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RDC: Cómo las deepfakes pueden cambiar la imagen de los políticos en redes sociales

En “Ronda de corresponsales”, Eleonora Gosman, periodista desde Brasil, Juan Luis Francia, periodista desde Francia, y Marcelo Molina, periodista desde España, analizaron el nuevo canal de Editorial Perfil, el impacto de las deepfakes y las imágenes generadas por inteligencia artificial en la política internacional.

Inteligencia Artificial
Inteligencia Artificial | Captura

La inteligencia artificial transformó la manera en que los políticos pueden ser representados en redes sociales y abrió un desafío para los organismos electorales: distinguir entre una imagen real, una manipulación digital y un avatar completamente artificial. El caso de Jair Bolsonaro en Brasil volvió a poner el tema en el centro de la discusión.

Eleonora Gosman explicó en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, que una deepfake reprodujo la figura del expresidente brasileño mientras se encontraba detenido. “A través de inteligencia artificial, lo que hicieron fue reproducir la figura de Bolsonaro”, señaló. La controversia surgió porque Bolsonaro tiene prohibido emitir discursos desde su prisión.

Deepfakes, avatares y el desafío electoral

Según Gosman, la defensa de que se trataba de una creación digital no necesariamente resuelve el problema. “La excusa fue: bueno, pero esto fue una deepfake”, relató. Y, sobre la supuesta falta de autorización del expresidente, fue contundente: “Yo creo que sí lo autorizó”.

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La utilización política de contenidos artificiales también alcanza a Lula da Silva. Gosman mencionó un video difundido por un aliado de Bolsonaro en el que el presidente brasileño aparece vestido como presidiario. “Lo mismo pasa en el sentido contrario”, explicó, al señalar que este tipo de contenidos circula entre miles de seguidores e influencers.

El problema excede a los videos falsos. “Ahora aparecen los avatares”, advirtió Gosman. Se trata de personajes creados mediante inteligencia artificial que parecen reales y que podrían dificultar la intervención de las autoridades electorales. “¿Cómo hacemos un seguimiento constante de este tipo de ficciones que aparecen con personajes que parecen reales y que son ficticios?”, planteó.

Marcelo Molina coincidió en que se trata de “un gran desafío”, especialmente por el alcance de las plataformas. “El alcance que tiene TikTok, Instagram, X también, es fenomenal”, sostuvo. Además, remarcó que el problema ya no se limita a quien produce una falsificación: “Hoy no solo se juzga al que lo hace, sino al que lo replica”.

Macron, Meloni y la política de las imágenes

Las imágenes manipuladas o fuera de contexto también pueden alterar la percepción sobre las relaciones entre líderes. Molina señaló que una fotografía puede generar la impresión de vínculos personales que quizás no existen: “Al editarla se puede crear de ahí la percepción de un vínculo que va más allá de la relación entre los dos países”.

Juan Luis Francia puso paños fríos sobre las especulaciones acerca de Emmanuel Macron y Giorgia Meloni: “No, no, te digo que no. Yo te diría que hay hasta cierta antipatía”. Según explicó, el contacto físico del presidente francés es una característica habitual de su comportamiento diplomático.

Francia también advirtió que las imágenes tienen una dimensión política. “La cuestión se utiliza también como para desestabilizar políticamente otro Estado, otro gobierno”, sostuvo al referirse a campañas y rumores difundidos contra la esposa de Macron.

El desafío, entonces, no consiste solamente en identificar una deepfake: también implica aprender a interpretar críticamente imágenes reales, editadas o sacadas de contexto en un escenario donde las redes sociales se convirtieron en una de las principales fuentes de información política.