sábado 18 de septiembre de 2021
OPINIóN Diario de la Peste
10-11-2020 12:09

Moderar el entusiasmo

A mayor eficacia de cada vacuna mayor es su cotización en Wall Street.

10-11-2020 12:09

Yes, yes, yes. Hasta tres veces ha dicho el científico John Bell, miembro del equipo que trabaja en la vacuna de Oxford cuando la periodista de la BBC le preguntó ayer por la tarde: «¿Podemos decir con seguridad que la normalidad regresará en primavera?» . Bell ha dicho que las respuestas inmunológicas de la vacuna en la que ellos trabajan, la de AstraZeneca, la anunciada por Pfizer e incluso la de Moderna dan similares niveles de eficacia. La eficacia de la vacuna sería de un 90%.

Todos habrán seguido las noticias y, con ellas, la algarabía que desató –cómo no puede ser de otro modo– debajo del arrugado pliegue de las mascarillas. También en las bolsas. Antes de abrir Wall Street, Pfizer ya valía un 10% más; en España, Iberia ascendía un 25% y al cerrar el Ibex 35 registró una subida de 8,5 puntos, la mayor cota en una década.

Claro, pero al ir al comunicado oficial, vemos que los resultados de 94 voluntarios entre 43.538 participantes en la fase 3 del ensayo; aseguran, además, que las pruebas continuarán en las próximas semanas hasta llegar a los 164 casos para precisar aún más la tasa de efectividad [4]. Lo escueto del comunicado lleva a pensar en el destinatario real: ¿la comunidad científica? De ser así debería venir la nota acompañada por el protocolo convencional que se utiliza en estos casos. Eleanor Riley, profesora de Inmunología y Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Edimburgo dijo ayer que desconocen el conjunto de datos que avalan los resultados ni la gravedad de los casos que se vieron en el ensayo. «Tenemos razones para ser moderadamente optimistas».

"La eficacia de la vacuna sería de un 90 %"

Se supone que al cotizar en la bolsa estadounidense la farmacéutica alemana está obligada a exponer todo tipo de alteración en el desarrollo de su negocio, malo o positivo –como este caso–, para que los inversores estén informados. La premura ha obviado un informe completo que vendrá más adelante, pero desde esta perspectiva el objetivo inicial ha sido, signo de los tiempos, el mercado de inversores y, como en la metáfora del derrame neoliberal, proporcionar una sonrisa a los ejércitos de ciudadanos con mascarillas que suben la cuesta que impone la vigorosa curva de contagios.

Este fin de semana en España  la cifra de casos descendió, pero la de muertos registró un récord, con lo cual no hay tregua en el mapa de un país con toque de queda en todas las comunidades, confinamiento de muchos municipios y cierre perimetral prácticamente en todos .

Mientras tanto, en Estados Unidos, Donald Trump no solo se atrinchera en el poder, sino que no para de emitir mensajes, como el supuesto complot para demorar el anuncio de la vacuna después de las elecciones o ejecutar actos extremos como el despido del secretario de Defensa. Los bailes animados por Kamala Harris y seguidos por los demócratas en la calle también reclaman cierta moderación ya que empezando por los votos y siguiendo por la estrategia que despliega Trump, también pide lo que la profesora Harris aconseja ante la vacuna: ser cautelosamente optimistas.

Es verdad que Biden ha sido el candidato más votado de la historia en Estados Unidos con 76,3 millones de votos, superando el récord de Obama con 69,5. Pero Trump ha sumado 71,4 millones. Esta descomunal cantidad de votos y la campaña que de algún modo alienta desde la Casa Blanca, con una movilización permanente de su electorado, lleva a pensar, como reflexiona Anne Applemaum en The Atlantic, que no parará el recuento de votos que anhela, pero sí aumentará la división y la desconfianza aún más.

Mientras tanto, tiene por delante dos meses para levantar todo tipo de muros alrededor de la presidencia y gestionar un desorden monumental para recibir a Biden en la Casa Blanca.

Aquí hoy, mientras tanto, se cumple un año del primer Gobierno de confluencia de izquierdas desde la Segunda República. El «ilegítimo Gobierno socialcomunista» como le llama Vox, el partido de ultraderecha, que con la derrota de Trump –al igual que Boris Johnson– están, afortunadamente para España, el Reino Unido y Europa, un poco más solos. Hoy, Marine Le Pen, en una entrevista que le hace el periódico español El Mundo, dice no reconocerse en Trump ni Bolsonaro . «Soy francesa y por definición no me puedo parecer a otro», remata. De momento, como queda claro y fiel a sus principios, acepta el resultado de las elecciones.

Después de todo, no solo hay que moderar el entusiasmo: vale la pena relajarse un poco y moderar el pesimismo. Voilà!

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