El crimen. Horas en los medios. Un ostracismo de casi un mes, y el regreso al edificio de Ravignani 2360. El intercambio de insultos con un vecino fue el corolario para la vuelta de Sergio Opatowski a los medios, mientras todavía continúa el misterio sobre el crimen de su hijastra, Ángeles Rawson. A pesar de que la situación procesal del único imputado, el encargado del edificio Jorge Mangeri, se complica cada vez más, todavía queda por dilucidar interrogantes clave para cerrar una historia que acaparó la atención de la opinión pública en las últimas seis semanas.
Opatowski, esposo de la madre de Ángeles, aseguró hoy en una extensa entrevista con el canal C5N que la familia de la joven continúa "esperando resultados" en la investigación por el homicidio de la adolescente.
Mientras defendió en reiteradas oportunidades la actuación de la fiscal Paula Asaro, Opatowski se mostró contrariado por las sospechas y críticas sobre la familia. "Por ahí esa frialdad mía que se mostró, mostraba una cara medio siniestra de mi lado pero estamos muy golpeados con esto", confió.
"Me gustaría que alguien me explicara (por qué la mataron), que algún calificado dentro de la medicina, de la psiquiatría, me explique esta conducta ¿Cómo puede ser que esto haya sucedido y nadie vio nada?", lamentó.
Frente a las sospechas y los rumores sobre su hijo Axel, Opatowski se quebró y, entre lágrimas, dijo: "Es un sol". Según su versión, el día que Ángeles desapareció, el adolescente"estaba acostado, con fiebre, almorzó en la cama".
"Yo llegué a las 12.30 me recosté, a las tres y media o cuatro escucho ruidos y veo que es mi hijo y le digo 'qué haces acá, no estás la escuela' y me dijo 'perdoname, tengo un poco de fiebre' y le dije 'acostate", relató.
"Si mi hijo hubiese escuchado algo al primero que se lo hubiese dicho era a mí, pongo las manos en el fuego por eso", aseveró.
Tranquilidad. A pesar de que los detalles del crimen son cada vez más escabrosos, el padrastro de la adolescente se mostró tranquilo con que Ángeles no haya sido abusada sexualmente. "Defendió su pureza y su virginidad con uñas y dientes", sostuvo, ante lo que reforzó la hipótesis de un ataque frustrado. "Nos dio paz saber que no la violaron. No se dejó violar. Cuando me enteré que no fue violada, me quedé con la boca abierta", resaltó.
La ficha. Opatowski confirmó la buena relación que la familia mantenía con Mangeri, pero reconoció que, ante las pruebas que lo inculpan en el homicidio de la joven, "no le diría nada". "Él está preso por un lado y yo tengo mi corazón roto. De a poquito se está cerrando el círculo y el que sigue estando es Jorge", subrayó.Según relató, Mangeri "era un hombre de carácter, porque tenía algunos entredichos con la administración, no se llevaba bien, mostraba una veta lógica que me parece puede tener cualquier portero". "Pero no lo mandemos a la guillotina antes de tiempo", pidió.
El padrastro de Ángeles describió su último encuentro con el portero. "En la fiscalía estaba golpeado. Yo escuche que no quería mostrar sus golpes", contó. "Él dijo que la Policía lo había golpeado pero él fue citado a la mañana y no se presentó, fue citado después a la tarde y tampoco se presentó", prosiguió.
"Yo creo que fue detenido a la noche, a 7 u 8 cuadras de casa y el se rehusó a subir al patrullero", recordó. "Las marcas que el tiene en su cuerpo son muy evidentes, no le plantó nadie esas marcas", remarcó.
Para Opatowski, "tiene que terminar toda esta investigación y bueno, si fue (Mangeri) que pague".
La relación con los Mangeri. El padrastro de Ángeles calificó como "normal" la relación de la joven asesinada con el portero en el edificio de la calle Ravignani 2360 donde vivía, al señalar que "como todos los chicos era saludarlo, ¡Hola jorge, como te va!".
"Ninguno de mis hijos fue a la casa (de Mangeri). Quiero aclarar esto porque en algún momento dijeron que la Mumi (como le decían a Ángeles), cuando era chica iba a la casa", aunque luego aclaró: "Puede ser que alguna vez, una vez, haya subido", afirmó.
También descartó que la adolescente muerta subiera a la terraza a jugar y "Axel menos que menos, cero sol, es un chico de computadora".
Asimismo, el hombre explicó que Mangeri "pudo haber entrado alguna vez a mi departamento a hacer algún arreglo eléctrico porque falló alguna fase, porque él entendía de electricidad".
Exabrupto. Durante la entrevista, Opatowski se refirió a la discusión verbal con un vecino, mientras hacía declaraciones a los móviles de TV que lo esperaban anoche en la puerta del edificio. “Por ahí me enojé muchas veces cuando hablé en la tele, pero yo también soy padre”, se excusó.
“Estaba saturado de tanto maltrato a mi persona y a la familia”, explicó.