Los vestidos de fiesta, las transparencias y la sastrería de inspiración masculina fueron parte del recorrido de “Tiempo de florecer”, el primer desfile de BLOSSOM en casi 14 años de trayectoria. Presentada en el marco de Casa FOA, la propuesta de la firma creada por Mariela Szuldiner reunió 30 pasadas que conectaron sus orígenes en la indumentaria para niñas con sus diseños de alta costura y una colección de novias.
La presentación tuvo como inspiración las distintas etapas de la vida de una mujer, una idea vinculada con la evolución de la etiqueta. El recorrido permitió reunir esas categorías en una misma pasarela, con el volumen, la corsetería y las transparencias como parte del lenguaje de la colección.
Los vestidos de fiesta abrieron el desfile con una paleta de tonos nude, rosados, metálicos y negro. La selección cromática acompañó una propuesta que desplegó distintas formas de trabajar las superficies, desde la presencia de las lentejuelas hasta las texturas de los encajes y la gasa de seda natural.

Las líneas orgánicas, los volúmenes, los flecos y los frunces integraron el repertorio de recursos de la colección. Dentro de ese conjunto, la corsetería y las transparencias sumaron otras posibilidades de construcción: estructura, zonas que dejan ver la piel y variaciones en la relación entre la tela y el cuerpo.
El interés de la propuesta estuvo en la convivencia de esos elementos. El volumen aportó presencia a las siluetas; los frunces introdujeron relieve; y los flecos incorporaron un recurso asociado al movimiento. Los textiles y sus terminaciones concentraron así buena parte de la información visual del desfile.
Entre los vestidos, BLOSSOM incorporó una selección de sastrería que se destacó por su estructura de inspiración masculina. Su presencia amplió el repertorio de la presentación y planteó otra manera de abordar la indumentaria de celebración.

La inclusión de estas piezas también permitió mostrar la diversidad de categorías que hoy conviven dentro de la firma. En una colección atravesada por referencias a diferentes etapas de la vida, la sastrería sumó una alternativa a los códigos de los vestidos de fiesta y de novia.
Ese contraste entre estructuras sartoriales, líneas orgánicas y volúmenes dio variedad al recorrido de las 30 pasadas. La propuesta reunió distintas maneras de construir una silueta, con el trabajo sobre los materiales como punto de encuentro.
La historia de BLOSSOM comenzó con diseños infantiles. Con el tiempo, la firma extendió su propuesta hacia otras categorías, una transformación que se convirtió en el eje narrativo de su debut en pasarela.
“Comenzamos haciendo vestidos para niñas, pero con el tiempo fuimos creciendo y sentimos la necesidad de ampliar nuestra propuesta”, recordó Szuldiner.

Los vestidos para niñas recuperaron ese comienzo, mientras que los diseños de fiesta y la colección de novias mostraron la expansión de la etiqueta. La inspiración en las etapas de la vida permitió vincular esas líneas y presentar una lectura conjunta de su trayectoria.
“Muchas de las piezas fueron creadas especialmente para este desfile. Queríamos celebrar el vínculo entre las diferentes generaciones que atraviesan la historia de BLOSSOM”, explicó su creadora. El concepto de “Tiempo de florecer” reunió así la evolución de la marca con la relación que busca construir con quienes eligen sus diseños.
La confección y la selección de los géneros forman parte del proceso que Szuldiner destaca al describir su trabajo. “Trabajamos con diseños únicos, con modistas especializadas en alta costura y con géneros nobles que elegimos muy exhaustivamente”, señaló.
Esa atención a los materiales tuvo su correlato en una pasarela que combinó gasa de seda natural, encajes y lentejuelas con recursos como el fruncido y la construcción de volumen. La variedad textil acompañó las distintas categorías sin perder el foco en la elaboración de cada pieza.
En su primer desfile, BLOSSOM condensó casi catorce años de desarrollo en un recorrido por vestidos infantiles, prendas de fiesta, sastrería y novias. La presentación encontró su hilo conductor en el oficio y en una exploración de las formas de vestir para celebrar, desde las transparencias y los volúmenes hasta la estructura del traje.