Juan Carlos de Pablo analizó la evolución de la economía argentina, las perspectivas electorales de Javier Milei y el impacto que podrían tener Vaca Muerta y la minería en el futuro del país. También reflexionó sobre el rol de los economistas en la política, la importancia del equilibrio fiscal y la necesidad de “mirar los números, los hechos y la historia” para comprender una realidad económica cada vez más heterogénea.
En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el economista sostuvo que la probabilidad de reelección de Milei sigue siendo alta, aunque advirtió que “seguridad no hay”. Además, destacó el superávit comercial, defendió la acumulación de reservas y dejó una definición sobre el liderazgo político: “La cuestión nunca es si te equivocás, sino a qué velocidad corregís”.
Juan Carlos de Pablo es licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina y Máster en Economía por la Universidad de Harvard. Es profesor de la Universidad de San Andrés y Dr. Honoris Causa en EUMA. Es miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y autor de más de 50 libros. Es considerado como uno de los economistas más escuchados por el presidente Javier Milei.
Y yo tengo una misa, así como la misa que tienen algunos streamings. Mi misa es conversar cada dos meses aproximadamente con el gran profesor Juan Carlos de Pablo, que nos ayuda a levantar el optimismo sobre la perspectiva que tenemos de la economía. La última vez lo entrevistamos el 16 de junio. Ahí, Juan Carlos, nos dijiste que Milei tiene grandes posibilidades de ser reelecto. Me gustaría, a dos meses de aquello, una evaluación de cómo ves la evolución de la economía y cuánto la, no sé si llamarlo, el adelantamiento del año electoral la afecta. Te escuchamos con esa actitud con la que se va a misa.
Jorge, la economía, eso que llamamos la economía, es de una heterogeneidad total, entre sectores, entre regiones. Entonces, a uno le va mejor, al otro le va peor, etcétera. Ahora, por ejemplo, tomá el EMAE. El EMAE salió el otro día: primero, ves el promedio, 0,8% de aumento, y está para hacer una fiesta. Cuando vos desagregás, decís: sectores, hay crecimiento en tres. Entonces, esto de que tenés Vaca Muerta, litio y el resto de la economía es una exageración. Digo, hay una heterogeneidad. Del mismo modo, hay que decir que el 0,8% de aumento de los precios mayoristas tuvo que ver con la caída de casi 10% en el precio del petróleo. Si no hubiera sido así, hubiera sido como el resto de los precios: 1,7%, 1,8%, etcétera. ¿A dónde voy con esto? Hay exageraciones para un lado y para el otro. Las totalizaciones sirven para muy poquito. Con respecto a lo que dije hace dos meses, lo sigo reiterando: la probabilidad de que sea reelecto es alta. Ahora, seguridad no hay. Quiero decir, yo puedo entender que una persona diga: “Por las dudas, me preparo ante un gran negocio si es reelecto”. Bueno, está bien, porque el futuro siempre es incierto. Pero esto de que estamos 50 y 50, cosas por el estilo, no me parece. Desde el punto de vista de los que les gusta la política como tal, no les alcanzan 24 horas para ver si se juntan, si no se juntan, los candidatos. Para la toma de decisiones, esto se llama mediados de 2027, que es cuando tienen que anotar las alianzas y definir las candidaturas, y en octubre de 2027 vamos a elegir la mitad de Diputados, un tercio del Senado, algunos gobernadores, presidente y vice.
¿Es injusta la opinión pública con la evaluación de la economía y la evolución de la economía del presidente Milei? ¿Creés que no alcanza?
Yo no la llamaría injusta y, además, tengo graves dudas de cómo se hacen esas encuestas, cosas por el estilo. Lo que te digo es lo siguiente: acá hay una multitud de situaciones. Yo camino por la calle y hablo con medio mundo, cosas por el estilo. Lo que vos ves es espíritu de lucha, lo cual, a nivel individual, me parece lo más razonable del mundo. Si después la gente se junta con los parientes o se junta en los cafés a criticar al Gobierno, bueno, está bien, puede ser, pero eso no quiere decir que no siga peleándola, porque es la vida misma.
Juan Carlos, con esa honestidad epistémica que tenés de decir que hay claros y oscuros, uno puede interpretar la baja de la inflación mayorista sin tener en cuenta que gran parte de eso tiene que ver con la caída del precio del petróleo; por lo tanto, hubiera sido 1,7%, 1,6%, como el resto. Y, al mismo tiempo, decir que sí hay datos macroeconómicos muy buenos. Con esa honestidad epistémica con la que contribuís en tu debate de la opinión pública, ¿también lo hacés con el Presidente? Sos la persona que más lo visitó. ¿Contribuís a ayudarlo a tener una mirada con claros y oscuros?
Vos sabés, mi querido amigo, que yo no hablo ni de lo que digo, ni de lo que escucho, ni de lo que veo en Olivos. Ahora, debería sorprenderte que no hablara de estas cosas con el Presidente, con la amistad que nos une.
Bueno, sin hablar de nada de lo que vos hablás, sino simplemente para caracterizar: hay una diferencia generacional entre vos y el Presidente, una enorme experiencia pasada bajo el puente, en tu caso. Es una relación de maestro con un exalumno. En todas esas visitas, ¿hay un deseo de apoyo emocional? ¿Es una amistad personal? ¿Cómo habría que caracterizarla?
Yo diría tío-sobrino. Él tiene 55 años, yo tengo 82. Hablamos como hablan los amigos, hablamos de las cosas más diversas, etcétera. Y es así. Entonces, no hay misterio. Yo no soy funcionario, yo no soy asesor del Presidente. Si yo fuera asesor del Presidente, no podría estar hablando con vos públicamente.
Exacto.
Entonces, yo hablo ahí y después hablo con vos como profesional, etcétera. Lo que sí digo, contra todas las cosas que estoy escuchando, es que no está loco. Es una pavada esto de que está loco, empastillado, todo ese tipo de cosas. Hay una fantasía realmente fenomenal. Eso es lo que quiero pinchar, en función simplemente de que nos vemos una vez por semana.
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Bueno, gran aporte, Juan Carlos. Vayamos entonces al tema profesional. Hablaste también hace unas semanas del riesgo de una enfermedad holandesa, como un efecto secundario de algo positivo. Me gustaría que compartieras con nuestra audiencia el comentario, cuál es tu temor y cómo ves que se podría solucionar.
Tengo lo siguiente: el año pasado el superávit comercial fue de 11.000 millones de dólares. Vos le hubieras preguntado a cualquiera de los que hacen números: “¿Usted cuánto ve este año?”. Y te hubieran dicho 12, 13. Ponéle, vamos para 30, con exportaciones arriba de 100.000 millones, etcétera. Con lo cual, cuando alguien dice: “Bueno, si la economía creciera más rápido, habría más importación y menos superávit comercial”, chocolate por la noticia. Pero yo les digo a mis amigos, los que les gusta hacer los números: ponéle a las importaciones el número que vos quieras y todavía te va a quedar un superávit comercial fenomenal. Esto es una oportunidad que el Banco Central está aprovechando para comprar reservas. No es un cambio de criterio porque lo pensaron mejor, es aprovechar la oportunidad. Porque el planteo, donde se mezcla economía y política pensando en 2027, es muy sencillo. Dice: “Mirá, Milei sigue siendo amigo de Trump, pero si no lo precisamos el año que viene, mejor”, porque, entre otras cosas, no sabés cómo va a estar si es un pato rengo después de la elección del 3 de noviembre, digamos, cosas por el estilo. Entonces, tratemos de prepararnos. Es el punto que hizo Caputo en una conferencia de prensa hace algunas semanas. Dijo: “Si no necesitamos a Wall Street y no necesitamos a Trump, mejor”. Bueno, estamos preparándonos para eso.
¿Y creés que se puede llegar a cruzar lo que normalmente son las turbulencias cambiarias en una elección?
No tenemos cómo saberlo. Lo que sí sabemos es lo siguiente: cuando Javier Milei dijo “socorro”, eliminando transitoriamente las retenciones a la exportación para algunos productos agropecuarios, los tenedores de granos vendieron. Y cuando le dijo al Tío Sam, vino y puso pin. Bueno, se está jugando a que para el año que viene, de repente, alguna vez no sabe si la va a precisar o no, pero por las dudas está armando defensas locales, no sea cosa que digas “socorro” y no estén en la misma condición.
Y te hago una pregunta típicamente económica. No sé si digo una blasfemia: ¿se puede hablar de cuál es el dólar de equilibrio y si un gobierno puede conseguir y afectar que tenga ese dólar de equilibrio? ¿Este dólar es de equilibrio o sería conveniente, finalmente, que cierto grado de turbulencias cambiarias llevaran el dólar más cerca del techo de la banda y los beneficios fueran, no sé si mayores o iguales, por lo menos no menores que los costos?
No confundamos aritmética con economía, querido Jorge.
A ver.
Cuando alguien me dice: “Hacemos una regla de tres con revenue y entonces te da no sé qué número”, eso es aritmética, esto no es economía. Acá vos no tenés una intervención directa; de hecho, tenés flotación. ¿Querés que te diga? Hace meses que el dólar no se acerca ni por casualidad a la banda superior y ya no me acuerdo cuánto es. Hoy me estaba riendo leyendo algunos diarios que dicen que el dólar “superó el techo”, y alguno, menos mal, usó techo entre comillas. Punto. Esto es oferta y demanda privada y vos todavía tenés un pedazo de la demanda por parte del Banco Central, que está aprovechando la oportunidad para recuperar ciertas reservas. Esto es muy importante. Por ahí nos está escuchando una persona que hoy, por razones X, necesita una devaluación con respecto a los chinos, cosas por el estilo, y entonces llega a decir: “Si el dólar hoy estuviera a 5.000 pesos, estos problemas yo no los tendría”. Respuesta: no sueñes. Segundo: si el dólar hoy estuviera a 5.000 pesos, no tendrías esos problemas, tendrías otros problemas. No hay nada gratis en economía, estimado. Pero lo que quiero decir es lo siguiente: hoy, en el horizonte que vos tenés, no tenés nada parecido a un salto devaluatorio, cosas por el estilo, que a los que están complicados les resuelva los problemas. Moraleja: no hay más remedio que enfrentar los problemas de manera directa. Algunos problemas tienen que ver con la parte interna de las empresas, otros tienen que ver con el Gobierno nacional, el Gobierno provincial, el Gobierno municipal, los jueces, los gremios y no sé cuánto. Y hay que ir a la fuente hoy. Tenés que ir a la fuente para ver qué hacer con tu realidad.
O sea, podríamos decir que, a partir de Vaca Muerta y la minería, la Argentina va a tener un dólar más bajo de manera permanente.
Como seguramente lo tuvo, perdón, en el último cuarto del siglo XIX, cuando aparecieron los ferrocarriles, los frigoríficos, cosas por el estilo, y evidentemente tuviste una oportunidad centrada mucho más en el Litoral. Entonces, uno dice: apareció esto. Algunos colegas míos dicen si es enfermedad holandesa o enfermedad japonesa. Saquemos la nomenclatura, vamos a la realidad. Vos lo que tenés hoy es un superávit comercial de una cuantía realmente fenomenal y entonces la discusión es qué hacemos con eso. Y yo lo que digo es: todo afectado debería hacer un buen diagnóstico, a ver qué es lo que está fuera de su control, más lo que tiene que hacer en su empresa, para ir a hablar con la autoridad o con quien sea que sea relevante.
Juan Carlos, vos decías la relación de tío-sobrino. Creo que también podrías plantear que tenés una relación de tío-sobrino con todos los economistas argentinos o con la mayoría de los economistas argentinos. Eso no solo es un tema cronológico, es también la cantidad de años influyendo en el debate público. No todo el mundo ha tenido la posibilidad de mantenerse a lo largo del tiempo siendo influyente en el debate público. En una mirada retrospectiva, ¿qué le dirías a tus colegas más jóvenes? La mayoría de ellos, de la edad de Javier Milei.
Básicamente: miren los números, miren los hechos, caminen por la calle, lean mucha historia. Mucha historia. Acostúmbrense a escuchar. Perdón, acostúmbrense a desagregar. Con los agregados tienen que estar los primeros diez minutos; después, desagreguen. Los modelos de certeza que aprendimos en la facultad sirven para entrenarnos, pero el mundo es incierto, el mundo es fluido. Así que estén, digamos así, alertas y no teman decir cosas desagradables si ustedes creen que, desde el punto de vista profesional, las tienen que decir. De la misma manera que vos querés curarte con un médico y querés que te diga las cosas como son. No un tipo que dice: “Pobrecito Jorgito”, rajá porque con ese tipo te vas a morir. Entonces, yo les digo a los alumnos: no es solamente técnica lo que les transmito, es el tema de galvanizarse desde el punto de vista profesional, porque los profesionales rara vez tenemos buenas noticias. ¿Cuándo fuiste al dentista y te dio una buena noticia? Nunca. ¿Por qué? Porque vas cuando te duele la muela. Con la economía es lo mismo. Eso se lo digo cariñosamente a todos mis colegas.
¿Y te llama la atención, Juan Carlos, el crecimiento de la valoración pública de la profesión de economista? La enorme cantidad de candidatos a puestos importantes que se promueven para el año próximo son economistas. Obviamente está el Presidente, que es economista; el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Kicillof, que es economista; pero se agregan como candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires el economista Prat-Gay, como candidatos a presidentes Carlos Melconian, Hernán Lacunza. ¿Te hace reflexionar cuando ves tantos economistas que consideran que son los saberes adecuados para conducir los más altos cargos de las responsabilidades públicas?
No demasiado. Déjame citar acá a Arnold Harberger, que es un gran economista, arriba de 100 años tiene, que se pasó la vida estudiando políticas económicas, interactuando. Cuando le preguntaron cuál es la principal característica que tiene que tener un ministro de Economía, dijo: el coraje.
¿Y la inteligencia?
Y la inteligencia, sí. La brillantez, no. La brillantez, no. Porque genera congresos interesantes, que desde el punto de vista práctico son irrelevantes. ¿A dónde voy? Mirá, si vos agarrás la historia, no solamente nacional sino internacional, y decís: “Estos fueron grandes presidentes”, y vas para atrás en su historia presente, yo me hubiera imaginado que estas iban a ser grandes presidencias. El argumento de cuántos libros leyó, cuánto sabe, es difícil. Moraleja: no tengo ningún problema con que sean economistas. Todos somos ignorantes en otras áreas, pero lo importante es que vos, cuando llegás ahí, tenés que entender que sos presidente. Javier Milei es presidente, que sea economista de profesión, interactúe con Caputo, con quien sea, pero el tipo labura de presidente y, bueno, eso se aprende.
Es muy interesante. Vos decís que para ser buen ministro de Economía hace falta coraje más que brillantez. Eso, para ser presidente, se potencia todavía.
Totalmente. Pero totalmente. Mirá, Henry Kissinger dice: “El líder, a diferencia del profeta, está tres pasos adelante de la población que lidera”. Esos tres pasos están en la prácticamente total oscuridad. Bueno, a vos te pagan para que pongas la pelota sobre la mesa cada cinco minutos, lo digo en latín porque soy un tipo fino, ¿entendés? Y te vas a equivocar. Obviamente, acá la cuestión nunca es si te equivocás, sino a qué velocidad corregís. Tomá la 125. El día que se publicó, ¿te acordás? La 125. Alguno habrá dicho: “Bueno, sí, puede ser que no”. Bueno, viste cómo siguió: siguió, insistieron, renunció Lousteau, después la llevaron al Congreso y desempató Cobos. Tres meses después, uno podría haber dicho: “Flaco, sacá el pie”. Cuando renunció Lousteau, se lleva la 125 a su casa y hablamos de otra manera. Entonces, acá por eso es importante la historia. Yo les digo a los pibes: mamen la historia. Cuando aparece la famosa destrucción creativa de Schumpeter, aparece un proceso nuevo, un producto nuevo. La pregunta es: ¿qué van a hacer los perdedores? ¿Cuál es la velocidad de reacción, etcétera? Bueno, la historia para eso es un manual.
Juan Carlos, uno de los temas recurrentes es que se acerca una elección, un gobierno peronista siempre es competitivo y se genera un período de tránsito entre las elecciones hasta llegar al balotaje. Durante ese tiempo hay inestabilidad porque se supone que el peronismo en el poder va a ser riesgoso financieramente. Dado que un 30% de la población es recurrentemente peronista, ¿le asignás posibilidades a la modernización de la perspectiva económica del peronismo para que deje de generar ese fantasma en aquellos que no son peronistas? La solución definitiva de la economía argentina es que haya cierto acuerdo en políticas básicas, como por ejemplo el equilibrio fiscal, que sean asumidas también por el peronismo. ¿Creés que eso es posible?
Desdoblemos la cuestión en dos partes.
Dale.
La primera es la campaña electoral, donde mejor que el candidato de la oposición hable, entre comillas, maravillas del equilibrio fiscal. Hay que ver si le creés o no. Después va a decir “sí, pero…”, cosas por el estilo. Pero, junto con eso, Jorge, está el tema de la sustancia. Cada candidato presidencial tiene que agarrar gente de lo suyo en cada una de las áreas y decir: “Che, muchachos, si tenemos la mala suerte de ganar, ¿me pueden decir qué carajo hacemos desde el 10 de diciembre de 2027?”. Este es un desafío profesional que un candidato presidencial se lo tiene que decir a los economistas, a los médicos, a los expertos en relaciones internacionales, ¿entendés? Entonces digo: la campaña electoral puede ser una fantasía donde, de repente, queda bien hablar de equilibrio fiscal, sujeto a no sé cuántas cosas. Hay que ver cómo se gana la elección o no. Pero, junto con eso, viene la cuestión de la sustancia por parte del tipo que, como me gusta decir, tiene la mala suerte de ganar, y verá.
¿Cuál es tu opinión de Kicillof como economista, Juan Carlos?
Estimado, tendría que leer alguno de los trabajos de él para analizarte. Me han dicho que tengo que leer la tesis y, la verdad, en función de alguna cosa que le escuché como economista, la verdad que no tengo ganas. Pero hasta ahí. Pero él es político, es un gobernador, va a estar hablando políticamente, etcétera. Nunca hablé con él, ¿no? Así que no te puedo decir más nada que eso.
La tesis, si no recuerdo mal, es todo un planteo sobre Keynes.
Exactamente.
¿Y tu opinión de Keynes?
¿De quién? ¿De Keynes?
De Keynes, sí. La tuya.
Me llamó el otro día, hablamos media hora. Ya mismo te digo lo siguiente: es un típico caso, como Raúl Prebisch, nuestro compatriota, de un hombre de acción que utilizó o creó el análisis económico para entender lo que el tipo tenía que hacer. Agarrar lo que él dijo en algún momento, independientemente de las circunstancias, y aplicarlo, es una pavada total. Pero lo podés decir de cualquiera. Escuchame, hoy yo les podría decir a los alumnos: lean el Ensayo sobre el principio de la población de Malthus como historia, como cultura. El problema que tenemos hoy es la caída de la tasa de natalidad, no hay explosión demográfica, ¿entendés? La Teoría General fue escrita en circunstancias dramáticas en la década del 30. Hay que releerla, hay que reescribirla con ojos de hoy.
Juan Carlos, es un lujo hablar con vos. Muchas, muchas gracias y muchas gracias también por tu tiempo.
Un fuerte abrazo, estimado. Hasta cualquier momento.
Un gran abrazo.
LMM