Las fuerzas armadas de Irán lanzaron ayer una serie de misiles contra Bahréin y Kuwait, aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico, después de que buques estadounidenses destruyeran sistemas de radares y baterías iraníes en el estrecho de Ormuz. Las nuevas hostilidades amenazan la tregua vigente desde abril.
Semanas de complejas negociaciones, marcadas por amenazas y estallidos de violencia, no desembocaron en un acuerdo para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz, clave para el comercio global de hidrocarburos.
Lo que viene obstaculizando los avances diplomáticos son las discrepancias sobre la gestión del estrecho, el programa nuclear iraní y el levantamiento de las sanciones contra Teherán. También los combates en el Líbano entre Israel y el movimiento Hezbollah.
El sábado, el pequeño reino insular de Bahréin, que alberga el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense, denunció el lanzamiento de siete misiles iraníes contra su territorio y contra Kuwait, el segundo ataque en tres días.