lunes 06 de febrero de 2023
INTERNACIONAL GUERRA EN EUROPA

Murió un hombre clave de Lukashenko y muchos apuntan a los venenos de Putin

El ministro de Relaciones Exteriores bielorruso, Vladimir Makei, tenía 64 años. Fuentes anónimas del Kremlin dicen que fue eliminado por orden del presidente ruso.

28-11-2022 15:31

El ministro de Relaciones Exteriores de Bielorrusia, Vladimir Makei, murió sorpresivamente a la edad de 64 años el sábado 26 de noviembre posiblemente envenenado en una operación encubierta ordenada por Vladimir Putin, según afirman informes de la oposición rusa.

El gobierno de la ex república soviética dijo que el ministro "murió repentinamente", días después de que fuera visto, luciendo un aspecto saludable, en un avión de carga militar de Bielorrusia. Además, se sabía que padeciera ninguna enfermedad crónica.

Pero el empresario y opositor exiliado de Putin Leonid Nevzlin aseguró, citando "fuentes cercanas a los servicios especiales rusos", que el funcionario bielorruso "murió como resultado de un envenenamiento desarrollado en un laboratorio especial del FSB". 

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"El cuadro clínico en tales casos corresponde a la muerte por accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca", explicó Nevzlin, que agregó que la teoría del envenenamiento "está respaldada por el hecho de que el funcionario no tenía problemas de salud, llevaba un estilo de vida activo y estaba haciendo planes".

"Cuando de repente tuvo una afección cardíaca, no fue a los médicos porque no había experimentado tales problemas antes y no le dio ninguna importancia al dolor", dijo Nevzlin.

"Es muy fácil envenenar a un hombre para que todos piensen que ha muerto por causas naturales", argumentó. "Es suficiente para alterar el equilibrio de las enzimas en su cuerpo, las sustancias que aseguran todos los procesos sin excepción, desde el aleteo de las pestañas hasta la respiración".

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Vladimir Putin y Alexander Lukashenko.

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Brutal, imprevisible y excéntrico, el presidente bielorruso Alexánder Lukashenko no sale de su asombro por la muerte de su colaborador. 

El opositor ruso afirma que la muerte de Makei "impactó" al dictador, que "ahora teme por su propia seguridad" al punto de haber reemplazado a sus cocineros y guardaespaldas, por temor a ser asesinado por Moscú.

Esta versión en apoyada por el analista pro-Kremlin Sergei Markov, que afirmó que "todos los cocineros y el personal de servicio han sido reemplazados" en la residencia de Lukashenko. "A veces hay que hacerlo. Una buena razón para hacerlo ahora", dijo.

"La muerte de Makei, esencialmente el segundo hombre [más importante] en el Estado, ha causado pánico en los círculos de la nomenclatura bielorrusa", dijo nevzlin. "El dictador no confía en nadie", agregó Nevzlin, que cree que Lukashenko incluso teme que su supuesto aliado, Putin, esté organizando "un funeral magnífico" para él.

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El supuesto asesinato del ministro bielorruso fue "planeado, preparado e implementado por iniciativa personal del presidente de Rusia, Vladimir Putin", se afirmó en el canal de Telegram General SVR, que basa sus informaciones en fuentes disidentes del Kremlin.

"Nadie realmente oculta el hecho de que esto es un asesinato de Lukashenko. La acción fue demostrativa y tenía como objetivo interrumpir las negociaciones separadas de Lukashenko con Occidente y China", escribieron sus autores.

"Es muy difícil, casi imposible, creer en la naturaleza natural de las causas de la muerte de Vladimir Makei", opinó el político opositor ruso y activista de derechos humanos Lev Shlosberg.

El canal recordó que Makei "aseguró a sus homólogos occidentales, y no sin éxito, que Lukashenko en realidad fue tomado como rehén por Putin y obligado a cometer actos 'impopulares' bajo la presión del presidente ruso y para preservar la soberanía de la República de Bielorrusia".

Bielorrusia, gobernada con mano de hierro por el presidente Alexander Lukashenko desde 1994, limita con Ucrania y Rusia. El gobierno bielorruso es un aliado cercano del presidente ruso y permitió que sus tropas utilizaran el territorio bielorruso para lanzar la operación militar contra Ucrania en febrero.

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A principios de esta semana, Makei -que ocupaba el cargo desde 2012- participó en una cumbre de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO) liderada por Moscú en la capital de Armenia, Ereván. Allí debía reunirse el lunes con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, en Minsk.

Makei dijo en febrero que "ni un solo" soldado ruso permanecería en Bielorrusia después de las maniobras conjuntas con Rusia cerca de la frontera con Ucrania que generaron preocupaciones sobre un posible ataque.

Pero Moscú trasladó tropas a Ucrania una semana después, incluso a través del territorio bielorruso. 

En septiembre, ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Makei declaró: "Bielorrusia es referida como ''cómplice del agresor'' o incluso como parte del conflicto. Hemos dicho y seguimos diciendo: Bielorrusia nunca ha abogado por la guerra. Pero tampoco somos traidores".

"Tenemos compromisos aliados, y estamos siguiendo estrictamente y seguiremos el espíritu y la letra de los tratados internacionales de los que somos parte", puntualizó.

ds