La legisladora porteña Silvia Lospennato sostuvo que el respaldo político que sostiene el gobierno de Javier Milei se explica por un cambio en la percepción social sobre la necesidad de reformas. “La sociedad cambió y se dio cuenta de que no era volviendo hacia atrás que iba a conseguir mirar hacia adelante”, afirmó en diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Silvia Lospennato es politóloga egresada de la Universidad de Buenos Aires y también fue diputada nacional por la provincia de Buenos Aires entre 2015 y 2025 por el PRO. Actualmente se desempeña como legisladora de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y es presidenta del bloque Vamos por Más en dicha legislatura.

Supongo que se ve distinto desde la Legislatura que desde el Congreso la realidad argentina. Por lo menos no tuviste que soportar el domingo los insultos del presidente a parte de los legisladores. Me gustaría un balance tuyo de cómo ves que comenzó el año tanto a nivel nacional como local.
Lo que tiene estar ahora en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires es que también tenemos una mirada muy cercana y cotidiana a la realidad de la gente, del vecino y a los problemas que tiene el vecino, que a veces uno desde el Congreso no tiene porque estamos tratando temáticas que están bastante más alejadas de lo que le pasa al ciudadano todos los días. Sobre el principio de año, creo que está claro que el Presidente quiso marcar, con su estilo, una posición de hacia dónde cree que tiene que seguir avanzando su proyecto económico. Y fue enfático respecto a continuar con la apertura de la economía y a continuar con el sostenimiento del equilibrio fiscal como ejes centrales. Y después se enunció una serie de leyes sin mayor detalle que supongo que en los próximos meses conoceremos, y es muy difícil opinar sobre lo que no tenemos mayor detalle.
Sobre cómo veo que inició el año también desde lo cotidiano, desde el vecino de la ciudad, lo que yo percibo, y salen las encuestas también, es que hay una preocupación creciente en la ciudadanía por el parate de la actividad económica. Ese “parate” esconde que hay sectores de la economía que sí están funcionando y con actividad, y otros que están más resentidos. Y eso creo que se empieza a sentir en zonas comerciales con muchos comercios cerrados, en algunas personas que van sintiendo que el empleo se vuelve más difícil o que tienen que complementar salarios con un segundo trabajo. En la mayoría de los casos, estos trabajos vinculados al trabajo de aplicación. Eso lo veo mucho porque yo soy usuaria del transporte público y también utilizo mucho las aplicaciones para moverme por la ciudad. Y te diría que la gran mayoría de las personas con las que me cruzo lo tienen como un segundo trabajo, con la necesidad de complementar un salario que se fue deteriorando, que no está creciendo al mismo ritmo que la inflación.
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El 19 de marzo se va a reunir el PRO de cara a 2027. ¿Cuál es tu mirada tanto desde la Ciudad como a nivel nacional sobre si en algún momento se ve la necesidad de que el PRO tenga un candidato a presidente para que al mismo tiempo refuerce la reelección del PRO en la ciudad con Jorge Macri?
En la perspectiva nacional, vamos a estar atentos escuchando a quien es nuestro presidente de partido y que además es el líder político de nuestro espacio y, por ende, siempre nos transmite su idea de hacia dónde cree que debemos ir como agrupación política. Él ha repetido insistentemente sobre la necesidad de tener un candidato propio para competir en las elecciones. Yo creo que ahí, más que hablar de personas, de lo que habla es de que el PRO tiene que decir: qué cosas, qué país, qué Argentina imaginamos para los próximos años y cómo creemos que se tiene que llegar hasta ese lugar.
Luego se darán las distintas circunstancias: si existe o no una persona que pueda encarnar eso con vocación, si la gente quiere acompañar una propuesta o no quiere acompañarla. Pero me parece que la mirada de Mauricio (Macri) en esto es que el PRO tiene que ser muy asertivo respecto a qué pensamos de la Argentina en los próximos años, y cuáles son los desafíos que tenemos pendientes, reconociendo que se ha avanzado en muchas de las reformas que nosotros creíamos que era necesario avanzar también. Porque me parece que sería injusto no reconocer que algunas de las cosas que nosotros creíamos que eran necesarias, y seguimos creyendo que son necesarias para la Argentina, están empezando a avanzar. Veremos cuáles son los resultados, si eran así o tenían que ser de otra manera. Pero creo que eso es lo primero: escuchar a Mauricio y poner a todo el partido con foco en contarles cuál es nuestra propuesta diferencial a nivel nacional.
En términos de la Ciudad de Buenos Aires, nuestro trabajo y el que hacemos con Jorge Macri todos los días es tratar de darle el mejor servicio a los vecinos para que los vecinos sigan creyendo que el PRO es la fuerza política que mejor puede gobernar esta ciudad y con la que se sienten cómodos, con la que hemos construido, digamos, esta ciudad en la que vivimos y en la que queremos seguir manteniendo el nivel de vida que tienen los porteños, que se diferencia del resto del país. Nosotros tenemos una Ciudad que tiene la particularidad de que duplica su población durante el día que después se vuelve y puede comparar contra el lugar en el que vive. Y en general esa gente valora muchísimo y entonces dice: “Ustedes tienen un montón de cosas que me gustaría tener también en mi lugar de origen”.
A los porteños lo que nos pasa es que nos comparamos contra nosotros mismos, y ese siempre es un desafío más grande cuando uno se compara y tiene que mejorar sobre lo que ya hoy está muy por encima de la media nacional en casi todo, que es salud pública. No hay salud pública en todo el país como la Ciudad de Buenos Aires. No solo porque tenemos al mejor ministro, yo creo, de Latinoamérica de salud, que es Fernán Quirós, sino por la inversión que está haciendo Jorge Macri en los hospitales de la ciudad. Te invito a recorrerlos, Jorge, porque no lo podés creer.
Por ejemplo, se incorporó un acelerador lineal. Solamente hay dos en el país: uno en el sector privado y uno en el sector público de la ciudad de Buenos Aires. Pronto tendremos inclusive también ahí, en el Marie Curie, un equipo para hacer PET que no existe en el sistema público en ninguna provincia. Se lo preguntaba a Fernán, y lo vamos a tener en la Ciudad de Buenos Aires. Hay inversiones muy grandes en infraestructura en los hospitales, en los centros de diagnóstico, en las escuelas de la Ciudad, que se ven en los resultados.
También tenemos los mejores resultados de lengua y matemática de los últimos 20 años en la Ciudad, producto de la inversión que hacemos en educación. Entonces, eso nos diferencia, eso es nuestro ADN como PRO en la ciudad de Buenos Aires y es más de lo que tenemos que mostrarles a nuestros vecinos.
Vos tuviste mucha incidencia y visibilidad en la discusión de la estructura electoral y política, del sistema político, cómo tiene que operar y cuáles tienen que ser las reglas del juego en las que se desarrollen. Hay todo un debate respecto de las PASO por la intención del gobierno de eliminarlas. ¿Cuál es tu opinión sobre la reforma política que plantea el Presidente en cada una de sus facetas, en particular respecto de las PASO?
Yo creo que las PASO pueden ser modificadas, pero para mí son una buena herramienta. El problema de las PASO tenía que ver con el financiamiento y yo creo que eso es algo que se puede revisar, si hay un abuso a veces en la presentación de listas inexistentes para conseguir fondos. También creo que la Boleta Única resolvió gran parte de ese problema porque una de las cosas por las que se presentaban listas que sacaban una cantidad irrisoria de votos era porque recibían un gran financiamiento para la impresión de boletas. Al no existir hoy la impresión de boletas, porque eso ya está a cargo del Estado con la Boleta Única, hay un desincentivo grande a la participación de estos sellos que competían en las PASO. Con lo cual yo creo que la oferta efectiva de partidos, la cantidad de competidores en la PASO, con este nuevo sistema y la boleta única debería disminuir.
De hecho, ahora en los próximos días hay un seminario en el que voy a estar hablando de todas estas cosas, porque yo fui una gran impulsora de la Ley de Boleta Única, que la empecé dos años antes de que se sancionara, cuando todavía teníamos al gobierno de Alberto Fernández. Logramos la media sanción y finalmente, con el gobierno del presidente Milei, se logró la sanción definitiva.
Yo creo que hay que profundizar la estrategia de Boleta Única. Eso quiere decir insistir para que todas las provincias opten por este mecanismo más transparente y mejor. Yo creo que la elección PASO, con la Boleta Única, va a corregir algunos de los defectos que se le encontraban a la PASO, que era esta presentación de candidaturas falsas o con poca repercusión social, con poco apoyo social para conseguir financiamiento. Con lo cual creo que es una buena herramienta la PASO para garantizar la democracia interna en las agrupaciones políticas y que con apenas estas reformas esos defectos que le encontrábamos se pueden resolver.
Sobre la reforma escuché muchas cosas sobre qué vendrían dentro de esa reforma, pero no las leí. El Presidente habló de reformar la ley de financiamiento de los partidos políticos. Hay que estar muy atentos a esta reforma. A mí me preocupa que simplemente sea una eliminación de los límites a los aportes y que no se extremen los controles, porque no queremos una política que sea secuestrada por el narcotráfico, por el lavado de activos, por las organizaciones delictuales que financien a la política.
Entonces, cuando se toca la ley de financiamiento, que yo estoy absolutamente de acuerdo en que se puede hacer mucho más y que hay que discutirlo siempre, hay que tener todos los controles necesarios para evitar la cooptación de los partidos políticos por parte de asociaciones criminales o de gente que tenga otros intereses que no sean el pleno ejercicio de la democracia para financiar a la política.
Muchos argumentan que proyectos que logra aprobar el gobierno de Milei son los que no podía lograr aprobar el gobierno de Macri, en función de que el PRO y Juntos por el Cambio era respetuoso tanto de lo institucional como de la corrección política, como de las formas. Y al contrario, disculpan, en el caso de Milei, la falta de respeto a las instituciones, a la forma, porque dicen que de esa forma se consiguen los resultados. Mi pregunta es si es a pesar de eso o por eso.
Yo creo que es a pesar de eso y que eso no es la razón por la que se consiguen los resultados. Creo que hay varias cosas respecto de por qué se consiguen los resultados. La primera es porque a nosotros, en el gobierno de Mauricio, nos tocó un Congreso absolutamente polarizado, y polarizado es que proponía casi un empate muy difícil de romper entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. Llegamos a tener en algún momento 117 a 118, una cosa así. Quedaba muy poco en el medio, después de las tres elecciones muy exitosas de Juntos por el Cambio.
Pero el más importante por el cual algunas de estas reformas no avanzaron, sin dudas, es porque la sociedad no acompañaba muchas de estas reformas. Y la sociedad cambió, y la sociedad se dio cuenta de que no era volviendo hacia atrás que iba a conseguir mirar hacia adelante. Ese clic que hizo la sociedad es el que hoy hace que, pese al enorme sacrificio que hacen muchas familias, el gobierno siga teniendo un apoyo en esta agenda reformista, porque la gente piensa que el futuro está mirando hacia adelante y no repitiendo las recetas del pasado. Milei tiene éxito político a pesar de sus formas.
Creo que en el gobierno de Mauricio todavía había una gran parte de la población que se tentaba con esta idea de volver a lo que teníamos tal vez y a alguien más prolijo. Creo que eso fue lo que, de alguna manera, se vendió en la idea de Alberto Fernández presidente. Era como lo mismo que habían tenido, pero de alguna manera más prolijo. Él decía que no iba a ser corrupto. Algunas cosas tal vez engañaron la percepción de que se podía, con las mismas recetas fallidas, tener un resultado diferente. La consecuencia fue que nos fuimos más al fondo todavía, y la gente hoy tiene más paciencia para esperar que el cambio llegue a su vida cotidiana.
TV/LT