un unipersonal y Pirandello no escribió muchos monólogos se me ocurrió buscar entre sus novelas, Elegí Uno, ninguno y cien mil,  porque reúne toda la poética y la filosofía del Pirandello teatral. Están la máscara, el doble, el ser y parecer, los roles sociales y las preguntas sobre el “yo”. Me encontré con un riquísimo material teatral. El desafío fue escribir un monólogo sin traicionar la esencia de la novela.

—“UNA” es tu tercer unipersonal, pero el primero que no interpretás: ¿por qué?

S: Cuando Miriam leyó la obra, me pidió insistentemente poderla interpretar, armar una versión femenina para que pudiera actuarla. Se había enamorado de la historia y terminó por convencerme. Su intuición fue acertada porque contada por un personaje femenino resignifica profundamente el texto pirandelliano, a la luz de las problemáticas de género, que en estos tiempos son tan urgentes.

—Con “La omisión de la familia Coleman” desde el 2005 viajaste a varios países: ¿qué público te impactó más y por qué?

MIRIAM ODORICO: Tomando la palabra “impactó” tengo que hablarte de la experiencia en Sarajevo. El teatro era muy grande y funcionaba en un edificio, como si te dijera 4º D. El olor a cigarrillo impregnaba todo, con un aroma añejo. Y el público durante la representación fumaba, comía, entraba o salía de la sala. Impactante es la palabra.

—¿Crees tener un estilo como dramaturgo y director?

S: Antes que nada, pienso en mí como un actor que escribe sus textos y no cómo un dramaturgo. No sé si tengo un estilo, sí, tengo muy clara la idea que me mueve: la búsqueda de una síntesis teatral en lo interpretativo, lo dramatúrgico y en la dirección. La forma del monólogo me ofrece ya el primer límite y la primera síntesis: lograr un hecho teatral con poco o nada. La fabulación, la narración como forma teatral primordial. Es parte de mi formación como italiano, viene desde la “commedia del arte” y antes, los juglares, para llegar a Goldoni, Pirandello, Eduardo de Filippo, Darío Fo y, por qué no, el cine de la “commedia all’italiana”.

— ¿Qué proyectos tienen para el 2021?

O: Además de UNA, voy a estrenar Otoño e invierno de Lars Lorén, dirigida por Daniel Veronese. En el elenco estarán Inda Lavalle, Paula Ransenberg, Guillermo Aragonés y Giampaolo Samà, muy probablemente estrenemos en Timbre 4. Estoy grabando Pequeñas Victorias, que será la segunda temporada de Pequeña Victoria, para Amazon Prime y Telefe.

S: En el 2021 UNA es nuestra prioridad. Sigo con mi trabajo como docente en la escuela italiana “Cristoforo Colombo” donde enseño “Cine y lenguaje audiovisual”. También estoy ultimando la escritura de un cuarto unipersonal, que es la adaptación de otro cásico de la literatura italiana.
 

 

La experiencia de vivir un éxito de mucho rating

Encarnaron a dos personajes secundarios en la tira Argentina tierra de amor y venganza. Miriam Dorico fue Ingrid, la mujer del mafioso Samuel Truman (Fernán Mirás). Mientras que Giampaolo Samà se puso la ropa del Padre Manuel, un sacerdote que aceptaba las presiones de los poderosos. 

Dorico afirma: “La televisión tiene algo de salto al vacío que me encanta. Cada trabajo es una experiencia única. Disfruto de cada uno. Me quedo con el placer del reencuentro con los técnicos (me tocó trabajar en varias tiras de Polka) la gente de vestuario, maquillaje, peluquería, los asistentes, los directores, los compañeros con los que ya trabajamos y con el recuerdo de los que me crucé por primera vez.”.

Cuando se le pregunta qué recuerda de esas grabaciones durante el 2019 Samà responde: “Una experiencia hermosa que me enseñó mucho: poder compartir escenas con tantos excelentes colegas, que en la calle te reconozcan como “el cura de la novela” es muy divertido. Un ladrillo más en la construcción de mi formación profesional que nunca termina. Siempre hay algo nuevo para aprender, es lo mejor de este trabajo. Siempre te sorprende”.

Cuando se le pregunta si se arrepintió de haber abandonado su Italia natal, Samà responde: “Aprendí muchísimas cosas, encontré mi lugar en el mundo. Aquí pude desarrollar cosas que, por ahí, en la “seguridad/tranquilidad” de mi país no hubiera logrado. Las dificultades, no te escondo que fueron muchas, pero me encantan los desafíos.”

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