lunes 27 de septiembre de 2021
PERIODISMO PURO Entrevista
14-08-2021 18:30
14-08-2021 18:30

Josep Colomer: "Las expectativas son muy importantes en la democracia"

En diálogo con Jorge Fontevecchia, el politólogo, autor del libro Democracia y globalización, habló sobre la situación económica en los países de América del Sur.

14-08-2021 18:30

—Hay una palabra que usan tanto los economistas como los politicólogos: “expectativas”. ¿Se puede medir de manera científica? ¿Hablar de expectativas insatisfechas implica ampliar el marco epistemológico de la ciencia política y de la economía y pasar a nuevas categorías? 

—La ciencia política, en los últimos setenta años, fue primero muy influida por la sociología, luego por la economía. Esa fue mi época, de alguna manera. Más recientemente, la psicología está aportando elementos muy interesantes que hay que incorporar. El concepto de expectativas es uno de esos elementos, muy importante. La gente reacciona a los resultados de los gobiernos en gran parte sobre la base de expectativas anteriores. Cabe analizar lo ocurrido en los últimos 10 o 12 años en países más desarrollados donde había grandes expectativas, por ejemplo en Europa occidental o Estados Unidos, sobre que nuestros hijos vivirían mejor que nosotros, nuestros nietos mejor que nuestros hijos. Y esto no se confirmó. Al contrario, hubo una gran recesión. Incluso muchos problemas aumentaron por la pandemia. Es lo que genera frustración e insatisfacción, porque las expectativas eran muy altas.

Pero hay otros casos de los que se habla menos. Especialmente la India, la mayor democracia del mundo. Estudiar la democracia en el mundo y no incluir a la India sería como estudiar el capitalismo y no incluir a Estados Unidos. O Indonesia, la tercera democracia en población más reciente, todavía insegura, pero muy interesante. Lo que tienen en común estos países y algunos otros es que la gente no tenía muchas expectativas. La India estuvo, desde la independencia, como cuarenta años con crecimiento económico cero. En cambio, en los últimos treinta años ha crecido a un 7% u 8% anual. Las expectativas eran tan bajas que, como el país funciona mucho mejor de lo que se esperaba, la gente está muy satisfecha con la democracia. Cuando se pregunta cuán satisfecho está usted con el modo como funciona la democracia en Europa del sur, incluidas España, Italia y Grecia, y en muchos países de América del Sur, es del 30% o 40% de satisfacción. En la India, es el 85%, precisamente porque las expectativas son muy bajas. Eso no quiere decir que esos países vivan mejor. Hay enormes problemas, se vio con la pandemia, aunque están reaccionando mejor de lo esperado. Pero, por supuesto, en la India se vive muy mal. Aunque el problema con la democracia no es ese. El problema es lo que se esperaba que los gobiernos hicieran y cuáles son los resultados. En este caso, mucho mejores de lo esperado. Las expectativas son muy importantes en la política. 

“La integración económica de América del Sur permitiría tomar en común temas que escapan al control de los gobiernos”

—¿Cuál es su lectura sobre las convulsiones que hubo en América Latina en países que supuestamente habían tenido éxito económico, como Colombia, como Perú, como Chile? 

—Estuve en la formulación de la ley electoral en Colombia. Cambiamos la ley electoral un pequeño grupo de expertos de Estados Unidos. Como era quien mejor hablaba español, fui varias veces y hablé con todos los congresistas y partidos. Se mejoró el funcionamiento institucional. Pero el tema eran las guerrillas. Ese fue el gran handicap. Chile fue una sorpresa. Parecía que funcionaba mejor de lo que ahora está. Vamos a ver qué ocurre con la nueva Constitución. Es bastante incierto. Perú es un caso extremo. Como sistema, apoyo la segunda vuelta. Es menos mala. Es mejor elegir un presidente así que con una sola vuelta, como en México. En una primera vuelta a secas, puede ganar cualquiera. En cambio, en una segunda vuelta se sabe que el peor no va a ganar. Pedro Castillo ahora era el segundo menos malo. La diferencia con la peor es muy pequeña. Y también es unm caso extremo, porque de los siete presidentes desde que se restauró la democracia en los 80, cinco elegidos y dos interinos, todos o están en la cárcel o en el exilio voluntario, escondidos, o están procesados, más el suicidio de Alan García. Es único en el mundo. O sea, no hay otro país así. Siete presidentes procesados o acusados. Eso es un caso extremo, pero tiene en común las características institucionales que, según creo, pueden mejorar.

—¿Puede suceder que las expectativas no se cumplan, que el derrame no llegue, aunque sean países que funcionan en términos de eficacia macroeconómica? 

—Cuanto más mejora la situación, crecen las expectativas. Eso puede ser difícil también de gestionar. Si sigue así en India, sucederá lo mismo. Aumentarán las expectativas de crecimiento indefinido y el día que deje de serlo se suscitará la misma reacción que en otros países. Chile, Colombia, son países que económicamente iban mejor, y eso genera expectativas. Cuando deja de ser así, la reacción es mucho más fuerte que en otros países. La integración económica de América del Sur sería un gran tema para mejorar y tomar en común temas que escapan al control de los gobiernos.

En este link, la entrevista completa de Jorge Fontevecchia a Josep Colomer.