El avance sobre el Código Aduanero comienza a generar preocupación en distintos ámbitos vinculados al comercio exterior, al control estatal y fundamentalmente en los trabajadores, que comenzaron a emitir señales de alerta. A través de modificaciones ya implementadas y de una reforma en preparación, se impulsa un esquema de desregulaciones que, según advierten, impactaría directamente sobre las capacidades operativas de la Aduana argentina.
Según pudo saber PERFIL, entre los puntos cuestionados se encuentra la intención de avanzar hacia controles “ex post”, es decir, que las mercaderías sean verificadas una vez ingresadas al territorio nacional. Para los críticos de la iniciativa, este mecanismo implicaría mayores riesgos en materia de seguridad y fiscalización, al reducir los controles preventivos.
A ello se suma la posible eliminación de la figura del delito de contrabando en la mayoría de las operaciones, que pasaría a ser considerada una infracción administrativa y no un delito penal.
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Desde sectores sindicales señalan que el control aduanero constituye una función indelegable del Estado y advierten que estas modificaciones no responden a una mejora técnica del sistema, sino a una intervención que limitaría la capacidad de gestión de las autoridades aduaneras. Según plantean, se estarían quitando instrumentos de control y desarmando mecanismos que actualmente funcionan de manera efectiva.
La preocupación aumenta, además, por la forma en que avanzarían los cambios. Voces críticas cuestionan la falta de debate público, transparencia y definiciones claras sobre los objetivos de la reforma. En ese contexto, consideran legítimo preguntarse hacia dónde se busca conducir a la Aduana en un escenario internacional cada vez más complejo y que ya fue dio cuenta este medio.
También advierten sobre una “dinámica peligrosa” en la que, mientras se incrementa el nivel de exposición internacional del país con definiciones geopolíticas y alineamientos que ya habrían generado advertencias externas, se debilitan al mismo tiempo las capacidades de control del Estado en sus fronteras.
En ese marco, subrayan que la Aduana no es un organismo más, sino el punto donde la soberanía se materializa en el control efectivo de lo que entra y sale del país. Destacan además el rol de la dotación profesional y técnica que sostiene la operatoria diaria.
Sin embargo, denuncian un escenario de desinversión, deterioro y falta de recursos. Según indican, el debilitamiento del control en las fronteras resulta alarmante y obliga a los trabajadores a sostener la operatividad con esfuerzo propio, intentando compensar lo que describen como una retirada del Estado. Hasta el momento, fuentes oficiales todavía no responden sobre estos cuestionamientos.
Pero son varios en el oficialismo que recuerdan hechos que protagonizó personal de la Aduana, como el secuestro de droga o mercadería ilegal en diferentes operativos, y no recomiendan que se limitan sus funciones.