jueves 29 de julio de 2021
OPINIóN Psicología
02-07-2021 11:53

El Covid potencia las ansiedades pero también el valor del presente

La pandemia ubicó en la escena de la vida cotidiana algo que deberíamos pensar más a menudo: el valor de la vida que solo acontece en el presente. Claro que el pasado y el futuro son importantes pero solo si tenemos vida presente, y desde luego salud psicofísica.

02-07-2021 11:53

La paciente se detiene en el jardín de la entrada al consultorio. Me dice que tendría que podar los rosales. Le comento que en estos días pensaba hacerlo. “¿Sabés cómo?”, me pregunta. Y sin que alcance a responderle me trasmite sus conocimientos de jardinería; se acerca al rosal, toma un tallo con su mano izquierda y con el dedo índice y el mayor de la mano derecha improvisa una tijera.

Primero hay que sacar las hojas viejas y las ramas secas. Después, sí, podarlo, hacer el corte entre las dos yemas; a cuarenta y cinco grados…”, me ilustra, delicada y pasional. Los rosales siempre estuvieron delante de sus ojos, en su camino, pero solo después de varios meses de trabajo terapéutico pudo detenerse, disfrutar de ese instante, permitírselo. Antes, gobernada por la ansiedad, en su campo visual no había ni rosas ni jardín, solo la puerta de ingreso al consultorio y el apuro por sentarse y soltar sus dolencias.

En pandemia crecieron los trastornos de ansiedad y cuadros de depresión

Freud tiene un bellísimo texto fechado en 1915, La transitoriedad, en el que relata una experiencia vivida durante una caminata por Las Dolomitas, una cadena montañosa situada en el norte de Italia, “…en compañía de un amigo taciturno y de un poeta joven… El poeta admiraba la hermosura de la naturaleza que nos circundaba, pero sin regocijarse con ella. Le preocupaba la idea de que toda esa belleza iba a desaparecer, que en el invierno moriría, como todo belleza humana y todo lo hermoso y lo noble que los hombres crearon o podrían crear…”.

Sin embargo, el padre del psicoanálisis, que al parecer no descansaba nunca, le respondió al joven poeta que, todo lo contrario: “La restricción en la posibilidad del goce lo torna más apreciable”. Es decir que en la transitoriedad, en lo perecedero, en el hecho de que nada es para siempre, se halla el valor de la belleza y de todo lo vivo.

Perdón, ansiedad y depresión

La pandemia ubicó en la escena de la vida cotidiana algo que deberíamos pensar más a menudo: el valor de la vida que solo acontece en el presente. Desde luego que son importantes el pasado (que nos constituye porque es nuestra historia) y el futuro (en el que nos proyectamos) pero solo si tenemos vida presente, y desde luego salud psicofísica.

El mundo y sus imposiciones capitalistas, materiales, de “aprovechamiento” de las horas, nos conduce al mal de la época que es la ansiedad, que en algunas personas se convierte en un trastorno, con todo lo que eso complica la salud mental. El coronavirus es un drama, ya no quedan dudas, pero también para muchos seres significó volver a barajar, rearmar el juego de la vida cotidiana, repensar sus historias, y las conexiones reales con el mundo y sus habitantes.

Qué es la ansiedad

Para alcanzar el bienestar, primero hay que bien ser. Urge resituarnos en el aquí y ahora, disfrutar de la rosa, como de nuestra vida y de todo lo vivo, porque la existencia es finita, perecedera y en eso radica su valor, en lo transitorio, en lo que solo es y sucede en el poder del ahora, como señala Eckhart Tolle. La pandemia resultó una escuela dura, un colapso para la vida que llevábamos; pero también puede ser la oportunidad para intentar un vivir mejor, en el presente, sin tanta ansiedad por un futuro que siempre será incierto.