22 oct 2020
OPINIóN
viernes 16 octubre, 2020

Se puede enfrentar el caos

¿Cómo hacemos los argentinos para vivir en caos permanente? ¿Qué nos faltó históricamente para enfrentarlo?

Intemperie. El miércoles pasaron la noche frente a Desarrollo. Foto: NA

CAOS: un concepto relacionado con el desorden. La mitología griega, específicamente Hesíodo, imaginaba el Caos como algo mucho más tangible que un abismo sin fondo. Obviamente los ciudadanos argentinos no coincidirán con toda aquella historia de deidades y dioses.

También se atribuye a CAOS un significado similar a anarquía, es más, si bien son diferentes los significados, la aplicación popular los acerca mucho. Es esa zona de desorden, donde cada uno hace lo que le parece, ese lugar donde no existe comunión de pensamientos ni de actos. Para simplificar: es lo que ocurre cuando varios millones de almas tiene una idea de vida y hay algunos otros pocos millones que tiene otra completamente opuesta. Por lo tanto, el orden que detenga al CAOS debería venir de algunos pocos que fueron elegidos para conducir ese desacuerdo hacia un lugar de consenso entre las partes.

Bien, esto no ocurre en la Argentina de hoy.

Entonces ¿cómo vivimos con el CAOS?

El caos no es una forma de vida. Hay estilos más desordenados que otros, pero el caos, como realmente se lo conoce, no es para mantenerse en él en forma indefinida.

La totalidad de la ciudadanía en nuestro país vive el caos de forma diferente. Claro está que las posiciones son distintas, pero a cada uno “le pega” como un caos personalizado.

Lo primero que hacemos, en este desorden profundísimo es quejarnos. Ya se ha comprobado que la queja no sirve de mucho. Entonces recurrimos a culpar a uno y otro, culpas estas que no hacen mella en nadie de los realmente culpables. Es más, parecería ser música para sus oídos. Entonces ¿qué hacemos?, pues lo negamos y nos evadimos del problema. A esperar que alguien haga algo.

"Lo primero que hacemos, en este desorden profundísimo es quejarnos"

Parecería ser que la solución más práctica, en estos casos, más que la queja, la culpa y la negación, es a involucración. Cuando nosotros entendemos el caos, cuando logramos conocer su origen, llegamos a aceptarlo. Como aceptamos cualquier problema cuando conocemos su causa. Solo los fundamentalistas, que construyen su realidad desde lo imaginario, no reconocen los hechos. Lo fáctico es comprobación en base a hechos. Y esto es lo que nos permite aceptar el caos.

¿Qué se puede hacer en el caos?

En párrafos anteriores mencionamos la involucración. Esta no sirve de nada si no se procede con compromiso.

La observación y anticipación, sumados a la decisión de involucrarse con compromiso, nos va a permitir prever el CAOS. No quiere decir evitarlo. Solo es preverlo, estar listo para ese momento, saber que debemos hacer. Y quizás, hasta sacar alguna ventaja del caos.

Pero para no ser parte del caos, para no ser víctima del voluntarismo, tenemos que ser muy precisos con la definición de las amenazas.Sabiendo cuales son estas podemos determinar cómo y con quienvamos a enfrentar el caos. En muchos lugares, inclusive en Argentina, esto se llama alianzas o consensos. Si tenemos muy en claro esta estructura de pensamiento, tendremos muchas posibilidades de ser exitosos para enfrentar el caos.

¿Qué nos faltó históricamente para enfrentar el caos?

Si cometiéramos el error de quejarnos recurriríamos a que no pudimos superar el caos de las últimas décadas por la corrupción, populismo, “clientelismo”,falta de sentido común, y equivocaciones varias.

Nadie menciona que en nuestro país faltó creatividad y valentía para afrontar el impacto que genera el caos. Fueron decenas de años de aplicar las mismas medidas, teniendo las mismas consecuencias. Fuimos víctimas, muchas veces, de no querer salir de la “zona de confort”.

Si no logramos tener una visión clara de lo que queremos, nunca lo lograremos.

Comunión de ideas es una aspiración casi imposible. Eso sucedería únicamente en una comunidad absolutamente homogénea. Y un país no lo es. Pero si es posible que la visión de esa comunidad esté alineada entre todos sus miembros.

Lo importante e imprescindible para luchar contra el caos es tener claro y acordado el objetivo que se quiere alcanzar. Las estrategias para hacerlo pueden ser varias, diferentes, pero el resultado debe ser uno solo: alcanzar el objetivo.

Reitero, pues lo considero vital para la lucha contra el caos: creatividad y valentía.Con estos atributos es posible armar un plan que nos permita asignar claramente los roles y los objetivos de corto plazo, hasta llegar al objetivo final. De esa forma, cuando cada uno sabe qué hacer, es muy fácil saber cuándo no se hizo lo que había que haber hecho.

No es sencillo. Solo hay que intentarlo.

Roberto Hernandez
Coach, Consultor de Empresas


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