jueves 26 de mayo de 2022
OPINIóN
12-05-2022 19:07

El impacto de la revolución tecnológica en la gestión del talento

Las organizaciones necesitan evolucionar su fuerza laboral para asegurar que las personas cuenten con habilidades para incorporar rápidamente los cambios tecnológicos y que estén preparadas para surfear tiempos de disrupción.

12-05-2022 19:07

A medida que vamos dejando atrás las urgencias generadas por la pandemia, empezamos a ver los efectos que el COVID-19 está dejando sobre el mundo laboral.

La oferta y la demanda se vieron afectadas por cambios profundos que se traducen en un desfasaje entre ambas.

La transformación digital y la automatización avanza a un ritmo sin precedentes. Hoy en día, una de cada tres compañías planea invertir en Inteligencia Artificial (IA) o en aprendizaje automático (machine learning) durante el próximo año (1).

La aceleración de la automatización a escala, impulsada por la conectividad 5G, potenciará las competencias de las personas, transformará las industrias y estimulará el aumento de la productividad. El Foro Económico Mundial,(WEF) anunció que para 2025 las tareas actuales se repartirán en partes iguales entre máquinas y humanos, mientras que en el próximo año una de cada tres compañías planea invertir en Inteligencia Artificial (IA), aprendizaje automático (machine learning), Big Data, e-commerce o Internet de las Cosas.

Daniel Herrero: "La revolución tecnológica va a dar muchos puestos de trabajo, pero hay que estar capacitados para eso"

Argentina no es ajena a este fenómeno: el 45% de las empresas de nuestro país está acelerando su digitalización y automatización como resultado de la pandemia.

Paradójicamente, a medida que la tecnología se vuelve más accesible emerge un nuevo desafío para las organizaciones: la adopción digital. Las organizaciones necesitan evolucionar su fuerza laboral para asegurar que las personas cuenten con las habilidades necesarias para incorporar rápidamente los cambios tecnológicos y que, además, estén preparadas para surfear tiempos de disrupción. Por eso cada vez adquieren más relevancia las competencias blandas como comunicación, priorización, adaptabilidad, iniciativa, integridad, pensamiento analítico, entre otras.

Al mismo tiempo las áreas de Capital Humano están ensayando nuevas modalidades de presencialidad con el objetivo de recuperar aspectos de la cultura organizacional que se debilitaron durante dos años de virtualidad forzada.

La inteligencia también tiene su revolución

Como contrapartida la oferta también cambió sus expectativas con relación al empleo. Una de cada tres personas quiere trabajar en entornos totalmente remotos y, cuando se trata de modelos mixtos, cuatro de cada diez empleados quieren decidir sobre los días en que pueden trabajar desde la casa, horarios de ingreso y egreso, y tener la facultad de cambiarlos periódicamente.

La preocupación por la salud es otra de las herencias que dejó el COVID-19, sobre todo luego de padecer el estrés que causaron tantos meses de encierro. El 25% de las personas busca trabajos que contemplen beneficios para cuidar a sus hijos o a un familiar y la mitad de los trabajadores están dispuestos a cambiar de trabajo para mejorar su bienestar.

Finalmente, como nunca las personas quieren trabajar en empresas que les otorguen un "propósito". El 75% de las personas quieren sentirse motivadas y apasionadas con lo que hacen y dos de cada tres quieren trabajar en empresas que tengan un impacto positivo en la sociedad.

La revolución tecnológica podría empeorar la desigualdad

Las empresas que obtengan mejores resultados serán aquellas que logren armonizar las necesidades organizacionales con las nuevas expectativas del talento, diseñando políticas, planes y estrategias que permitan adaptar la cultura corporativa a un mundo más digital, socialmente comprometido y en donde el talento será el bien más escaso.

 

1) Fuente: “El gran aprendizaje” de ManpowerGroup.

* Luis Guastini, Director General de ManpowerGroup Argentina. 

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