OPINIóN
Columna de la USAL

La batalla tecnológica y la humanidad

Hay una inteligencia artificial (IA) que está pasándole por arriba a los gigantes tecnológicos de Sillicon Valley y, tarde o temprano, va a impactar a escala global en todos los ámbitos: social, laboral, educativo y político.

ChatGPT
ChatGPT. | AFP

Hay una inteligencia artificial (IA) que está pasándole por arriba a los gigantes tecnológicos de Sillicon Valley y, tarde o temprano, va a impactar a escala global en todos los ámbitos: social, laboral, educativo y político.

“ChatGPT” es un robot conversacional desarrollado por la organización sin fines de lucro “OpenAI” fundada en 2015 entre otros inversores por Elon Musk con un aporte de miles de millones de dólares cuyo objetivo es promover y desarrollar inteligencia artificial “amigable” que beneficie a la humanidad en su conjunto.

ChatGPT aprobó los exámenes de la escuela de leyes de la Universidad de Minesotta y las evaluaciones de MBA realizadas en la Universidad de Pennsylvania. También puede escribir programas de computadora en el lenguaje de programación que se le pida, es un excelente generador de ideas para escritores, artistas, docentes, gerentes, marketers, etc. y puede hacer la tarea de los chicos (y no tan chicos).

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Google herido ¿de muerte?

Ha comenzado la madre de todas las batallas tecnológicas. Algunos dicen que en la sede de Google han convocado de su retiro a los fundadores para que pongan manos en el asunto. “Código Rojo” le dicen a la situación y no es para menos, ya que todo su modelo de negocios puede pasar a la irrelevancia total y absoluta en 1 año.

Google eliminará 12.000 puestos de trabajo en todo el mundo

El negocio de Google es la publicidad: hoy es la agencia más grande del mundo y obtiene un 97 por ciento de su ganancias de la venta de publicidad digital. No gana dinero con gmail, no gana dinero con Android. Gana dinero con el buscador, con Youtube, y con el uso masivo de Android y de Gmail que le permite tenernos a todos dentro de su ecosistema para deslizarnos, cada vez que puede, un aviso publicitario.

Pero, ¿qué pasa si existiera una IA que nos responde lo que le preguntamos sin tener que andar revisando páginas y páginas de internet para encontrar lo que queremos? Pues que dejamos de usar el buscador. Entonces vemos menos avisos. Ha nacido el Google killer.

Sin embargo las IAs tienen defectos: dan información incorrecta, o lo que en los papers académicos se llama “información sesgada”. Esto sucede porque no fueron entrenadas con información “enciclopédica” sino con múltiples fuentes como ser foros y redes sociales. Su educación arrastra así los errores “aprendidos” en esos sitios de diálogo coloquial, tantas veces fuente de desinformación y fake news.

El 8 de febrero de 2023, en una magnífica presentación Microsoft introdujo la integración de su navegador Edge, integrado con ChatGPT y su buscador Bing, mostrando así cómo se puede emplear su propio buscador con la asistencia de la IA. Al día siguiente Google hizo su presentación, pero no fue como sus directivos pretendían: sin integraciones como hizo Microsoft, presentó su nueva IA llamada Bard, en un show que fue descrito en las redes como “armado a las apuradas”.

Es cuestión de tiempo ver si los usuarios se vuelcan en masa al uso de las herramientas de Microsoft, lo cual dejaría groggy a Google.

¿Y dónde quedamos nosotros?

El economista español y asesor de la ONU y el Banco Central Europeo, Marc Vidal, se pregunta en su canal de Youtube si acaso vamos a “Un mundo sin trabajo” en el cual los robots hagan todo. ¿Y la humanidad? Hay un término del que Bill Gates viene hablando hace años y es la renta universal. Según Gates los dueños de los medios de producción que reemplacen a humanos deberían pagar un impuesto que serviría en función de crear una renta universal para que todos puedan subsistir sin trabajar.

Google, Meta y Mercado Libre en Argentina bajo la mira por publicitar sin consentimiento

El año pasado también surgieron otras IAs que se dedican a realizar obras de arte a pedido del usuario sólo con indicarle lo que uno quiere y en que estilo artístico. La primera que se popularizó es Dall-e, también de OpenAI. Esto dió un vuelco en la producción de contenidos siendo los ilustradores los primeros en quejarse: si antes una revista contrataba a un ilustrador para crear un arte de tapa, hoy se sienta con Dall-e y, probando diferentes textos, genera en tan sólo un rato la imagen que desea.

Ya se habla de juicios colectivos en contra de las IAs.

También se dice que la IA va a reemplazar a abogados y contadores, médicos y todo tipo de trabajo que sea digitalizable. Se especula con que una IA podrá realizar un juicio en forma automática, que puede detectar enfermedades en una etapa temprana con unas pocas imágenes de diagnóstico y con la precisión de un médico experto con años de experiencia.

La realidad es que para tareas críticas la IA aún no puede reemplazar a un humano porque comete errores. No puede tener a su cargo un diagnóstico, ni escribir un trabajo práctico de la facultad, ni una nota periodística sin tener supervisión humana especializada en el tema y que sea capaz de detectar esos errores. La IA es tan inteligente como los ingenieros que la programaron y sabe sólo los contenidos que le han hecho “aprender”. No tiene creatividad, ingenio, o intuición como un humano. Y sin una persona que le diga lo que debe hacer, no puede desempeñarse..

La preocupación evidente es ¿la tecnología nos va a dejar sin trabajo? Las actuales herramientas van a ser, para quien no esté preparado con conocimiento tecnológico, las destructoras de su oficio o carrera. Pero para quien se prepara adecuadamente y puede ver en forma creativa las maneras en que la herramienta lo puede ayudar, van a ser como el tractor del agricultor que reemplazó al arado y le permitió incrementar su productividad y su ganancia.

*Eduardo Fabian Argento, profesor de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación Social  y Publicidad en la Universidad del Salvador.