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OPINIóN / #Tendencias
martes 4 febrero, 2020

Nuevo Lujo: la adoración de la experiencia

En el rubro del consumo de lo exclusivo, quienes mejor lo entendieron fueron los hoteles, que hicieron de los detalles su punto de distinción.

por María Ezcurra

Glamping. Westgate River Ranch, Florida, Estados Unidos Foto: Glamping.com
martes 4 febrero, 2020

Se basa en el culto a la experiencia y por sobre todo en el disfrute. Se lo llama nuevo lujo y consiste en utilización del tiempo para aquello que más nos gusta. Y, sobre todo, transmite la idea de que lo exclusivo ya no se basa en la acumulación de objetos costosos, sino en la vivencia de sensaciones y experiencias que se significan una verdadera experiencia del lujo.

No se trata de ostentación ni de gastos exorbitantes. En el rubro del consumo de lo exclusivo, quienes mejor lo entendieron fueron los hoteles, que hicieron de los detalles su punto de distinción.

En este sentido, ofertas como las del “glamping”, actividad que combina el tradicional campamento pero que le suma altas cuotas de glamour, están a la orden del día. ¿Dónde? Esta versión de alta gama del tradicional campamentismo se realiza sobre todo en el desierto, o, en sofisticadas reservas del mundo en donde se construyen gigantescas carpas con servicios que son a veces superiores a los de un muy buen hotel. El objetivo: por supuesto, generar situaciones inolvidables.

El fenómeno de la escasez

Durante siglos, el concepto de lujo estuvo asociado al fenómeno de lo escaso. Por ejemplo, para los egipcios era la plata y no el oro el metal precioso más codiciado. ¿Por qué? Sencillo, en Egipto se encontraban los más ricos yacimientos de oro del Medio Oriente. El oro abundaba pero la plata (que además era excepcionalmente pura), no.

Marketing del lujo y del premium: hacia el hombre humanizado

Y lo mismo sucedió con objetos tales como los espejos, muy difíciles de conseguir en algunas épocas, especialmente si uno vivía en América (de allí el dicho: romper un espejo, traía siete años de mala suerte). De esta forma, un espejo se lucía enmarcado como si fuera el óleo de un renombrado pintor. Con el paso del tiempo y el perfeccionamiento de las técnicas, estos objetos se volvieron de uso masivo y desde luego, dejaron de ser exclusivos.

Hoy, las nuevas generaciones buscan un lujo más ecléctico y transgresor. Un lujo que se adapte a ellos y realce su individualismo, en un sentido positivo. El nuevo lujo se define cada vez menos por aquello que tienen las personas y más por lo que ellas son y la manera en que se definen.Y de ahí que las marcas busquen continuamente sistemas de personalización de sus distintos productos. Básicamente, porque todos somos diferentes.

La Posmodernidad reformuló el espectro. El lujo ya no significa“tener” sino la posibilidad –que no todos tienen–  de capitalizar un momento, una experiencia, como única e irrepetible. Vivir el lujo es poder dar cuenta de una vivencia personal, intransferible. A fin de cuentas, el nuevo lujo se aleja cada vez más de los brillos, y se acerca al concepto del uso discrecional del tiempo personal.Si querés conocer más sobre el tema, te invitamos a  acompañarnos al deck audiovisual.


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