02 dic 2020
INTERNACIONAL |Guerra en el Cáucaso
miércoles 18 noviembre, 2020

El incierto futuro de Nagorno Karabaj

Tras el fin de los combates con Azerbaiyán por el enclave, el peligro concreto para los armenios es una reiteración de prácticas de limpieza étnica, genocidio y catástrofe humanitaria, como las que ya se han producido en otros territorios en litigio.

Ezequiel Meler*

Refugiados armenios regresan a sus casas en Nagorno. Su futuro es incierto Foto: AGENCIA AFP

Para los pobladores de Alto Karabaj, Nagorno Karabaj, o simplemente Artsaj, las postrimerías del siglo XX han sido especialmente duras, pero el siglo XXI se alza bajo el espectro de un genocidio sin precedentes. La región, uno más de los rincones donde supieron convivir, durante siglos, cristianos ortodoxos y musulmanes chiítas, se estremece bajo los tambores de guerra, los progroms, las decapitaciones y la destrucción de monumentos y tumbas.

¿Qué es Nagorno Karabaj? Es un territorio, situado entre Armenia y Azerbaiyán, poblado mayoritariamente por armenios, que se encuentra en litigio desde hace ya décadas, prisionero de las lógicas imperiales de los turcos como de los zares, y de sus sucesores soviéticos.

Apenas terminada la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de Naciones reconoció allí a Armenia, pero el avance soviético hizo claudicar a la joven república. Bajo el gobierno de los soviets, Armenia sufrió una marcada pérdida de territorio a manos de su vecino Azerbaiyán, de mayoría musulmana chiíta. Allí comienza la historia de Nagorno Karabaj. Cedido a los azeríes, al territorio se le reconoció, no obstante, una cierta autonomía.

Las tropas especiales turcas y azeríes, con apoyo de yihadistas sirios y mercenarios de la peor estirpe, cometieron toda clase de crímenes

¿Qué es Nagorno Karabaj? Es un territorio, situado entre Armenia y Azerbaiyán, poblado mayoritariamente por armenios

Con la caída de la Unión Soviética, el retiro de las tropas rusas generó un vacío de poder en la región. Sonaba la hora de los etnonacionalismos, y una serie de masacres perpetradas por Azerbaiyán en la zona llevaron a la declaración de independencia de la región, en 1991, con apoyo militar armenio. Sobrevino una cruenta guerra de tres años, hasta que en mayo de 1994 se firmó un precario armisticio.

Entre 1994 y 2020, Nagorno Karabaj, Alto Karabaj o Artsaj funcionó como una república satélite de Armenia, que a su vez mantuvo tensión con Azerbaiyán y con otros jugadores de la región, llámese Turquía.

Pero en septiembre de 2020, aprovechando al mismo tiempo la pandemia y las elecciones presidenciales norteamericanas, Azerbaiyán invadió la región con apoyo turco. Las tropas especiales turcas y azeríes, con apoyo de yihadistas sirios y mercenarios de la peor estirpe, cometieron toda clase de crímenes. Está comprobado, por ejemplo, el uso de bombas de racimo, y de fósforo blanco, así como la ejecución de armenios tomados prisioneros. El conflicto, dada la magnitud de los jugadores, debía durar unos pocos días, pero la resistencia armenia lo alargó a un mes y medio.

El peligro concreto, tanto para Armenia como la región de Artsaj, es una reiteración de prácticas de limpiezas étnica, genocidio y catástrofe humanitaria

Vladimir Putin ya consiguió la "eternidad", ahora va por la inmunidad

El balance es impreciso. Se calcula que Armenia tuvo tres mil víctimas militares, más una gran cantidad de civiles. El presidente azerí, del clan Aliev, se había referido a los armenios como a perros que había que expulsar. Por su parte, el premier turco, el inefable Recep Tayyip Erdogan, había hablado de los armenios como del “resto de la espada”, misma denominación que usa para los kurdos, y en rigor, para todas las minorías. Peor aún, había llamado a su generación a terminar la obra de sus abuelos, esto es, el genocidio armenio de 1915.

En este contexto, tres llamados al alto el fuego fueron desconocidos, hasta que un helicóptero ruso fue derribado. En ese momento, la intervención del Kremlin convenció a Aliev de detenerse, y tropas rusas se desplazaron a la zona en litigio.

Pero este no es el final. Aunque Putin promete que los desplazados podrán volver, lo cierto es que lo harán bajo la flamante soberanía azerí, algo que es impensable dado el saldo criminal que existe entre estas dos naciones. El peligro concreto, tanto para Armenia como la región de Artsaj, es una reiteración de prácticas de limpiezas étnica, genocidio y catástrofe humanitaria que ya se han producido en otros territorios en litigio. Ojalá esta vez, el mundo no mire para otro lado.

*Profesor y Licenciado en Historia (UBA). Magister en Historia (UTDT).


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