Después de recibirlo con alfombra roja, en la puerta de la Casa Blanca, Donald Trump caminó lado a lado de Lula da Silva hasta el Salón Oval. La cita duró nada menos que tres horas y el presidente norteamericano declaró luego, a través de Truth Social, que el encuentro “fue productivo y transcurrió muy bien”; y añadió: “ Discutimos diversos temas, entre ellos comercio y aranceles. Habrá más reuniones en los próximos meses, en la medida de lo necesario”.
Al líder brasileño lo acompañaron varios de su equipo: el canciller Mauro Vieira; el ministro de Justicia Wellington Lima e Silva; el de Hacienda, Darío Durigan; el de Minas y Energía y el de Desarrollo, Marcio Elias Rosa. Con Trump estuvieron presentes el vice, JD Vance, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante comercial (USTR), Jamieson Greer.
Trump ofreció pocos detalles sobre la conversación, más allá de los temas mencionados: comercio y aranceles. Según los medios estadounidense, fueron abordados también los temas de seguridad y los minerales estratégicos (tierras raras, entre ellos). Los principales diarios recordaron que el jefe de la Casa Blanca había utilizado aranceles de 50%, lo que de hecho inhabilitaba las exportaciones brasileñas a territorio norteamericano, como medio de obligar a Brasil a retirar el proceso de su entonces aliado político Jair Bolsonaro.
Y luego de esto, llegó a imponer sanciones contra Alexandre de Moraes, el juez de la Corte Suprema brasileña que condujo el caso del golpe de Estado de 2023.
Eliminación de aranceles y diálogo franco
Finalmente, Estados Unidos eliminó los aranceles sobre muchas productos brasileños, entre ellos el café. Luego de anular estas divergencias, Trump y Lula se reunieron a fines del año pasado, en el marco de una cumbre en Asia. Luego de esto sobrevino la distensión diplomática.

El presidente Lula da Silva dejó muy satisfecho el Salón Oval de la Casa Blanca, donde mantuvo una cita de tres horas con Donald Trump. “Nuestra relación es muy buena. Tanto que muy poca gente podía creer que esto podía suceder.¿Conocen esta historia de amor a primera vista? Es la química, esto es lo que pasó”, describió el líder brasileño en una conferencia de prensa posterior, en la embajada de su país.
Trump se expresó en el mismo sentido, pero los medios no olvidan las divergencias expresadas por ambos mandatarios, sobre todo, en relación a conflictos internacionales. Con todo, Lula
recordó una charla breve que tuvo con su colega norteamericano, el año pasado en Malasia. “Allí le expresé que juntos los dos países, que son las mayores democracia de América, es una
demostración al mundo de cuánto pueden ser útiles”. Según el brasileño, en las conversaciones mencionó que el caso de Irán, el conflicto con Estados Unidos, no fue positivo.
”Me propuse decir que el diálogo permite resolver mucho más que las guerras. Y advertí que el bombardeo a Irán causará más daño de lo que él imagina. Fue entonces que Trump me
confirmó que la guerra ha terminado”.
Venezuela y el crimen organizado, en la agenda
También fue tema del diálogo la situación de Venezuela: “El presidente me dijo que ya está todo resuelto. En cuanto a mí, espero sinceramente que Caracas resuelva su problema, porque
el pueblo venezolano necesita tener una oportunidad de vivir bien”. Durante la conferencia con los periodistas acreditados en Washington, Lula insistió en señalar sobre la franqueza que
dominó la cita. “Ambos decidimos hablar de temas que parecía tabú. Por ejemplo, de cómo combatir el crimen organizado”.
Para el gobierno brasileño, “es importante discutir el blanqueo de capitales que se realiza en algunos estados de EE.UU.”
En la visión de cómo combatir las mafias de las drogas, es preciso “crear una alternativa económica para aquellas naciones que viven de producir drogas. No es preciso, entonces, tener una base militar dentro de cada uno de nuestros países para resolver el tema”. En ese sentido, Lula sostuvo durante el diálogo que piensa “proponer un grupo de trabajo con todos los países de América Latina; es decir, un grupo fuerte para luchar contra ellos en la región”.
De acuerdo con el gobernante, “nosotros abordamos este problema con extrema seriedad. Por eso, una vez terminada la reunión le entregamos por escrito nuestras
propuestas, de modo que se sepa bien qué es lo que queremos”.
El desafío de renovar las Naciones Unidas
Lula logró instalar en el intercambio con Trump la cuestión de la fragilidad de la Organización de las Naciones Unidas. “La ONU debe ser reformada” postuló. La crisis se la adjudicó a los 5
miembros del Consejo de Seguridad Permanente: “Solo ellos pueden hacer algo, porque se reservan el derecho a veto y la elección del secretario general. Me pregunto si es justo ese
derecho a vetar resoluciones aprobadas en asambleas del organismo. Y dejarnos a nosotros como actores secundários”. Lanzó entonces un desafio: “La geopolítica de 2026 no es la
misma que la de 1945”.
El jefe del Palacio del Planalto abordó también las razones por las que China se convirtió en el principal socio comercial de Brasil. “Ellos entraron en el espacio (dejado por Estados Unidos)
para comprar productos de nuestro país. Por eso, entiendo que EE.UU. debe volver a mostrar interés por nuestra región. Muchas veces hacemos licitaciones internacionales para construir
autopistas, rutas y ferrocarriles. Estados Unidos no participan, y dejan ese vacío que ocuparon los chinos”. Juzgó entonces que Washington “tiene que mirar de nuevo para América Latina
como de alguna manera lo hizo la Unión Europea”.

Tierras raras y 30 días de plazo
Los minerales críticos y, en particular las tierras raras, constituyeron un capítulo aparte. “Para nosotros es una cuestión de soberanía nacional. Justamente por eso, tenemos la decisión de
compartir el potencial de Brasil, con aquellos que quieran invertir en nuestro país. No tenemos preferencia de alguna nación en particular”.
Sobre los temas comerciales en las que aún subsisten divergencias, Lula le propuso a Trump poner a trabajar a los ministros en el asunto. “Les daremos 30 días para que resuelvan las
diferencias. Porque de lo contrario puede ocurrir lo de siempre: la burocracia entra en acción y demora los resultados. Nosotros los presidentes tenemos fecha de caducidad, los burócratas
no”.