La película animada Niu Lai, hecha con Inteligencia Artificial, no necesito una campaña tradicional para instalarse en la conversación pública. Fueron los propios espectadores quienes produjeron el contenido que terminó promocionandola. La paradoja es evidente: cuanto más se hablaba de sus defectos, más personas querían verla.
En la economía de la atención, la diferencia entre crítica negativa y una campaña publicitaria puede ser más pequeña de lo que parece. Un meme puede despertar más curiosidad que un tráiler millonario y una burla viral puede generar más entradas vendidas que una campaña publicitaria convencional.
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El fenómeno también generó preocupación dentro de la industria cinematográfica china. Medios estatales advirtieron que una programación excesiva de este tipo de producciones podría afectar a los estándares del cine y la confianza del público.
Niu Lai demuestra, que por ahora, en internet no siempre gana la película más espectacular. A veces gana la que consigue que nadie pueda dejar de hablar ella. Y en un mercado saturado de producciones cada vez más perfectas, quizás la gran sorpresa sea que una película imperfecta haya encontrado precisamente ahí su mayor fortaleza.
La historia detrás de la película que se volvió viral (spoiler)
Niu Lai cuenta la historia de un ternero recién nacido que atraviesa una serie de experiencias mientras crece y trata de enfrentar al mundo. En el camino establece un vínculo de amistad. La relación se desarrolla principalmente a través de una sucesión de escenas oníricas en las que el pequeño atraviesa distintas situaciones.

La particularidad es que aquello que parece suceder de manera literal durante buena parte de la película termina adquiriendo otro sentido. Las escenas más extrañas y desconcertantes forman parte del mundo de los sueños del ternero mientras intenta aprender a caminar.
Aunque la trama puede resultar sencilla e incluso confusa para algunos espectadores, el argumento terminó quedando en segundo plano frente al aspecto visual de la producción. La animación, realizada durante cinco años por un equipo de apenas dos personas, fue justamente el elemento que desencadenó las burlas en redes sociales y convirtió a la película en un fenómeno inesperado.
*Sol Cardozo