martes 28 de junio de 2022
OPINIóN Columna

Carta a los republicanos

Los republicanos debemos entender que defendemos un sistema muy superior al populismo por promover la vida en un estado de derecho igualitario, lo cual es la única fuente de libertad política para la sociedad.

09-12-2021 16:59

Es simple: los populistas quieren y siempre han querido la hegemonía de un solo partido, el suyo, con un líder discrecional por encima de las leyes y de la división de poderes. Según su sueño deberíamos desaparecer, pero existimos, y les somos funcionales en cuanto a su necesidad de tener siempre un enemigo para justificar su razón de ser.

Todo vale para ellos. Aceptan ciertas reglas de la democracia pluripartidaria sólo cuando no les queda otro remedio, fundamentándose en su pragmático “para el pueblo”. Pero esto implica que la gente pierda la igualdad ante la ley y la libertad que la ley nos proporciona frente ala discreción de cualquier líder autoritario (bueno o malo) y de cualquier grupo. Ya hemos visto durante muchas décadas cómo el populismo no tiene escrúpulos en manipular la constitución, los distintos poderes, las elecciones, las leyes, etc.

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Es inadmisible nuestra ingenuidad, como ocurrió por ejemplo durante los gobiernos de Alfonsín y Macri, en que creímos que se iba a poder gobernar como si estuviésemos viviendo a pleno en una democracia republicana y liberal. Así terminamos. Tener una democracia (gobierno de la mayoría) no es lo mismo que tener una república (gobierno de las leyes) ni tampoco que esta sea liberal (tolerante y pluralista). Nosotros queremos las tres, ellos quieren solo la primera.

No alcanza con dar el ejemplo tampoco, es necesario tomar una actitud consciente de que estamos ante un movimiento que no quiere el mismo sistema político que nosotros. Más aún ahora que la enorme pobreza que tenemos facilita enormemente el populismo. Este clama por la lucha y la militancia contra nosotros, y nosotros actuamos en forma tolerante.

A veces, y no son pocas, las repúblicas democráticas liberales en el mundo han debido recurrir a actitudes combativas para enfrentarse a los populismos, como en la segunda guerra mundial. No estamos frente a esa situación, pero los principios en lucha son los mismos.

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Los republicanos debemos entender que defendemos un sistema muy superior al populismo. Pero no por ser más bondadosos (muchísimas personas buenas adhieren al populismo), sino por promover la vida en un estado de derecho igualitario, lo cual es la única fuente de libertad política para la sociedad. Y esto hay que defenderlo con el rigor de una hegemonía institucional, como hoy lo hacen los países del primer mundo.

En la república democrática y liberal pueden convivir izquierda y derecha, proteccionismo y apertura, distribucionismo y liberalismo, progresismo y conservadurismo, etc. De tal manera, los partidos republicanos de todo el arco ideológico, deben combatir unidos y activamente al populismo.

El populismo, dado que en el paradigma actual es inaceptable mostrarlo tal como es a la vista de todos, busca mimetizarse en la república y cooptarla desde adentro. Lo que resulta es una mezcla ineficaz e incoherente de república democrática con autoritarismo. Si los republicanos nos olvidamos de esto estamos perdidos.

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Intolerancia para los intolerantes. En la lucha entre dos hegemonías (el populismo que quiere imponerse como partido único y el republicanismo que da lugar a las distintas ideologías que aceptan el sistema) no hay debate posible porque tienen dos cosmovisiones distintas.

El republicanismo creó y sigue creando civilización en todo el mundo, y el populismo sólo ha traído decadencia o destrucción a largo plazo. ¿Por qué alguien duda de que aquí va a ser distinto?

¿Por qué alguien cree que la consigna de “lucha y militancia” a lo largo de décadas, pueden traer algo diferente a una guerra civil enmascarada y empobrecimiento general?

No demos la república por hecha, hay que defenderla desde sus bases. Sino cada vez va a ser peor.