7th de March de 2021
POLITICA Murió Menem
14-02-2021 12:49

Convertibilidad, aquel hito de la gestión económica de Menem

El plan económico que llevó adelante junto a Domingo Cavallo llevó a la cómoda reelección de 1995. Aunque hay algunos que atribuyen al famoso "1 a 1" la explosión posterior en 2001.

14-02-2021 12:49

El expresidente Carlos Menem murió este domingo a los 90 años, y de su década de paso por la Casa Rosada los argentinos recuerdan de manera fundamental la convertibilidad: un peso - un dólar. Ese plan logró algo que parecía imposible en la Argentina, al derrotar a la inflación y mantener la estabilidad cambiaria durante un largo período. Sin embargo, hay economistas que atribuyen a la paridad cambiaria y a otros factores -y sobre todo, a su permanencia durante tanto tiempo- la explosión que derivó en el estallido de 2001.

El plan de Convertibilidad ideado por Domingo Cavallo le permitió a Carlos Menem no sólo mantener a raya la inflación, sino también lograr la reelección en 1995, para terminar gobernando 10 años y seis meses, un récord. Parecía que la Argentina le había encontrado la vuelta a su principal problema, pero en 2001, ya con Menem fuera del poder y con Fernando de la Rúa en la Presidencia, la convertibilidad se tornó insostenible y todo estalló. 

En la campaña de 1999, De la Rúa sostuvo como eje la promesa de mantener la convertibilidad 1 a 1 con el dólar. Duhalde, en cambio, proponía devaluación. Existe la creencia de que esa devaluación llegó tardíamente y a un costo grande, de hecho, de la mano de Duhalde, tras la crisis presidencial (Argentina tuvo cinco presidentes en una semana).

Bajo la promesa de incorporar al país al "primer mundo", el Gobierno de Menem dio un giro de 180 grados en la política histórica del peronismo de regulaciones y asistencialismo social, y cambió el modelo de sustitución de importaciones por la apertura comercial.

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Dicha apertura terminó impactando negativamente sobre la estructura económica y, sobre todo, social. Las privatizaciones en el marco de las reformas neoliberales profundizarían un proceso de desindustrialización, y la apertura comercial y financiera promovería un ingreso masivo de inversiones extranjeras y un proceso de importación de productos tecnológicos que, junto al incremento de las tasas de interés y aumento de la deuda, terminaría generando una creciente desindustrialización.

El plan de Convertibilidad, votado por el Congreso, logró que la inflación fuese cero en febrero de 1995, e incluso varios de los meses siguientes se registró deflación. El programa de privatizaciones de empresas del Estado, que buscó atraer dólares necesarios para sostener el 1 a 1 entre peso y dólar, terminó con una alta de desocupación por encima del 14%, tras iniciar su mandato con un desempleo del 7%. 

Las políticas de flexibilización laboral, para reducir costos y aumentar la productividad, terminaron pauperizando a vastos sectores sociales y se tradujeron en pérdida del poder adquisitivo y puestos de trabajo. Los niveles de pobreza treparon en torno al 40%, con más de 13,4 millones de personas afectadas.

La otra herencia que dejó Menem fue el aumento de la deuda externa. En 1989 la deuda pública era de u$s 63.000 millones, y al final de su mandato superaba los u$s 115.000 millones, y el stock de los capitales fugados subió de u$s 55.000 millones a u$s 139.000 millones durante su gestión.