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OPINIóN / Aborto: sesión histórica
miércoles 8 agosto, 2018

El sistema nervioso del aborto

Lo dilemas en torno al debate sobre la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo en Argentina.

por Mariano Marquevich

El objetivo de esta nota no es tanto bajar línea, sino destacar que hubo una catarata de falacias argumentativas de ambos lados en los que vale la pena reparar. Foto: NA

Calma. Ante todo calma. Tiempo para informarse. Un desarrollo de ideas claras. Objetivas. Desideologizadas. Todo eso escaseó en la mayoría de los debates mediáticos y en la Cámara de diputados. Holgaban periodistas y funcionarios enardecidos, exultantes, enfrentados.

La crispación, aunque siempre inconveniente, tiene asidero ya que se trata de un dilema complejísimo: se está tratando el abandono estatal hacia las mujeres más vulnerables en plena etapa cultural de concientización feminista y/o el asesinato del humano más indefenso: un gestante en su etapa de mayor indefensión. 

Antes de adentrarnos en el asunto, es vital resaltar que los habitantes han de sentirse representados en su condición de personas indiferentemente a las creencias religiosas a las que adscriben. La importancia de no interferir desde la religión al momento de legislar, pese a quién le pese, se postula como una modalidad inevitable en el devenir de las prácticas sociales modernas. 

Dicho esto, el objetivo de esta nota no es tanto “bajar línea” sino destacar que hubo una catarata de falacias argumentativas de ambos lados en los que vale la pena reparar:

- Decir ¨yo cuido a las dos vidas¨ produce un avasallamiento sobre el eje central de la discusión. Utilizar ese slogan como método de concientización dá por sentado que para todos son dos vidas, cuando dicha cuestión es terreno interpretativo al punto de que afloran argumentos contrapuestos tanto en científicos, como filosóficos y hasta existen divergencias dentro de la misma Iglesia: Santo Tomas de Aquino -una de las mayores figuras de la teología cristiana- consideró persona recién al “homúnculo” es decir al feto una vez que adquiere cierta forma humana.

¿De cuáles DOS vidas hablan? Ya que puede que ese óvulo fecundado no fuera considerado vida por una porción no desestimaba de la población.

- Decir que la mujer es dueña de su cuerpo cuando en su cuerpo puede darse el fenómeno de que existan no uno sino dos cuerpos. No me refiero específicamente a si un óvulo fecundado fuera una persona o no, sino al cuerpo ya insoslayable de los últimos meses que hasta pega patadas. En tal caso, seguiría dueña de su propio cuerpo pero el slogan queda corto como bandera para el tratamiento estatal de la situación.

- Que porque uno es varón no puede opinar. Se trata de un tema donde la mujer es la protagonista. No hay dudas. Pero tampoco se debe dejar de lado que ese óvulo necesita un espermatozoide lo cual significa que por más microscópico que fuera, dicha formación no es un subproducto exclusivo del cuerpo de la mujer si bien todo su cuidado y nutrición depende sí exclusivamente de ella.

- Otra falacia argumental es exigir que porque es algo inevitable no se deba prohibir. Este es un concepto que trasladado a otros ámbitos puede resultar sumamente peligroso. Si la sociedad hasta la fecha no ha logrado contener el acto de robar, creer entonces que debería permitirse respecto de ciertos artículos (supongamos artículos de necesidad básica) sería un despropósito que operaría en favor del caos y la violación sistemática de la propiedad privada.

Distinto es pensar que es inevitable algo que no representa un acto delincuencial. Y para que un aborto no sea delincuencial no debe implicar un homicidio.

Y ahí volvemos el meollo de la situación. Para ser un homicidio se debe estar quitando la vida a una persona y volvemos a repetir lo mismo: hay opiniones encontradas respecto de desde cuando uno es una persona o tan solo una estructura celular en potencia de serlo.

Si hay personas que consideran que el óvulo fecundado no es suficiente para ser considerado persona deberían tener la oportunidad de poder abortar durante la primera etapa del desarrollo del embrión. Pero ¿cómo delimitar con justeza esa primera etapa?

Y sobre ese punto hasta ahora no ví que se tratara seriamente sobre un tema central. Que supongo, sí representaría a quienes tuvieran un enfoque práctico del asunto. El sistema nervioso del embrión. En qué momento se empieza a desarrollar. Y ahí es donde podría ser el corte de aquella población que no esta en un lado ni del otro. Y no están de acuerdo en hacer sufrir a un proyecto de ser humano como tampoco en ver en una célula subdividida como una persona consolidada. Y por más que quizás ellos mismos no se practicarían un aborto, sí están en contra de someter a sufrimientos clandestinos a un par que esté en decisión de hacerlo.

Por decirlo de un modo brutal. No es lo mismo comerse una barrita de semillas que talar una hectárea de bosque. 

Pero hasta ahora no hablamos en esta nota de la “letra chica” del proyecto de Ley. 

Ya que aún aceptando el plazo de 14 semanas para la interrupción voluntaria del embarazo que propone la Ley, hay otros tres criterios en donde ese plazo deja de regir. 

Especialmente en su Artículo 3ro reza: Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo primero, y más allá del plazo establecido, toda mujer tiene derecho a interrumpir su embarazo en los siguientes casos:

  1. Si el embarazo fuera producto de una violación, con el sólo requerimiento y la declaración jurada de la persona ante el profesional de salud interviniente.
  2. Si estuviera en riesgo la vida o la salud física, psíquica o social de la mujer, considerada en los términos de salud integral como derecho humano.
  3. Si existieren malformaciones fetales graves.

"Interrumpir un embarazo" no es sinónimo de matar a un feto. Y si así lo fuera, la Ley utiliza un eufemismo. Supongamos que no fuera un eufemismo y, ciñéndonos al pie de la letra, se llegara a "interrumpir" el embarazo de un gestante superados ya varios meses (por cualquiera de las causales de eximición al plazo enumeradas), y supongamos que siguiera viviendo, y que por dicha interrupción el bebe tenga que lidiar con graves problemas de por vida.

Otra cuestión a subrayar es el riesgo social que habilitaría a terminar con un embarazo mas allá del plazo. ¿qué sería exactamente un criterio de riesgo social? Como se podrán imaginar, las razones de índole social pueden ir de las más reparables a las gravísimas y dicha ambigüedad no siembra un campo de decisiones previsibles. Dicha laxitud de parámetros aplica también al mentado riesgo psíquico y físico.

¿Conclusión? Sacala vos. Si esta nota te dejó inconforme respecto a lo que pensabas, sabe -al menos- que a mí también.

 


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