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INTERNACIONAL / BUSCAN RESOLVERLO
jueves 11 julio, 2019

El misterio de Emanuela Orlandi, la chica italiana que desapareció hace 35 años

Dos tumbas del cementerio Teutónico del Vaticano serán abiertas este jueves en un nuevo intento por resolver el caso. Desde 1983, multitud de teorías conspirativas y ninguna pista.

Emanuela Orlandi tenía 15 años cuando desapareció en las cercanías del Vaticano Foto: Cedoc
jueves 11 julio, 2019

La italiana Emanuela Orlandi tenía solo 15 años cuando desapareció hace 36 años: había ido a su clase semanal de música en una zona de Roma cercana a los muros del Vaticano y nunca regresó a su hogar. Desde entonces Italia se vio sumergida en innumerables historias e indicios que una y otrez dieron esperanzas a la familia Orlandi de dar con su paradero, pero siempre terminaron en un fiasco. Para los medios y la opinión pública italiana, el caso Orlandi fue uno de sus misterios favoritos.

Siguiendo la última pista recibida sobre Emanuela, una carta anónima, este jueves, 11 de julio, es la fecha señalada para que El Vaticano exhume las tumbas de la princesa alemana Sophie von Hohenlohe –fallecida en 1836– y de la reina Carlota Federica de Dinamarca –muerta en 1840– ubicadas en el cementerio Teutónico, que se levanta donde hace 2.000 años estuvo el Circo de Nerón y lugar de martirio de muchos de los primeros cristianos.

¿Una deuda con la mafia?

emanuela orlandi el vaticano

Emanuela fue vista por última vez el 22 de junio de 1983, cuando tenía 15 años, y desde entonces nadie fue capaz de reconstruir lo sucedido y de confirmar si sigue viva o si está muerta. Una de las teorías más asentadas del caso Orlandi es que la Iglesia había contraído una deuda tan grande con la mafia romana de “La Magliana” que no podía pagar y, como mecanismo de presión, los criminales raptaron a la adolescente para obtener su dinero. Suena lógico tratándose de la hija de un funcionario vaticano cercano al Papa Juan Pablo II.

En el 2012 hallaron restos óseos sin identificar junto a la tumba de Enrico De Pedis, el jefe del clan, que donó una enorme cantidad para que le enterraran en la cripta de la basílica de San Apolinar, justo al lado de la escuela de música. La novia de De Pedis, Sabrina Minardi, sostuvo ante un juez que el mafioso la había matado por órdenes del expresidente del Banco Vaticano Paul Marcinkus, que quería "dar un escarmiento a alguien". La policía italiana exhumó la tumba del mafioso, asesinado en 1990, pero la pesquisa arrojó resultados negativos.

La familia Orlandi recibió a principios de 2019 una carta anónima que incluía una foto de una tumba en el cementerio teutónico con la frase "busque donde indica el ángel".

Pino Nazio en su libro El secreto de Emanuela Orlandi, según el cual la chica habría muerto poco después de ser secuestrada. Se refiere incluso a una muerte tan atroz que que resultaría imposible hallar ahora sus restos. Otra de las hipótesis es que la menor fue víctima de algún episodio macabro de pederastia en el que estarían involucradas personalidades del clero vaticano. Otro libro, Los impostores, del periodista Emiliano Fittipaldi especula con que la Santa Sede la ocultó en un convento de Londres.

Años más tarde, el periodista Emiliano Fittipaldi publicó un documento obtenido en una caja fuerte del Vaticano que sugería que la Santa Sede estaba implicada en la desaparición, que ella seguía viva. El Vaticano lo tachó de "falso y ridículo". También se había exhumado una tumba en la basílica romana de San Apolinar después de que la mujer de un jugador del equipo de fútbol de la Lazio de Roma afirmara que los restos de la niña se encontraban allí. Las investigaciones también fueron infructuosas.

En un Ciudad-Estado tan hermética y misteriosa como El Vaticano, las teorías conspirativas están desde hace muchos siglos a la orden del día. Juan Pablo II casi murió después de ser atacado en plena Plaza de San Pedro por un turco llamado Ali Agca, al que después el Papa perdonó tras visitarlo en la cárcel.

Precisamente el terrorista que intentó matar al pontífice polaco ofreció otra de las pistas poco después de la desaparición de Orlandi. Una llamada telefónica anónima, de un hombre que se identificó como “el Americano”, aseguró tener bajo custodia a la niña y ofreció un intercambio con Ali Agca. El propio Juan Pablo II hizo un llamamiento desde el balcón del Palacio Apostólico ante una concurrida Plaza de San Pedro para que Emanuela fuera liberada, pero no consiguió nada.

El nombre de la adolescente fue relacionado con infinidad de teorías que involucran a la CIA, la KGB, la mafia siciliana, los agentes búlgaros e incluso con el intento de asesinato de Juan Pablo II en 1981 por parte del turco Ali Agca.

Buscando entre los muertos

cementerio teutonico vaticano

El último episodio de este misterio fue anunciado por Gianfranco Girotti, ex regente de la Penitenciaría Apostólica, y se trata de “la decisión de abrir las dos tumbas” del Cementerio Teutónico, ubicado dentro de los muros del Vaticano y a solo 200 metros de la casa en la que vivía la familia Orlandi. Según Girotti, la exhumación de dos cuerpos servirá para “poner fin a esta historia con tintes de fábula”.

En dicha carta aparece la frase "busque donde indica el ángel", refiriéndose a la estatua de un ángel (que sostiene una hoja con las palabras en latín 'Requiescat in pace') en el cementerio. Debajo se encuentra una inscripción dedicada al príncipe Gustaf von Hohenlohe, que en 1857 fue nombrado arzobispo por el papa Pío IX. Para facilitar el acertijo, el remitente de la carta había adjuntado una fotografía que se corresponde con este lugar.

La familia Orlandi nunca abandonó la búsqueda, esperando incluso encontrarla viva en algún momento. Pietro, el hermano de Emanuela, actúa desde hace muchos años como portavoz de la familia. Su padre, Ercole, murió tras varias intervenciones en el corazón y nunca perdió la esperanza de reencontrarse con su hija. Mientras que su madre, Maria, dice que ha sufrido demasiado como para ponerse al frente de la búsqueda.

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El Vaticano abre sus tumbas para develar el misterio de una nena desaparecida en 1983

Desde diversos programas televisivos, Pietro acusó a la Santa Sede de no haberse involucrado lo suficiente para ayudar a resolver el misterio de Emanuela e incluso insinuó complicidad en su silencio. Ahora agradece el empeño al secretario de Estado, Pietro Parolin, y al comandante de la Gendarmería vaticana, Domenico Giani. “No sé qué pasará, pero antes de excluir ciertas cosas, es necesario aclararlas. Estamos contentos con que se nos escuche”, dijo a La Stampa.

El proceso para ver si los huesos hallados en el cementerio Teutónico corresponden a Emanuela tardará entre 20 y 30 días. El profesor de medicina legal en la Universidad de Tor Vergata Giovanni Arcudi, que hará el estudio de ADN, explicó que se examinarán los restos óseos "para su clasificación y datación y para todos los demás diagnósticos que se puedan hacer en antropología forense, para establecer la edad, el sexo, la estatura, etc".

Después de este primer examen, se podría "excluir la hipótesis de que los restos óseos pertenezcan a personas diferentes a las dos que fueron enterradas allí", agregó. Pero en el caso de que se encuentren otros restos humanos aparte de los de la princesa Sophie y la reina Carlota, "el tiempo de la operación se alargaría y podría ser útil la identificación odontológica, el estado de los dientes, a partir del cual se puede rastrear hasta la edad".

Posteriormente se realizará el examen de ADN "para llegar a certezas y excluir de forma definitiva y categórica que en las dos tumbas haya algún resto atribuible a la pobre Emanuela". "Para la prueba del ADN pueden ser necesarios 20 días, 30 días, e incluso pueden ser 60 días porque a veces hay que repetir la prueba", destacó el médico.

D.S.


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