POLITICA
escándalo por una pieza histórica

Lejos de Granaderos, el sable de San Martín está en peligro

El autor, junto a Felipe Pigna, del libro “Los granaderos de San Martín”, considera que el sitio natural del sable corvo en disputa es el Museo de Regimientos de Granaderos, “donde cientos de militares lo cuidarían con devoción”. Y recuerda que “del Museo Histórico Nacional fue ya hurtado dos veces por extremistas. Realmente se encuentra en peligro”.

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En San Lorenzo. El sable llegó ayer a Santa Fe por un nuevo aniversario del Combate de San Lorenzo. | captura de pantalla

En 1814 después del triunfo de Chacabuco San Martín fue requerido por el gobierno de Buenos Aires. Querían que retornara con todo su ejército para hacer frente a las tropas federales que acosaban al gobierno central. San Martín se negó, aduciendo que ese ejército constituido por chilenos y argentinos tenía como misión la liberación final de Chile, para luego llevar la Expedición Libertadora al Perú. El gobierno de Buenos Aires, debido a la desobediencia del prócer, le quitó toda la ayuda económica para el mantenimiento y alimento de la tropa; lo declaró en rebelión y el ejército argentino-chileno pasó a ser solo apoyado por el gobierno y los ciudadanos chilenos, y en menor medida por los habitantes de Cuyo.

Los mandamases olvidaron que el objetivo principal de San Martín era liberar al Perú y desde allí atacar a los españoles que dominaban el Alto Perú, dado que dicho territorio era parte fundamental de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Luego del triunfo de las tropas americanas en Junín y Ayacucho, el gobierno central entrego todo el Alto Perú a Simón Bolívar y Sucre, que en esos territorios crearon la actual República de Bolivia.

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No le intereso a Rivadavia y a sus amigos que decenas de miles de indígenas, mestizos y gauchos murieran por liberar esos territorios del yugo español. Allí se encontraban las grandes riquezas minerales, la Universidad de Chuquisaca (la más importante de América Latina) y una población indígena con culturas ancestrales superior en número al resto de todos los habitantes de las Provincias Unidas.

Y no conformes con esa pérdida, en 1826, a instancias de Inglaterra, el grupo unitario comandado por Rivadavia creó la República Oriental de Uruguay, y le entregó al imperio del Brasil los territorios de Río Grande del Sur (que también formaban parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata).

Esto se hizo a pesar de que el ejército argentino había destrozado al ejército imperial de Brasil en la gloriosa batalla de Ituzaingó. Decena de miles de muertos y la patria desmembrada fue lo que vio San Martín, pero también vio como el brigadier Juan Manuel de Rosas se opuso a la ocupación de nuestros ríos. Misión ésta que fue llevada a cabo por la armada inglesa, pero que no pudo completarse debido a la feroz resistencia que opuso el ejército argentino en la Batalla de la Vuelta de Obligado (1845), y por esa acción de patriotismo y coraje, San Martín le obsequió a Rosas su bien más querido, aquel que lo había acompañado por las montañas, los valles y las selvas de América: su sable corvo.

A sus ojos la actitud del brigadier era la contracara de aquellos unitarios que habían destruido su ejército, que le habían amargado la vida y que con acto de infinita injusticia habían desmembrado al gigante más hermoso: las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Desconozco el derrotero del sable luego de la muerte del prócer, solo sé que se encuentra en el Museo Histórico Nacional. De allí fue ya hurtado dos veces por extremistas. Realmente se encuentra en peligro porque con la poca custodia del museo podría ser robado nuevamente por políticos u organizaciones fanáticas o por vulgares ladrones que podrían venderlo a espurios coleccionistas que le pagarían millones (hace pocas semanas en Museo del Louvre fue saqueado por delincuentes, y no precisamente dotados de recursos muy extravagantes).

Yo lo pondría en el Museo de Regimientos de Granaderos General San Martín, donde cientos de militares lo cuidarían con devoción. Dicho museo se encuentra en perfecto estado de conservación (fue sometido a obras de restauración recientemente). Además, puede ser visitado diariamente por el público.

Desde allí puede ser trasladado por soldado del regimiento a diferentes provincias, sobre todo a aquellas donde el General tuvo sus más importantes misiones. Por ejemplo, el convento de San Lorenzo en Santa Fe, la provincia de Tucumán donde le entregó a Belgrano el mando del Ejercito del Norte, o la provincia de Mendoza, donde en el Campamento del Plumerillo alistó al glorioso ejército que cruzó la cordillera.

* Ingeniero químico, escritor e historiador. Autor, junto a Felipe Pigna, del libro Los granaderos de San Martín. (Hojas del Sur).