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ESPECTACULOS / house of cards
domingo 15 febrero, 2015

La serie que inspira a los políticos del mundo

La nueva entrega del thriller protagonizado por Kevin Spacey, que se estrena el 27, revela a un presidente maquiavélico, sin legitimidad popular, en conflicto abierto con Rusia. Las filtraciones en internet y las estrategias de marketing de la serie que modificó la forma de ver televisión.

por Redacción Perfil

Foto: Gentileza Mazalan Comunicaciones

Para aquellos que un miércoles a la tarde en Estados Unidos pueden ver Netflix, la tercera temporada de House of Cards –el drama político craneado por David Fincher y su protagonista, Kevin Spacey, junto al showrunner Beau Willimon– y sus 13 capítulos estuvieron disponibles por un período de tiempo (varios medios aducen haber visto el primer capítulo entero). La compañía sostiene que fue un error (“Debido a una falla en el sistema, algunos fanáticos de Frank Underwood pudieron tener un adelanto de lo que viene”), pero pocos dudan del sentido mercachifle del desliz que permitió tantear qué viene en la esperada serie que les ha dado premios Emmy a Robin Wright como Mejor Actriz por su Claire Underwood y recientemente a Kevin Spacey como Mejor Actor. La cuenta de Twitter de House of Cards, @HouseOfCards, por su parte, se puso jocosa con el siguiente mensaje: “Esto es Washington. Siempre algo se filtra. Los 13 episodios se verán el 27 de febrero”.

Al final de la segunda temporada, el maquiavélico Frank Underwood chocaba sus nudillos contra el mueble que más deseaba: el escritorio del Salón Oval de la Casa Blanca. Frank pasó de ser vicepresidente a ser, como les gusta bramar a las ficciones norteamericanas, “el hombre más poderoso del mundo”. House of Cards revolucionó la TV precisamente al escapar de los parámetros de la TV tradicional y convertirse en la primera serie fuera del cable y disponible en una plataforma como Netflix en estar nominada a los Emmy como Mejor Serie. Hoy ya es una práctica habitual este tipo de formato –que permite que el usuario vea a su ritmo una serie, ya que la posee completa a su disposición–, pero House of Cards fue el mascarón de proa de una forma de TV que, a lo PacMan, se devorará a futuro los métodos tradicionales de exhibición.

La temporada que se estrena el 27 de febrero no estaba en los planes originales: el contrato original era por 26 episodios. Los nuevos capítulos van por fuera del plan original (bastante, considerando que su base británica homónima duró cuatro episodios –aunque el libro génesis tuvo dos secuelas–). Spacey ha declarado sobre lo que viene que Willimon y Fincher quieren “testear cuán oscuro puede ser este pozo y cuán profundo puede llegar a ir”.

Una anécdota que pinta entera la onda expansiva de la serie la suele contar Willimon, el creativo detrás de la serie que citan políticos alrededor del mundo. Spacey y Bill Clinton son buenos amigos. El ex presidente del habano fue a Baltimore al rodaje de la segunda temporada (donde también se filmó la tercera). Spacey mensajeó a su showrunner y le dijo: “Estate en tal hotel a tal hora: no puedo decirte por qué”. La razón era que Clinton quería felicitarlo por lo fidedigno de la serie con los modos que se pasean y se ocultan por los pasillos de la Casa Blanca: “¿Sabés, Kevin?”, dijo el saxofonista en la reunión, “el 99% de lo que muestra House of Cards es cierto. El 1% tiene que ver con que nunca podrías hacer que se apruebe una reforma educativa tan rápidamente”.

Que los políticos tomen casos de la agenda de House of Cards ha devenido en algo común. La representante de California en el Senado, Jackie Speier, tuiteó durante la segunda temporada: “Ficción choca con la realidad cuando @HouseofCards habla sobre el acoso sexual en la milicia. Reformar este injusto sistema es algo que nos debemos”. En Argentina, Aníbal Fernández, el secretario general de la Presidencia, frente a la polémica desatada en torno al espía que había sido apresado por un robo en la casa de Sergio Massa, expresó: “Honestamente, de corazón, prefiero esperar a fin de mes que empieza House of Cards. Me gusta más que esta serie”. La falsa cuenta de Frank Underwood arrobó directamente a Cristina para hablarle: “@CFKArgentina, si no le importa, estoy trabajando a este lado de la calle” (es decir, una expresión americana que implica “yo ya estoy haciendo las cosas de esa forma”).
Pero más allá de las chicanas o los intercambios con políticos (algo común en la cuenta de Twitter oficial de la serie), ¿qué pasará en la tercera temporada? Como suele decirse ahora: “Spoiler alert”. La idea básica es que Frank, que terminó cada la temporada en un puesto más alto, busque un lugar de importancia en el Monte Rushmore de los presidentes americanos. ¿Cómo podría obtener más poder? Por lo pronto, aquellos que ya han visto el primer capítulo saben que el presidente Frank va a The Colbert Report (show que ya no existe), que nadie aprueba su presidencia, que la primera dama Claire quiere entrar a las Naciones Unidas, que será una sorpresa quién es el vicepresidente de Frank y que sabremos qué sucedió con el ladero de Frank, Doug Stamper (que parecía muerto al final de la segunda temporada).

Mozhan Marno, la actriz que interpreta a Ayla Sayyad, la periodista que era amiga de Zoe Barnes –la amante de Frank que se tomó el subte demasiado rápido–, habló con Entertainment Weekly y dijo: “Creo que el final de esta tercera temporada, si es posible, es todavía más sorprendente que el season finale de la temporada anterior”.

Parece que ahora los problemas de Frank vendrán desde el plano internacional. La directora polaca Agnieszka Holland, responsable del tercer episodio, declaró que Underwood va a tener varios conflictos con los rusos. El dato bizarro: dos integrantes de la banda Pussy Riot, que fue puesta en prisión por Putin, fueron vistas en el set de la tercera temporada. Se dice que el nombre del “enemigo” de Frank será el presidente ruso Petrov. Es más, la serie intentó ir a filmar a Rusia, al edificio de las Naciones Unidas allí, pero no pudieron ya que el recinto debe estar disponible siempre en caso de emergencia. Otro divertido rumor es que se le pidió a Obama que participara en la serie. Y se sabe que habrá un huracán que generará una alerta nacional.

¿Será ésta la temporada final de House of Cards? En la versión británica, no leer si no se quiere saber el final, el personaje de Claire utiliza la ayuda de un personaje símil Meechum (el guardaespaldas de rol creciente en la serie) para asesinar a Frank y proteger su legado. ¿La serie americana se animará a ir tan lejos? En los libros, aun después de la muerte de Frank, hay dos volúmenes más.
Por lo pronto, House of Cards sigue golpeando fuerte en cada mesa donde se habla sobre ella.

 

Las nuevas frases de Frank

The Hollywood Reporter fue más lejos que nadie con la filtración de información. Al estar disponibles los capítulos online, aunque por un breve tiempo, muchos capturaron en pantalla los resúmenes de los mismos (que afianzan aquello escrito en esta nota, sobre todo lo relativo a la presencia en Naciones Unidas de Claire y la pelea con Rusia). Pero THR citó literalmente frases, y para aquellos fanáticos que quieren saber qué se dice (y aquellos que no, ya saben que deben abandonar este recuadro) aquí están algunas.
“Te voy a decir esto, pa. Cuando me entierren, no va a ser en el patio de mi casa. Y cuando me den sus saludos, van a tener que hacer cola para hacerlo”, dice Frank Underwood antes de orinar en la tumba de su padre.

“Cualquier idea sobre su paradero es importante porque es importante que la encontremos”, dice Claire. Está hablando de Rachel Posner, la única persona que sabe que Frank tiene mucho que ver con la muerte de Peter Russo y que puede implicarlo en la misma. Pero la frase poderosa y que será clave en la tercera temporada de Claire es “Tengo casi 50 años. He estado en el asiento del acompañante durante décadas”.
“Su trabajo hasta ahora ni pincha ni corta”, le dice Frank a su staff, infeliz con la forma de trabajo de su gabinete. Y también está la aterradora: “Tenemos que hacer cosas que a la gente no le gustarán”, que viniendo del lobo Frank sólo puede ser esperar lo peor (y, obviamente, lo mejor de la serie).
Y la gran frase del primer capítulo es “No seré un presidente que está de paso, Claire. Voy a ganar y voy a dejar un legado”.


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