sábado 13 de agosto de 2022
OPINIóN Tiempo de oportunidades

Más años de vida: ¿beneficio o carga?

La esperanza de vida se ha ampliado. Frente a estos cambios actualizar las políticas públicas en relación al tema de envejecimiento.

03-08-2022 23:45

En muchos países del mundo la esperanza de vida se ha duplicado desde 1900, marcando uno de los mayores logros de la humanidad. Pero para acompañar la longevidad de manera digna es necesario que se realicen avances científicos y se establezcan nuevos roles sociales. La vida no debe solo ser “más larga”, sino que debe poder tener igual calidad de vida que en las etapas anteriores.

Si consideramos que en los próximos años habrá más gente de más de 60 años en el mundo que menores de 5, debemos llegar a la conclusión de que la vida más larga no debe ser una carga, sino un beneficio. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 30 años la población mayor casi duplicará su proporción del 12 al 22%.

Sin embargo, actualmente lo más común es caer en el edadismo, término que hace alusión a la forma de pensar (estereotipos), sentir (prejuicios) y actuar (discriminación) con respecto a los demás o incluso a nosotros mismos por la edad. Usamos la edad de alguien para categorizar o dividir de manera perjudicial. Solo pensemos en los mayores como personas dependientes, necesitadas de cuidados y una carga para el sistema. Citando a Michelle Bachelet, un High Commisioner for Human Rights, “combatirlo requiere que desafiemos la narrativa de la gente mayor como frágil, dependiente y vulnerable”. Y, por supuesto, el edadismo potencia y agrava las consecuencias de otros prejuicios basados en el género, el origen ético y la clase social.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 30 años la población mayor casi duplicará su proporción del 12 al 22%.

Las políticas públicas en relación al envejecimiento poblacional son de inmediata necesidad. Los científicos estiman que más de la mitad de los niños nacidos en la actualidad en países ricos alcanzarán los 100 años con facilidad.

Desde el sector público se necesita una mayor innovación. Los sistemas de jubilaciones y pensiones no sirven para la forma de vida del siglo XXI. Se necesitan políticas creativas y mejoradas para acompañar durante un siglo las diferentes necesidades de los ciudadanos. Las diversas formas de trabajar, vivir y gastar han hecho que los planes de jubilación únicos del pasado, en las que el dinero es ahorrado para gastarse en los últimos años de la vida, no sean factibles ni prácticos.

En el ámbito privado, las compañías deben ser más inclusivas, ampliando los años de carrera de sus empleados, sin forzarlos a retirarse demasiado temprano, generando productos para las personas de todas las edades. La universidad de Stanford, en Estados Unidos, cuenta con un Centro de la Longevidad y está estudiando la importancia de cambiar la forma de vida actual y reformular la actividad laboral, los estilos de vida y los sistemas de atención médica para que que vivir sea más feliz y productivo.

20210801_adultos_mayores_shutterstock_g

Algunos países en el mundo ya están tomando la delantera en estos temas como Japón en Asia, España en Europa o Uruguay en América Latina. Desde el sector inmobiliario avanzan los proyectos que ofrecen una nueva modalidad de vida, de diferentes valores, con comodidades y servicios propios para la edad adulta, la cual permite evitar los riesgos de la soledad no deseada sin depender de una institucionalización sin privacidad, ni ejercicio pleno de la autonomía.

Debemos, entonces, evitar promocionar estereotipos vinculados con la edad, pensando el tener una vida más larga como un privilegio, pero para eso precisamos que se pongan sobre la mesa más opciones que permitan hacer de esta etapa de la vida un momento activo y no pasivo.

Al igual que la frase que expresa que “todos tenemos un niño o una niña interior”, también debemos pensar que tenemos un adulto o una adulta mayor dentro nuestro y debemos cuidarlo o cuidarla, escucharlo o escucharla y no bloquear su capacidad de acción y decisión.

*Licenciada en Psicología. CEO Grupo En Casa.