lunes 26 de septiembre de 2022
OPINIóN Atentado a Cristina

La sociedad civil y el Estado

17-09-2022 23:55

El intento de homicidio contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner solo puede despertar una reacción: un total repudio sin peros, claro, preciso, contundente y con mucha preocupación, comprendiendo la gravedad de lo acontecido y anhelando una pronta y esclarecedora investigación judicial.

Al mismo tiempo, por distintas aristas que engloban este intento de magnicidio, se puso sobre la mesa de la opinión pública la existencia de grupos neonazis, es decir, de aquellos que levantan, aggiornan y/o adaptan postulados del nacionalsocialismo alemán de Adolf Hitler. Para una gran mayoría de personas, resulta un tema nuevo o novedoso, pero para el mundo e incluso nuestro país, en realidad, no lo es. De hecho, Europa y EE.UU., son ejemplos de cómo aun en los países desarrollados, el impacto de la discriminación, las desigualdades sociales y la falta de políticas de sensibilización y convivencia, han permitido el progesivo aumento de colectivos de ultraderecha que promueven discursos de odio en las redes sociales, en la vía pública o hasta en bares y espacios culturales, buscando reclutar jóvenes, entre otras cosas, para cometer actos violentos. También, hay agrupaciones que luego se profesionalizan y algunas, hasta se vuelven partidos políticos y logran altos niveles de popularidad.

En ese sentido, nuestro país, no es la excepción. De hecho, hace unos años, Mar del Plata se convirtió en noticia nacional por una seguidilla de ataques en la vía pública, en donde en forma sistemática un grupo golpeaba, hostigaba y amedrentaba personas y atentaban en las viviendas y espacios públicos con leyendas xenófobas. Esto generó una investigación judicial y un fallo histórico del 2018 del Tribunal Federal 1 de esta ciudad, condenando a los autores de estos delitos a penas de hasta 9 años de prisión tras encontrar acreditados los episodios de violencia basados en ideas de odio y superioridad racial.

En aquel momento, como sucede ahora a nivel nacional, ocurrieron hechos que por volverse de público conocimiento, visibilizaron la problemática y sorprendieron a una gran mayoría de personas que no sabía o no se percataba de la existencia de estos grupos, que si bien no están arraigados en nuestro país como sucede en Europa, en donde logran realizar manifestaciones masivas, se vuelven partidos políticos y hasta participan con éxito en las elecciones, tampoco resulta una problemática para desconocer ni subestimar.

En este sentido, lo que hay que remarcar, concientizar y repetir hasta el cansancio es que el odio, la violencia y la intolerancia nunca son un atajo para remediar algo, sino la manera de profundizarlo y aplicados en regímenes políticos, han llevado a la desaparición de personas, al terrorismo de Estado y a los peores genocidios de la historia argentina y mundial. Hacerse cargo de las causas que genera el crecimiento de expresiones y agrupaciones neonazis es un compromiso que debemos asumir como sociedad, que debe tomar el Estado y que debemos abordar integralmente para evitar actos de violencia discriminatorios como nuevos regímenes totalitarios.

Afortunadamente, las últimas generaciones nos hemos acostumbrado a la vida democrática y es una bendición que debemos valorar y validar en el día a día. Por un lado, es importante sensibilizar desde temprana edad en las escuelas y comprometer al sistema educativo para una adecuada convivencia escolar. Por otro, implica que nos involucremos todos, no importa la ideología de cada quien, los extremismos del odio deben ser un punto de referencia que nos encuentre por unanimidad rechazándolos y una oportunidad para, al menos, ponernos de acuerdo en los carriles republicanos por donde debe transitar nuestro país. Toda crisis es una oportunidad, que ésta sirva para generar más acuerdos y menos grieta.

*Director del Observatorio de Familias y Juventudes de la Cámara de Diputados.

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